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jueves, 11 de marzo de 2010

Zapatero y la comunicación


Carlos Carnicero, en ElPlural.com, 11/03/2010


Zapatero y la comunicación


Cambios de orientación en La Moncloa dirigidos por los mismos gurús: Miguel Barroso y José Miguel Contreras, con la mano directa del ex director de Público, Félix Monteira. En principio, profesores de la mismas escuela en la que cree el presidente de Gobierno. Pero ahora las formas son suaves, con cierta dosis de humildad, incluso, para reconocer lo que ya no se puede esquivar por el peso tozudo e insoportable de sus consecuencias: el presidente de Gobierno no detectó la crisis. Casi pide disculpas por ello.


Zapatero siempre envuelve sus comunicaciones en la adhesión a grandes principios y en la petición constante de una confianza personal hacia él, que siempre se compromete a “hacer el mayor esfuerzo” y a dejarse la piel en el bien de España. Hace mucho tiempo que en una entrevista no se consigue que el presidente de Gobierno concrete algo sobre sus proyectos, tal vez porque sea mucho más sólido en la enumeración de generalidades que en la definición de cosas que no están incorporadas a una estrategia de Gobierno, porque entre otras cosas cada vez está más claro que el Ejecutivo es él y una serie de colaboradores a los que “irradia” -¡cómo gusta esta palabra en Moncloa, en todos los tiempos de Zapatero!- consignas e instrucciones.

Esa es la palabra: “consignas”. La política en la forma en la que la entiende el actual partido socialista, es más una sucesión de consignas que la exposición de proyectos y el análisis de sus resultados. Hay repasos que ya no se hacen porque los acontecimientos son vertiginosos y se suceden a la velocidad de la luz. Pero, ¿donde están los grandes proyectos? La Ley de Dependencia está estancada por falta de presupuesto y coordinación con las comunidades autónomas, muchas de las cuales, en manos del PP no están muy por la labor de favorecer su desarrollo. La Ley de la Memoria Histórica ha resultado ser un pequeño fiasco, porque lo principal que tenía que resolver, el enterramiento digno y rápido de todas las víctimas ajusticiadas durante la Guerra Civil y la represión del franquismo, no ha sucedido y la polémica por su ineficacia ha salpicado todo el proceso de su pretendido desarrollo. Sin duda, los avances en materia de igualdad y de derechos fundamentales son los más importantes. No es poco, pero tal vez no suficiente para justificar una acción de gobierno socialdemócrata. Por cierto, Zapatero ya no cita ni zarandea dialécticamente a los poderosos de España, ni se mete con los suelos de las hipotecas, ni con los beneficios de la Banca. Tal vez, sencillamente, son demasiado poderosos para zarandearlos.

En síntesis, un José Luis Rodríguez Zapatero, visiblemente cansado y envejecido, trató de trasmitir en TVE una simpatía conmiserada de quién todavía pretende ser un chico bueno, a pesar de que ya no es un niño, acuciado por la incomprensión de todos. Esta nueva técnica de comunicación también puede tener algo de recorrido mientras en la presidencia del primer partido de la oposición esté Mariano Rajoy, que sigue siendo el principal activo de Zapatero. Tal vez por eso, en el fondo, desde Moncloa y desde Ferraz siguen cuidando tanto al líder de la oposición, rezando porque como un boxeador con demasiadas cicatrices, aguante sobre el cuadrilátero hasta las elecciones generales. Pero no porque nadie le esté golpeando, a Rajoy, sino porque no se tiene en pie él mismo, porque no hace nada para seguir erguido, defendiendo ningún proyecto. Seguramente tampoco lo ha tenido nunca, distinto del de resistir. Comunicar por comunicar, sin tener nada nuevo que decir, no estuvo tan mal el presidente Zapatero.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

PD.: Imagen tomada de aquí

domingo, 5 de octubre de 2008

La renovación en un partido político no es sólo cuestión de juventud

La renovación en un partido político no es sólo cuestión de juventud, de edad. Es mucho más que una cara joven. En nuestro caso debe ir, además, ligado a una recuperación de las convicciones, de la ideología, del compromiso social con los más desfavorecidos y, por supuesto, a una forma diferente de hacer las cosas.

