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domingo, 10 de noviembre de 2013

MÍ DIAGNÓSTICO: FALTA DE CORAJE.

FALTA DE CORAJE.
Ojalá me equivoque, pero el escepticismo es lo que tiene. Parece demasiado evidente. La prioridad de los actuales dirigentes del PSOE, es solucionar la falta de liderazgo, orgánico y social. Creen que esa es la causa que les tiene esclerotizados en las encuestas de intención de voto. Necesitan “que la gente vea líder a su líder". Vale, también actualizar las propuestas y el programa. ¡Pues, claro! Pero, sobre todo, en mi opinión, atreverse a ser fiel a los propios principios en cada una de sus decisiones y acciones. Todos. En todos sitios.
¿Liderazgo? ¿Conferencia Política? Los actos políticos son ante todo apariencia. Comunicación. De ahí estos eventos para ganar presencia mediática. Su diseño es parecido al de un programa de televisión. Son ejercicios de fomento de liderazgo. Ya veremos. A veces se confunde "hacer emerger un líder", con hacer emerger “al que debería ser el líder –y, sin embargo-, no termina de chutar”. Mal diagnóstico, y mala terapia.
Esta prioridad -la de solucionar la falta de liderazgo- parece compartida por los que pretenden apuntalar contra-natura a quien les mantiene en su legítimo actual cargo/estatus, y también por los que creen necesario un "sorpaso" que devuelva el impulso y las iniciativas a un partido excesivamente tocado por su falta de credibilidad, e incapacidad o ineficacia en la reacción, que una amplia mayoría espera y necesita.
En mi opinión, más allá de fastos de "empoderamiento" de presuntos líderes a los que se les pasó el arroz, lo que debería ser el mensaje central del PSOE hoy, es el CORAJE.
Coraje para transmitir un "mea culpa" absolutamente convincente. Coraje para un "hemos tomado nota, y por eso hemos hecho estos cambios en profundidad" (incluyendo explícitamente el relegar a "estas y a aquellas personas/personajes" a puestos secundarios, terciarios... o a su casa). Coraje para reivindicar los avances realizados en los distintos gobiernos socialistas, también durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Coraje para afrontar con valentía, la necesidad y vigencia de los principios del socialismo democrático. Coraje para desmontar algunas falacias sobre la "supuesta buena gestión económica de la derecha". Coraje para remarcar su crueldad, arrogancia, corrupción y autoritarismo, respecto a decisiones dañinas para los ciudadanos menos favorecidos. Coraje, en fin, para coger el toro por los cuernos. Sí, precisamente, por donde desean los millones de personas que lo están pasando mal. Precisamente lo que desea la base social del voto socialista. Porque no es tolerable esa percepción de falta de empatía, y ese alejamiento de los más afectados por esta crisis. Porque no es tolerable y, además, es impúdico e inmoral, que los que la generaron, se sigan enriqueciendo, se vayan de rositas y hasta se cachondeen, anunciando un día sí y otro también, propuestas desenfrenadas y desafiantes de recortes y retrocesos históricos, en materia laboral y de protección social. No es tolerable el descaro en tiempos de crisis. 
Ejemplos hay a cientos, y los ciudadanos tienen reciente, no sólo las caras de los irresponsables responsables de tales decisiones, sino que además las heridas están abiertas. Muchas, siguen sangrando, mientras estos malnacidos nos continúan hurgando cruel e impunemente en ellas.
Ojalá me equivoque y no se quede todo en palabras. Hoy, es más necesario que nunca un verdadero y real giro a la izquierda del PSOE, sí.

¡Qué pena que el coraje sea tan poco habitual en aquellos que tienen algo que perder!

martes, 6 de diciembre de 2011

¿Qué hacer después del 20-N?

El PSOE debe volver a sintonizar con los progresistas y superar la brecha con los jóvenes