No es posible un proceso de cambio si no hay modificaciones sustanciales. Éstas no sólo deben ser los posibles cambios de (algunas) personas (con la importancia que también tiene, claro). Debe haber cambios en la filosofía que impregne el proyecto que se pretende llevar a cabo; cambios en los métodos de actuación con que se diseñe y lleve a cabo el propio proceso; y, por supuesto, cambios en las propias actuaciones y los medios con que se lleven a cabo.

Una sensación de aire fresco. El proceso de cambio debe ir ligado, en el amplio sentido del término, a una sensación de aire fresco, de alternativa. De que se quiere un futuro mejor para todos, no sólo para los de siempre (y sus aliados). Un lobo con piel de cordero, no es un cordero. Es decir, no por poner jóvenes en una nueva candidatura, esa candidatura es de renovación. Ya hemos tenido ejemplos de ello.

La renovación como estandarte. Para que haya verdadera renovación, ésta debe estar implantada en todo el proceso, y en todas las personas que lo van a llevar a cabo. Sobre todo de quien tenga el poder de decisión final. ¿De qué sirve estar en los órganos de decisión si luego no se les va a escuchar?. La renovación va ligada a la convicción en los cambios, y al compromiso con la ideología. Si no, se tratará de un fiasco.

El joven y renovador José Luís Rodríguez Zapatero. El pasado jueves 2 de octubre, Fernando Berlín, director de http://www.radiocable.com/ recuperaba una entrevista a José Luís Rodríguez Zapatero. La entrevista fue realizada por Feliciano Fidalgo, en El País, y fechada el 16 de septiembre de 1986, ¡hace 22 años! Por aquella época Zapatero era el Diputado Nacional más joven de España. Sus intensas convicciones socialistas y de renovación estaban ya presentes. La entrevista es la siguiente:

José Luis Rodríguez Zapatero. El diputado más joven de España
FELICIANO FIDALGO - Madrid – diario El país - 16/09/1986

Podía haber postulado a play boy, que especificidades aparentes al menos no le faltan; pero José Luis Rodríguez Zapatero es socialista a tumba abierta, y con sus 26 años de estreno, es el más joven diputado español, electo por León; bebe en las máximas de los estoicos y en Borges preferentemente, y al inicio del curso político tiene conciencia de "lo difícil que es aportar algo nuevo al Parlamento por lo que limita el aparato del partido". Pero añade: "Mi mensaje en el hemiciclo será: este país es joven, y la política está despegada de la realidad".

No duda que él y otros chavales como él, 11 años después de la muerte de la dictadura, son el fermento de la segunda generación parlamentaria democrática ¿Quién es esta especie de Buitre/ Butragueño del Congreso (perdón por los 1,80 metros sobrados que mide de arriba abajo) que nació en Valladolid de pasada, que ha militado a lo loco en el PSOE desde los 18 años y que a los 22 ya era profesor de Derecho Político en la universidad de León? A este mozo cazurro, en cuanto abre la boca, le urge explicar sus raíces socialistas: su abuelo, capitán de infantería, con pensamientos socialistas, fue fusilado; "esto fue lo que me inclinó, además de la racionalización de la injusticia en la sociedad capitalista". El militante fiel, que valora el proyecto político moderado que encarna Felipe González como "extraordinariamente inteligente para España", ha escalado los peldaños de mando uno a uno hasta agarrar un puesto en la ejecutiva provincial.