La victoria del Partido Popular en las elecciones del 20-N no es el resultado de la hegemonía ideológica de la derecha en España. Los populares ganan en un país que apenas ha variado sus ideas políticas. El triunfo del PP tampoco responde a la superioridad de ese partido: tanto el líder como la organización llegan al poder a pesar de la mala valoración ciudadana. Pero si no es por la ideología, ni por el líder, ni por el partido, ¿por qué han ganado los populares?
La explicación de la debacle socialista se resume en dos palabras: crisis y paro. Ahora bien, el razonamiento de cómo ambas cuestiones provocan las mayores ventajas de los conservadores en nuestra democracia, tanto en votos (casi 3,9 millones) como en escaños (76), es algo más complejo. Dos factores confluyen.
Por un lado, la percepción en el electorado, especialmente en el de bajo perfil político (el de centro y el del grupo que no tiene ideología), de que el PP es más capaz que el PSOE de gestionar la economía y crear empleo (incapacidad). Por otro lado, la convicción de los progresistas de que en la reacción a la crisis se ha diluido seriamente la identidad del proyecto socialdemócrata (incoherencia ideológica).
La conjunción de incapacidad e incoherencia ideológica del PSOE es especialmente lesiva en el electorado joven, en el que la brecha entre los dos principales partidos es muy amplia. En los jóvenes predominan dos estereotipos: el pragmático, de talante liberal, que vota al PP en busca de soluciones para los suyos y para sí mismo; y el idealista que expresa con su voto a partidos pequeños o con la abstención que otro mundo es posible. Algo importante une a ambos grupos: las dificultades para abrirse camino, mucho mayores que las que sus padres sufrieron y enormemente agravadas por la crisis.
Las consecuencias de la percepción de incapacidad y de incoherencia ideológica no son similares. La primera provoca muchas menos fugas electorales en el PSOE que la segunda, pero también es la que permite un cierto crecimiento del voto al PP. En todo caso, las dos explican el hundimiento del partido.
¿Qué deberían hacer los socialistas para recomponer su electorado? El primer reto consiste en mejorar su capacidad. Se trata de un propósito factible. Los ciudadanos son muy volubles en lo que respecta a la competencia que atribuyen a los partidos a la hora de gestionar la economía: en otros momentos, como en las elecciones de 1993 y de 2008, era el PSOE el que se imponía en esta dimensión.
Al margen de que sea la imagen de capacidad del PP la que se deteriore en los próximos tiempos como consecuencia de la crisis, los socialistas tendrían que apostar por equipos que transmitan la máxima solvencia, lo que implica incluir en las primeras filas a los más preparados y mejorar la comunicación de los mensajes.
El segundo reto radica en recuperar la sintonía con los electores progresistas, un objetivo mucho más complejo. Es probable que, tras cuatro años de Gobierno popular, los ciudadanos perciban que sí existen diferencias nítidas entre los dos principales partidos, sobre todo en el empeño por reducir las desigualdades. Sin embargo, esto no será suficiente. Para alcanzar una sintonía amplia con la sociedad, el PSOE tiene que adentrarse en nuevos territorios: no basta con defender el Estado de bienestar. Es necesario abordar la brecha que existe con los jóvenes. Y aquí las soluciones deben ser más rotundas.
A lo largo de su historia, la socialdemocracia ha combatido las desigualdades de clase, primero, y las de género, después. Ahora le toca afrontar una nueva forma de desigualdad: la que se produce entre generaciones y que, según los datos del CIS, es ya mayor que la que se da entre hombres y mujeres.
Los jóvenes de hoy se encuentran en una situación de discriminación sin precedentes con respecto a sus propios padres. Y lo están por una acumulación de factores: porque es incomparablemente más costoso para ellos acceder a una vivienda, porque es mucho más difícil que encuentren empleo (pese a contar con mucha mejor formación), porque cuando lo logran las condiciones son casi siempre precarias, y porque, en última instancia, para disfrutar de su pensión tendrán que trabajar más años que sus padres.
Por ello, los jóvenes, a diferencia de sus mayores, no se conformarán ni con el retorno a las esencias de la socialdemocracia, ni tampoco con la formación de un equipo de personas que transmitan competencia. Exigirán mucho más. Primero, que se llame al problema por su nombre reconociendo que no solo hay conflictos de clase, sino que, hoy por hoy, también hay un conflicto entre generaciones. Y, segundo, que se articule un proyecto integral que corrija esta nueva fuente de injusticia, removiendo aquellos obstáculos que impiden a los jóvenes elegir la vida que realmente quieren llevar.
En España, como en otros países, los socialdemócratas han sabido siempre defender los intereses de los más débiles: de las clases trabajadoras, en primer lugar, y de las mujeres, en segundo. Ahora es necesario que se dé el tercer salto, volcando toda la energía en los jóvenes. Es en la búsqueda de soluciones a la desigualdad generacional donde quizás los socialistas españoles se jueguen su futuro.
Belén Barreiro es directora del Laboratorio de la FundaciónAlternativas y expresidenta del CIS.

lunes, 23 de mayo de 2011

La indignación no es suficiente, de Daniel Innerarity

La indignación no es suficiente

DANIEL INNERARITY 21/05/2011, en ElPaís.com


En una sociedad con ciudadanía de baja intensidad, desafección galopante hacia la política, debates planos y argumentos inexistentes, cualquier llamamiento a sumarse a las críticas encuentra una inmediata acogida. Si quien escribe ¡Indignaos! es Hessel, que es además un luchador de la Resistencia francesa, uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y si quienes han escrito Reacciona son personas de indudable talla intelectual, entonces resulta imposible llevarles la contraria o matizar sus opiniones sin parecer un mercenario del sistema.

Et pourtant... La indignación es una virtud cívica necesaria pero insuficiente. Lo siento por estos autores pero yo veo las cosas de otra manera y el problema fundamental en otro sitio. De entrada, no nos sobra indignación sino todo lo contrario. Indignación la hay en todas partes; basta hacer un poco de zapping y uno se encuentra, sobre todo, gente indignada (preferentemente en los canales de la extrema derecha). Indignados están, por ejemplo, los que creen que el Estado de bienestar disminuye pero también los que consideran que está yendo demasiado lejos, los que piensan que ya hay demasiados extranjeros, los fanáticos de todo tipo, aquellos cuyo miedo ha sido agitado por quienes aspiran a gestionarlo.
Nuestras sociedades están llenas de gente que está "en contra" y escasean los que están "a favor" de algo concreto e identificable. El problema es cómo nos enfrentamos al hecho de que lo que moviliza son energías negativas de indignación, afectación y victimización. Es lo que Pierre Rosanvallon ha denominado como "era de la política negativa", en la que quienes rechazan no lo hacen a la manera de los antiguos rebeldes o disidentes, ya que su actitud no diseña ningún horizonte deseable, ningún programa de acción. En este panorama, el problema es cómo distinguir la cólera regresiva de la indignación justa y poner esta última al servicio de movimientos con eficacia transformadora.

¿Y si el público que escucha con agrado esas imprecaciones no fuera la solución sino parte del problema? Pedir a la gente que se indigne equivale a darles la razón para que continúen como hasta ahora, viviendo en una mezcla de conformismo e indignación improductiva. Lo revolucionario sería romper eficazmente con el populismo, con esa inmediatez y adulación que está en el origen de nuestras peores regresiones. Y este tipo de llamamientos sigue ofreciendo explicaciones simples para problemas complejos. La indignación deja de ser en exabrupto inofensivo e ineficaz a la hora de modificar los hechos intolerables que la suscitan cuando incluye además algún análisis razonable de por qué pasa lo que pasa, si identifica bien los problemas en vez de contentarse con haber encontrado a los culpables, si propone algún horizonte de acción.

¿Y si la indignación actuara en beneficio de quienes están satisfechos o incluso son responsables del estado de cosas contra las que nos indignamos? Puede ser que esas explosiones de airada protesta sean menos transformadoras de la realidad que el trabajo sostenido en el tiempo para formular buenos análisis y esforzarse pacientemente por introducir algunas mejoras. Se podría hablar de una función conservadora de la indignación que estabiliza los sistemas como lo hacen las válvulas de escape o las canas al aire, tan funcionales a la hora de dejar las cosas como están. Ese algo más que necesitamos para transitar hacia un mundo mejor no es una mayor exageración dramática de nuestro descontento; es, de entrada, una buena teoría que nos permita comprender lo que está pasando en el mundo sin caer en la cómoda tentación de escamotear su complejidad. Solo a partir de entonces pueden formularse programas, proyectos o liderazgos que permitan un tipo de intervención social eficaz, coherente y capaz de resultar atractiva para una mayoría que no esté formada solo por gente cabreada.


¡Indignaos! Stéphane Hessel. Traducción de Telmo Moreno Lanaspa. Destino. Madrid, 2011. 64 páginas. 4,75 euros.
Reacciona. Varios autores. Aguilar. Madrid, 2011. 176 páginas. 9,02 euros.
Daniel Innerarity (Bilbao, 1959) es catedrático de Filosofía Política y Social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática (www.globernance.com). Es autor, entre otros libros, de El futuro y sus enemigos: una defensa de la esperanza política y La renovación liberal de la socialdemocracia.

martes, 8 de marzo de 2011

Recuperación económica: y si están todos equivocados. (II) ¿Hasta donde aguantará esta sociedad el incremento de la injusticia?

07 mar 2011Carlos Carnicero, en su Bitácora para náufragos de la izquierda



Hay un silencio espeso en la sociedad. Es el silencio profundo del miedo. El miedo también tiene un olor especial. Pero la espesura del silencio y el olor del miedo tienen sus propios parámetros imposibles: allí donde estallará la rebeldía. El miedo paraliza hasta que ya no se tiene nada que perder. Tenemos todos miedos mientras sabemos que nuestra situación puede empeorar. Tenemos miedo a perder trabajo; tenemos miedo a no encontrarlo, cuando ya lo hemos perdido; tenemos miedo a que se acabe la cobertura de desempleo. Tenemos miedo a no poder pagar la hipoteca, tenemos miedo a que además de que nos quiten la propiedad, tengamos que seguir pagando por lo que ya no tenemos. Y por eso hay tantas personas que están calladas ante obscenidades que en otra época no se hubieran tolerado.

Los partidos viven fuera del mundo. Sus élites deciden al margen de la voluntad de los ciudadanos porque no existen mecanismos de control de sus decisiones políticas. El PSOE está perdido, obligado a desdecirse de su propia historia, de su trayectoria y de sus promesas. Atado por unas cuerdas invisibles que le impiden, inexplicablemente, aumentar la fiscalidad de los poderosos, negociar con decisión con la Unión Europea una ampliación de plazos para las ajustes de un país que ya está en más del veintiuno por ciento del paro de su población activa.


¿Por qué no se atreve el PSOE a modificar la ley hipotecaria? ¿Por qué no se atreve a quitar el suelo a las hipotecas? ¿Por qué no se atreve a forzar la negociación de los bancos y cajas de ahorro con quienes están perdiendo su casa y los ahorros de toda su vida?


¿Por qué no se atreve el PSOE a hacer una condena ética y fiscal de los súper sueldos, bonus y planes de pensiones de los grandes ejecutivos, que al mismo tiempo que no disminuyen su tren de vida despiden masivamente y predican un despido más barato de los que están por debajo de ellos y que por fin han conseguido?


¿Por qué da la impresión a tanta gente de que el presidente Zapatero ha aceptado hacer el trabajo sucio de la derecha, recortando derechos y servicios a la población, cuando las encuestas ya le dan más de quince puntos de desventaja debajo del Partido Popular que va a llegar al poder sin despeinarse?


Los periódicos suelen hablar poco de las desigualdades. Los sueldos de los presidentes de Repsol y de Iberdrola superan los ocho millones de euros ( casi mil quinientos millones de las antiguas pesetas), pero siguen siendo unos magníficos anunciantes y sponsors de los periódicos y de las televisiones. La media de los sueldos de los ejecutivos de las empresas que cotizan en el IBEX superan el millón de euros: ¿La crisis no les ha llegado a ellos, y sin embargo tienen fuerza moral para sentenciar lo que tienen que hacer los demás españoles para que España sea competitiva en Europa. Dan lecciones de eficacia y tratan de señalar caminos que ellos jamás estarán dispuestos a recorrer.