Habla y habla de la renovación del partido: "El PSOE debe concebir el poder público de otra manera, con más honestidad y más cerca de lo ciudadanos; ser mayoría dos veces no puede hacernos olvidar que este país es muy injusto y que necesita la cultura de izquierda". Rodríguez Zapatero ve un riesgo en el político profesional: "La profesionalización obstaculiza la renovación necesaria y conduce al conservadurismo de izquierda; el PSOE corre ese riesgo por exceso de profesionalización". Opina que la transición está terminando y el "PSOE tendrá que elaborar un proyecto político diferente, más audaz, para construir una nueva izquierda con sectores más dinámicos como los ecologistas, los jóvenes, etcétera".

No todos los chavales y chavalas de León, compañeros o alumnos del diputado recién nacido, le agasajan. "En este país", dice, "se intenta destruir antes de triunfar; yo me siento a gusto entre los jóvenes y donde menos recelos y envidias noto es entre la gente humilde"; en cualquier caso, "las chicas son más audaces" al felicitar, o tal o cual, al niño/diputado. Rodríguez Zapatero lee todos los días los dos diarios de León y tres madrileños, pero confiesa que aún no tiene tiempo para ojear alguno extranjero; habla francés y ha iniciado muchas veces el aprendizaje del inglés, "una asignatura pendiente". Afirma rotundo que de ninguna manera habría que cambiar de nombre a su partido socialista: "Hay que afirmar más el socialismo, nos conformamos con muy poco; hoy el socialismo es lo que ha sido siempre, es decir, un proceso de cara a la justicia, a la libertad, a la igualdad".

Este socialista a pies juntillas se declara "patriota, por supuesto" y tiene "dificultades para comprender algunos nacionalismos". ¿Y el partido no tendría que independizarse absolutamente del Gobierno en cuanto coloca a uno de los suyos en el poder? "El partido es el único instrumento serio, homogéneo; para mí, sentimentalmente, es mi segundo amor". ¿Cuál es el primer amor? "Sonsoles, mi novia".

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Sacrificar la iniciativa política para devolver la dignidad

Miles de españolas y españoles, represaliados por la dictadura franquista, yacen aún en cunetas y en fosas comunes. Oficialmente, desaparecidos. Moralmente denigrados, vejados, deshonrados, humillados. Ya es hora de devolverles la dignidad. Había que encontrar el momento, y la vía adecuada.

Zapatero, con la iniciativa de Garzón, puede conseguir que sea la Justicia y no la Política, quién haga realidad que mucha gente entierre finalmente a sus muertos. Y, con ellos, a los fantasmas del pasado. La iniciativa ha sido de Garzón. Ha sido de la Justicia. No se si alguna vez sabremos cómo se ha llegado a esta situación. Yo quiero pensar que, una vez más, el presidente Zapatero sabe muy bien lo que se hace.

Si se quiere profundizar en lo que pasó en este país durante la represión franquista, parece más eficaz que sea la Justicia quien exija al Estado que asuma la búsqueda y la identificación de las personas desaparecidas o sepultadas en fosas comunes, desde el inicio de la Guerra Civil.

Zapatero hizo la ley de Memoria Histórica, pero la crispación de esta derecha retrógrada hacía imposible que un gobierno socialista llevase la iniciativa en este asunto. Puedo imaginar a esta “derechona” ultramontana enalteciendo la confrontación ciudadana. Baste recordar lo que siguen haciendo con la asignatura de Educación para la ciudadanía, el 11-M, los matrimonios entre personas del mismo sexo, el "España se rompe", etc. La que están montando contra Garzón, no es nada comparado con la que hubieran montado contra Zapatero, y contra los socialistas.

Hay algunas "garzonadas" que son necesarias, útiles, justas,… del más puro interés general. Lo que me sigue llamando la atención es el cabreo que pillan algunos. Bueno algunos, no. Los de siempre. Los que tuvieron 40 años de placidez. Los que cada vez que se habla de memoria histórica, se ponen histéricos. Porque saben que su memoria es de vergüenza y de venganza.

Hay una parte de la derecha española que es absolutamente repudiable. Qué diferencia con otras derechas europeas, modernas, democráticas, laicas o no.