Las diferencias de renta se están haciendo insoportables. Haber superado en más del cuarenta por ciento el paro juvenil significa, además, que los sesenta jóvenes que trabajan de cada cien lo están haciendo cada vez con peores sueldos y con expectativas más aciagas. Pero tienen miedo de perder su trabajo aunque sea precario. Y aceptan las condiciones que se les imponen. ¿Para que le sirve a esta generación de jóvenes ser los mejores preparados de la historia?


¿Cual es la perspectiva de un parado entre cuarenta y cincuenta años? ¿No suena a sarcasmo que estemos en una tasa insoportable de paro juvenil y de paro en las edades adultas y estemos ampliando la edad de jubilación?
Es cierto que las reformas económicas necesitan tiempo para generar resultados. Pero, ¿los despidos masivos que se anuncian en este año y que se van a acoger a las nuevas indemnizaciones de la reforma laboral, no están sirviendo para que muchos empresarios aligeren sus plantillas de salarios medios para incorporar puro y duro mileurismo?


La rebeldía es el último reducto del miedo cuando se acaba la mínima esperanza; y entonces se convierte en terror. Cuando sucede esto, los cauces que no han servido para que la sociedad discurra por la senda que le había indicado la historia, la senda del progreso, se desbordan y las avalanchas del descontento toman las bastillas que no pueden resistir la indignación.
Las recetas neoliberales y de la ortodoxia capitalista se están aplicando sin castigar a quienes generaron la crisis. Sorprendentemente, los responsables políticos han aceptado los dictámenes de los mercados en la misma dirección de las decisiones que originaron el caos. Ni un atisbo de rebeldía para que la política recuperase el protagonismo perdido en una globalización económica que no ha tenido su corolario en la política. La soberanía política se ha diluido en las decisiones de los banqueros.


Es cierto que el PP en el poder, con la mitad del trabajo del derrumbe del estado del bienestar hecho por el PSOE, desde el obsceno silencio y la obstrucción que está practicando, será implacable con los humildes. ¿Pero quien le manda al PSOE hacerle el trabajo a la derecha en vez de predicar la rebeldía para la recuperación de la política? El PSOE ni siquiera se atreve a hacer un vaticinio de lo que hay a la salida de este túnel. Se limita a obedecer el dictado de los mercados como si Pablo Iglesias e Indalecio Prieto hubieran sido sólo un accidente de su historia.



PD.: La imagen la he encontrado aquí.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Explica Rajoy un poco y ya pierde votos, por Luís Solana

Explica Rajoy un poco y ya pierde votos


Por Luís Solana, en su blog “Debate tras la línea roja". 31 de octubre de 2010

El mayor éxito de Mariano Rajoy y del PP ha sido y es no explicar lo que harían ante la crisis económica que vivimos. Que lo explique el PSOE; que se abrase el PSOE; que diga lo que hay que hacer y lo que cualquiera tendría que hacer. El diario EL PAIS se ha apuntado un tanto consiguiendo que Mariano Rajoy diga algo de lo que le gustaría hacer si gana las elecciones. No ha desgranado un programa, no, ha dejado caer cuatro o cinco medidas políticas de esas que dejan claro que hay una derecha y una izquierda.

Es muy curioso que Rajoy en esa entrevista haya sido mucho más rotundo con asuntos de moral e igualdad que con temas de economía. Tenemos una derecha que puede disfrazar lo que haría en economía, pero que considera urgente que se sepa lo que piensa sobre temas de igualdad y de costumbres.

Sería bueno que el que piensa votar derecha se encontrase cómodo con Rajoy. Me parece que desde hoy lo pueden estar. Convendría que un votante de izquierdas se sintiera cómodo con Rodriguez Zapatero. Me parece que, si ha leído a Rajoy en El País, lo pueden estar desde hoy.

Vamos a ver ciudadanos, Rajoy defiende que (en economía) hay que hacer en España lo mismo que ha decidido hacer el Premier Cameron en el Reino Unido. ¿Sabéis qué significa esa estrategia? Pues que hay que poner en la calle a 500.000 funcionarios públicos.

Sí, funcionarios que estáis fastidiados por una reducción de sueldos, sí; el PP dice que os puede mantener el sueldo pero, a los que sigáis teniendo empleo. Os avisa Rajoy que muchos os iréis al paro. Entre reducir salario y marchar al paro hay una diferencia: la que hay entre el PP y el PSOE.

Ese colectivo que es el mundo gay había encontrado con el PSOE una estabilidad en sus relaciones públicas y privadas. Mariano Rajoy anuncia que  va a cambiar eso del matrimonio si él gana las elecciones. Anuncia retrocesos en los derechos conseguidos por colectivos que son de derechas y de izquierdas. Pero que ya deberían ser decididamente de izquierdas. Salvo que acepten que van a perder derechos gracias a Rajoy y el PP.

Complicado como pocas cosas es el asunto del aborto. Pues Mariano Rajoy ha declarado que está dispuesto a revisar hasta lo que el Tribunal Constitucional ha declarado correcto. Con Rajoy y el PP podemos ir a un modelo social reaccionario y a un modelo económico exagerado.

Gracias a todos los que consigáis que el PP y Mariano Rajoy digan algo de lo que harían si ganasen las elecciones: cada vez que hablan con sinceridad van a perder votos.

lunes, 11 de octubre de 2010

¡Abstencionistas, despertad como los madrileños!, por Enric Sopena

¡Abstencionistas, despertad como los madrileños!

ENRIC SOPENA - 10/10/2010 – ElPlural.com



¿Es acaso esto lo que queremos desde la izquierda?
La encuesta de Metroscopia, publicada ayer en El País, sobre la intención de voto en la Comunidad Valenciana, es desoladora. “El PP arrasa en Valencia aunque la mayoría rechaza a Francisco Camps como candidato”, puede leerse en el titular. “El descrédito del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, va en aumento, pero ello no pasa factura al PP en la Comunidad”, se subraya. “El deterioro por los escándalos de corrupción no afecta a las expectativas electorales del PP, que aumentaría la mayoría absoluta que posee si se celebrasen hoy elecciones al Parlamento autonómico”.

El PP incrementa sus escaños hasta sesenta [en la actualidad, 50]. “El sondeo (…) indica que el aumento de escaños no se logra por un mayor apoyo electoral, ya que el PP perdería dos puntos respecto a (…) 2007. La ventaja se consigue por el hundimiento de los socialistas valencianos, que perderían cinco de sus 38 diputados actuales. El PSPV no logra alcanzar el 30% de los votos (29´3), dado que un inusual porcentaje de sus votantes se inclina por la abstención”.

Comportamiento pasivo

El factor abstención planea por doquier. Respecto a las elecciones catalanas del 28 de noviembre, Antonio Franco, ex director de El Periódico de Catalunya, escribía ayer que “los estudios de opinión subrayan que no tienen la intención [muchos habituales votantes del PSC) de desplazar su voto a otras formaciones: se abstendrán”. Este género de comportamiento pasivo por parte de ciudadanos de sensibilidad progresista o de izquierdas puede extenderse en la presente coyuntura. Se trata de una abstención de castigo a sus dirigentes políticos debido a la frustración, el desaliento, la decepción o el cabreo, estados de ánimo muy comprensibles, por lo demás, en medio de una feroz crisis económica.

Los que se flagelan a sí mismos
Pero lo más sorprendente de la situación que se nos viene encima es que los abstencionistas no sólo castigan a los líderes socialistas, sino que en paralelo se flagelan a sí mismos. Porque si cae derrotado José Luis Rodríguez Zapatero, el actual presidente del Gobierno será en efecto castigado en las urnas, pero su alternativa no será la entronización de otro presidente socialista más eficaz y mejor gobernante. La alternativa –no hay otra a la vista- será Mariano Rajoy. Es decir, que los votantes de izquierdas, cansados de Zapatero, llevarán al jefe de la derecha extrema a La Moncloa. ¿Puede entenderse este fenómeno en clave racional? Las pataletas son propias de niños, no de jóvenes y menos aún de adultos. Estamos frente a una reacción que tiene mucho de masoquismo.

Un izquierdista
El director de cine norteamericano Oliver Stone, que tiene ahora mismo en las pantallas españolas una película –Wall street. El dinero nunca duerme-, es un demócrata radical y, desde luego, izquierdista. Preguntado el otro día sobre si “se siente decepcionado con Obama, como muchos votantes”, contestó: “Sí. Pero no hay otra opción. Es él o Sarah Palin, el retorno de la derecha (…)”. He aquí a una sencilla lección de sentido común y de sensatez. Abstenerse es un derecho, ciertamente, y cada cual hace lo que cree más pertinente. Pero no tiene justificación alguna cuando lo que está en juego es el derrumbe de la izquierda y la resurrección de la derecha. No es una cuestión de siglas, sino de modelo ideológico con todos los errores y debilidades que se observan. ¿O es que los abstencionistas aludidos no son capaces de votar en España a Zapatero, en Cataluña a Montilla o en el País Valencià a Jorge Alarte, de modo que los beneficiarios de su decisión acaben siendo Rajoy, Mas o Camps?

Síntomas muy positivos
Los socialistas durmientes durante años de la Comunidad de Madrid han despertado, han espabilado y se han lanzado a la aventura posible de reconquistar el Gobierno autonómico. Los síntomas son muy positivos. A nadie extrañaría, a día de hoy, que Gómez venciera a Esperanza Aguirre. Aquello que conducía -hasta hace bien poco- también a la abstención madrileña se ha quebrado por fin y ha empezado de alguna manera un vuelco político de gran calado. Nada impide que esta derecha, tan impresentable, se quede clavada y pierda lo que cree tener ganado, incluidos los enclaves donde la corrupción está siendo bochornosa y evidente. Pero los primeros que han de reaccionar son los líderes, impulsados por la moral de victoria. ¡Abstencionistas de toda España, despertad como los madrileños! Este trascendental partido aún se puede ganar.