Hacer Justicia para cerrar las heridas

Hace años, trabajé en Yecla. Allí, tuve oportunidad de conocer a un inmigrante bosnio que había contratado el Ayuntamiento. Le encantaba el deporte. Fue deportista. Quería seguir siéndolo. Pero sobre todo, lo que quería era vivir en paz. Trabajaba de conserje en las instalaciones deportivas. Me he acordado de él estos días. He recordado cuando me explicó lo inexplicable. Con la cara desencajada, me narraba cómo vecinos de toda la vida, en apenas unos días cambiaron. De ser vecinos a ser enemigos, y asesinos. De cómo tuvieron que escapar, y de cómo no entendían lo que estaba pasando. Supongo que se trataba de la misma irracionalidad inhumana. Lo que la raza humana no nos podemos permitir es la impunidad de los hechos. Hace unas semanas han detenido a Radovan Karadžić. Quizá el máximo responsable de esas matanzas en Bosnia. El responsable de la muerte de familiares y amigos de Dzanin, está siendo juzgado. Hágase justicia.

Otros líderes carniceros han ido cayendo en los últimos años. Pero también los hay que consiguen escapar a la Justicia, o encuentran miles de triquiñuelas para esquivarla durante años. Con el paso de los años, muchos de ellos dejan entrever sus vergüenzas.

¿Qué puede sentir una madre al ver envejecer impunemente a quien mató o mandó matar a su hijo o hija? ¿Qué pasará por la cabeza de un padre o de un hermano al escuchar los discursos de pureza moral, nacional y religiosa de los asesinos? La indecencia puede llegar a ser mayor. Muchos de ellos hicieron lo que hicieron al tiempo que acumulaban ingentes fortunas y propiedades. Esquilmadas a los vencidos. Hablamos, además, de ladrones.

En España, hubo que hacer La Transición. Pacto de mínimos necesario para ganar tiempo. Tiempo para que la Democracia fuese asentándose en la piel de toro. Pero, nunca será justo el cierre en falso de una época tan sombría y atroz como el Franquismo. Los años tremendos de la represión, de la ley de la selva con bendición del nacionalcatolicismo.

A los que piden que no se abran heridas del pasado, quiero decirles que hay heridas que nunca cerraron. Creo de Justicia, y un derecho humano inalienable el dar sepultura digna a los muertos. A los del "queremos saber", les quiero decir que hay mucha gente que también quiere saber la verdad. Después de 40 años, quieren saber de una vez por todas quién, cómo y porqué les robaron la vida, la salud o el sustento a sus familiares. Hay gente que, aún hoy, siguen sin datos de sus hermanos, de sus hijos, de sus padres. Hay gente que quiere saber porqué el franquismo rompió con la democracia y la democracia no rompió con el franquismo; porqué cuando se habla de los 40 años de terror, se saca la guerra civil para desviar la atención; porqué cuando se apela a la verdadera Justicia, la respuesta es que no se puede por el peligro involucionista. Hay gente que quiere respuestas a estas y otras preguntas. Hay gente que reclama más valentía democrática.

No es habitual en Política encontrar a gobernantes capaces de sacrificar su propia iniciativa. De asumir las críticas de una parte importante de sus propios electores, en pro de conseguir el fin que se persigue. Precisamente que se haga Justicia.

Este verano he leído el libro de Óscar Campillo, sobre Zapatero. Sobre el pensamiento del actual presidente del Gobierno, me llamaron la atención algunas afirmaciones. En concreto, la de que "en política hay que estar preparado para perder algunas batallas". Creo que Zapatero decidió sacrificar la iniciativa política en pro de la eficacia. Lo contrario, a mi juicio, hubiera sido suicida.


Enlace al video de “Memoria histórica 1979”:
http://es.youtube.com/watch?v=3YmCxrHBCw4

Enlace al video de cadenaser.com, “desenterrando la memoria”: http://www.cadenaser.com/espana/video/desenterrando-memoria/csrcsrpor/20080903csrcsrnac_3/Ves