Enric Sopena es director de El Plural

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sólo hay corruptos de izquierdas, por Luís Solana

Sólo hay corruptos de izquierdas


Por Luís Solana. Publicado el 11 de septiembre de 2010, en su blog "Debate tras la línea roja" y en ElPlural.com

Si te sientes identificado con alguna idea de izquierdas, si eres progresista o lo quieres ser, si eres solidario con los desfavorecidos, si andas preocupado con el medio ambiente y cosas así, tienes que tener algunos conceptos claros: si adoptas ideas de progreso no puedes tener la menor tentación de que te compre nadie. Si eres de izquierdas no puedes corromperte. Un corrupto de derechas tiene pase, pero un corrupto de izquierdas está muerto antes de empezar. Al final, lo que ocurre es que los ciudadanos sólo encuentran corruptos de izquierdas, de derechas hay empresarios y cosas así.
He tenido el honor de ser durante un tiempo miembro de la dirección de la CEOE. Conozco a empresarios de primera categoría. Conozco a gentes que se juegan su dinero para crear riqueza y empleo. Pero nunca entenderé por qué la CEOE no se convierte en abanderado de la honestidad y la limpieza en contratos y adjudicaciones. En EEUU eso pasa.
Comprendo que los dirigentes de la CEOE estén bloqueados porque no paran de salir casos de empresarios golfos. ¿Puede el señor Díaz Ferrán condenar éticamente a los empresarios valencianos que nos anuncian cada día que “pringaron” a políticos para hacer negocios? No puede. ¿No puede porque él ha comprado adjudicatarios? Pues puedo defender que no, pero que la patronal de los empresarios honestos sea presidida por Díaz Ferrán, es complicado de aceptar.
No sabéis lo que me duele que la CEOE, el Gobierno y el PSOE sean incapaces de explicar a la sociedad que la corrupción de derechas se tolera pero la de izquierdas es intolerable.
Lo de la Comunidad valenciana es un aviso: medio PP está implicado en negocios rentables para quien decide políticamente. Un corrupto, para simplificar. ¿Y qué pasa? pues nada si es del PP.
Un socialista valenciano se ha descubierto que ha conseguido algún favor empresarial: el PSOE valenciano lo ha cesado en el acto.
¡Pobre socialista corrupto!, no sabe que para ser corrupto hay que ser del PP.
Valencia, toda la Comunidad valenciana, es un entramado de empresarios y políticos que quieren ganar dinero. Normal, en una cierta ética. Los empresarios y los políticos populares encuentran normal que si se tiene poder, se trabaja por los ciudadanos y se cuenta con el apoyo de empresarios ingeniosos, lo lógico es que el beneficio de los empresarios se reparta con los políticos.
La Comunidad valenciana está consolidando una idea de solidaridad político-empresarial que podría crear escuela.
Un socialista valenciano se ha creído que este modelo vale para todos: es de Alicante y está cesado de militancia. Os lo digo claramente: este socialista es gilipollas. Para ser corrupto en Valencia o se es del PP o se es gilipollas. Si eres del PP tendrás todas las garantías de repartir el negocio empresarial con la nómina política, si eres del PSOE y quieres copiarles no sólo eres un corrupto, eres también un delincuente potencial.
Vamos a ver si tenemos ideas claras: si eres político y quieres corromperte (Dios no lo quiera)  tienes que ser del PP.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sigamos siendo socialdemócratas

Sigamos siendo socialdemócratas


Por Luís Solana. Publicado el 7 de septiembre de 2010, en su blog Debate tras la línea roja, y en ElPlural.com

Casi todos los socialdemócratas españoles están de acuerdo en que hay que redefinir el papel, las ideas y los mensajes de una ideología que ha cumplido un papel fundamental en la Historia: el socialismo.  En el mundo entero el debate está abierto, crea dudas, esperanzas y también frustraciones. He dicho que es un debate en el mundo, pero no es exacto: es un debate del mundo desarrollado. En la India, en China, en Brasil o en Indonesia, la socialdemocracia es un sueño, no un problema. Aquí mismo, en este blog (que tiene los lectores que tiene), suelen aparecer críticas al socialismo español y al socialismo del gobierno Zapatero, procedentes de amigos progresistas. Es normal, pero es un error.
Las esencias socialdemócratas de protección al más débil, no han cambiado con Zapatero, lo que ha cambiado es la idea de que hay dinero para todo. Ocurre que hay escasez de recursos y hay que fijar prioridades. Durísimo ejercicio que Zapatero ha llevado adelante con valor y (lo reconozco) ha explicado con poco aliento.
Porque hemos tenido tiempos de riqueza sorprendente y nadie se dio cuenta (nos dimos cuenta) de que esa situación no era permanente. Porque hemos tenido años de excedentes presupuestarios y nadie se dió cuenta (nos dimos cuenta) de que el dinero hay años que sobra y años que falta. En España todos ricos y medio ricos somos todos unos novatos en eso de la riqueza: somos unos nuevos ricos.
En Dinamarca, país con mucha más riqueza y más antigua que España, las carreteras son peores que las españolas pero el sistema social está aguantando la crisis. A eso quiero llegar.
Igual, cuando hay dinero en el Estado, es mejor hacer menos AVEs y más escuelas o más hospitales o más fondo social de inversiones. El susto que hemos (estamos) pasando terminará y la economía irá poco a poco a mejor. Pero conviene que nadie se olvide que de esta crisis salimos más lejos de la riqueza y con más dificultades para atender los problemas sociales.
El momento es estelar para la derecha liberal: hay recursos escasos y el mercado es el mejor distribuidor de esos dineros; el Estado no vale. Va a ser la batalla de los próximos años y en la que pido a cualquier socialdemócrata que lo sepa rebatir.
Pero también es tiempo de reflexión para los socialistas: ¿qué hacemos cuando los recursos son escasos? ¿qué hacemos si no podemos llegar a atender a todos los desfavorecidos? Pues hay que saber explicarlo a los ciudadanos: no hay dinero para todas las prestaciones acordadas.
Que los sindicatos vayan a una huelga no cambia las cosas, las confirma: duelen los recortes sociales, pero ningún sindicato explica de dónde se podrían sacarse las cifras que faltan en el Presupuesto.
Ser socialista es complicado hoy en España, pero conviene no olvidar que gracias al socialismo hemos avanzado en temas sociales hasta hoy y que sólo el socialismo podrá reemprender ese camino de equidad tan pronto como  podamos respirar desde el ahogo económico que sufrimos.
Todos los socialdemócratas debemos mirar hacia el futuro. Un progresista hoy, en un país desarrollado como España, no puede sufrir el síndrome de la mujer de Lot, aquella que decidió mirar hacia atrás y se convirtió en estatua de sal.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Guerra, el eslabón perdido

Guerra, el eslabón perdido

Por Carlos Carnicero
Publicado en ElPlural.com, 06/09/2010

En toda cadena genética de evolución existen eslabones perdidos que remontan a los orígenes: encontrarlos, valorarlos y obtener utilidad de ellos es un síntoma de inteligencia que permite mutaciones teniendo en cuenta los orígenes. Naturalmente es una forma retórica para indicar que no se pueden hacer saltos en el vacío para proseguir una cadena de mejora, sin tener en cuenta los cimientos que han hecho posible llegar hasta el estadio que hace vigente la existencia.

Todos los años, el mitin de la UGT de Rodiezmo (León) es el punto de partida del curso político para el PSOE y para la hermana organización sindical. En los años de la era Zapatero, era además la demostración de la unidad de acción y entendimiento con la organización sindical desde el Gobierno, hasta el punto en que hasta la ruptura de la política económica, se decía, a medio camino de la ironía y la realizad, que Cándido Méndez era en realidad el ministro económico de Zapatero. De eso no queda nada: este año José Luis Rodríguez Zapatero no ha podido acudir a una cita en la que sabía que había sido declarado persona non grata. 

Hay por medio una huelga general que es lo que siempre más ha temido el presidente del Gobierno. Los giros, supuestamente obligados por los mercados, en la política socioeconómica del Gobierno no han tenido siquiera matices o guiños socialdemócratas para indicar la transitoriedad de los cambios y el reparto de las cargas entre las distintas clases sociales. 

Este año ha sido Alfonso Guerra quien ha salvado los muebles del PSOE en la cita sindical. Con la habilidad que le caracteriza, ha centrado sus críticas en Mariano Rajoy y en el PP y ha mantenido las formas con unas decisiones políticas del Gobierno con las que seguro que no comulga pero a las que no podía desacreditar. 

La historia ha demostrado el error de partida de la elección de colaboradores directos del presidente del Gobierno: la supuesta exaltación de la juventud como un valor absoluto, independiente de la preparación de los protagonistas y de su capacidad para la evolución política, ha marcado una brecha, un cortafuegos en la larga y prolija historia del PSOE. 

La generación de Felipe González no tiene apenas supervivientes y los que hay lo son por su capacidad para flotar en todas las aguas –como es el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba- o por una trayectoria apoyada en un poder territorial como la de Manuel Chaves.
 

La forma caprichosa y arbitraria en la que Zapatero se ha apoyado para buscar siempre subordinados que sean dúctiles ha tenido un final de camino en casi diez puntos de diferencia en intención de votos con el PP y en una perspectiva de perder el poder en la mayoría de las comunidades autónomas donde gobierna y en todas las capitales de provincia. Y desde luego con todos los pronósticos para salir de La Moncloa a pesar de la peste de corrupción que debiera inhabilitar al PP. 

El alma socialdemócrata del PSOE es lo que le hace diferente y atractivo para un centro izquierda que tiene que ser pilar fundamental de sus perspectivas electorales. Si esa esencia se pierde, como ha ocurrido, la travesía del desierto será larga y penosa. 

Este es un mensaje sutil no apto para incondicionales: para nada se trata de reivindicar que cualquier pasado, por el hecho de serlo, es mejor: la identidad de cualquier organización humana se consigue conciliando renovación y persistencia; de esa mixtificación nace una capacidad de adaptación a los tiempos, de conducción de los cambios y de ejecución de los relevos. Y la edad es un factor más pero no una manera de descartar a quien se siente como competencia por la propia inseguridad. 

No ha sido así en el PSOE, sin duda que hay gente joven de extraordinaria capacidad y otros muchos que todavía no dan la talla más que en su capacidad de obedecer. La lista de errores en la elección o designación de Zapatero e sustantiva. Este año, Alfonso Guerra ha actuado de bombero en Rodiezmo; pero no se trata sólo de apagar un fuego sino de una enorme repoblación forestal que permitirá al PSOE tener un futuro claro. Habrá que ver en futuras remodelaciones del Gobierno si la presencia de Guerra en Rodiezmo es una excepción o esa generación todavía puede echar una mano a este socialismo en decadencia. 

Carlos Carnicero es periodista y analista político 
Blog de Carlos Carnicero: http://www.ccarnicero.com

martes, 17 de agosto de 2010

La izquierda como necesidad y la autocrítica como herramienta


CARLOS CARNICERO, 17/08/2010 - ElPlural.com


La infalibilidad es una cuestión religiosa: pretenden tener razón siempre quienes se sienten ungidos por un ser superior al resto de los humanos. Ocurrió muchas veces en las tradiciones de la izquierda en donde el estalinismo fue la manifestación más furibunda del despotismo cruel en nombre del bienestar de un pueblo al que se le pisó la cabeza.

La izquierda democrática nació como la exaltación de la necesidad de conciliar la igualdad con la democracia. Pero los mecanismos del poder son perversos y sólo una vacuna de humildad sabiamente administrada permite sustraerse de la soberbia del poder.

Ahora existe una nueva generación de cachorros del socialismo que necesitan un héroe al que venerar y al que le eximen de cualquier responsabilidad y de cualquier deficiencia: es la exaltación del zapaterismo como una ecuación que certifica que criticar al líder es favorecer al PP. Nada más falso: al partido ultraconservador no le favorece la crítica formulada hacia este socialismo sino las deficiencias manifiestas de un liderazgo débil: pretender trasladar la responsabilidad al mensajero es síntoma de estulticia.

La Moncloa tiene un aparato de propaganda de tentáculos largos. Televisión española, la Sexta, Público y en cierta medida El País. Hay intelectuales de cabecera que son orgánicos del poder y mucho jóvenes que están introducidos en las redes con un libro rojo en el que nuestro Mao doméstico no puede equivocarse nunca. El resultado es la catástrofe anunciada que se empezará a consumar en las elecciones catalanas, seguirá en las municipales y tendrá su zenit en las generales del 2012. Antes habremos pagado un enorme costo al PNV por la aprobación de los presupuestos generales de este año en forma de autogobierno de un estado que cada vez se queda más magro no por convencimiento sino por falta de proyecto político de Rodríguez Zapatero y por su concepción utilitarista de la política.

Los pocos analistas políticos de izquierda que nos atrevemos a escribir lo que pensamos somos acusados de vendidos en la mejor tradición estalinista. “Quien no está con el líder hasta en sus más pequeñas manifestaciones está con el enemigo”. Una ecuación tan elemental y simple que produce una pereza letal. Ahora la destrucción que se plantea es la de Tomás Gómez porque al líder se le ha ocurrido que Trinidad Jiménez es la esperanza blanca de la resurrección socialista de Madrid: ¿está dispuesto el líder a pagar precio si se equivoca?
Un partido de izquierda tiene algunos requisitos que son innegociables si además quiere ser democrático: su señas de identidad son la socialdemocracia entendida como la obsesión por la redistribución de la riqueza y la igualdad de oportunidades en todos los sectores de la vida. Además tiene que tener un gobierno de sus militantes en donde sus dirigentes sólo son los ejecutantes de unas decisiones asumidas por sus bases. 
Los líderes absolutos, los infalibles, son pequeños seres autoritarios que nunca responderán de sus errores porque disponen de guardias pretorianas que les separarán de la realidad y de sus bases.

De tanto ser previsible todo esto produce un enorme aburrimiento por la falta de inteligencia de estos incondicionales que se empeñan en considerar enemigos a quienes tienen la lealtad de señalar los defectos. Este mundo de tiralevitas y de propagandistas de los errores resulta agotador. Y tal vez es el verano la época en la que la pereza de tanta mediocridad se manifiesta con más claridad. Estamos en España y es lo que nos toca. Cuando gane la derecha que no busquen culpables fuera del aparato del partido.


Carlos Carnicero es periodista y analista político 
Blog de Carlos Carnicero: http://www.ccarnicero.com/  

lunes, 16 de agosto de 2010

Lo que debería hacerse para salir de la crisis y que no se hace

Lo que debería hacerse para salir de la crisis y que no se hace


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 16 de agosto de 2010
Este artículo critica las políticas de austeridad que se están implementando en los países de la eurozona que retrasarán la recuperación económica. Lo que debería hacerse es precisamente el acentuamiento de políticas de estímulo económico con expansión del gasto público y creación de empleo. Tales políticas de estímulo, realizadas fuera de la eurozona, son responsables del crecimiento de las economías exportadoras alemana y francesa (junto con la bajada del euro), crecimiento que, al no basarse en el crecimiento de la demanda doméstica, tendrá escaso impacto en la recuperación económica.
Suponga  que usted estuviera a cargo de la política económica de un país que está en una profunda recesión, es decir, que la economía estuviese  de capa caída, no creciese  (o si lo hiciese , fuese  muy, muy lentamente). ¿Qué es lo que usted debería hacer? Y la respuesta, basada en la experiencia de todas las recesiones anteriores (las habidas en el siglo XX) es fácil de conocer. Usted aumentaría lo más rápidamente posible el gasto público, invirtiéndolo para que produjese empleo y con ello hubiera más personas trabajando, recibiendo salarios, consumiendo productos y servicios y estimulando la economía. También, en caso de que tuviera un Banco Central a su disposición, imprimiría mucho dinero para que los empresarios y los ciudadanos del país pudiesen tener fácil acceso a tal dinero, por lo que debería abaratar  su coste, y bajar los intereses de este dinero. Este dinero se traduciría en inversiones y consumo, que es lo que usted desea para estimular la economía. (Para una exposición detallada de las medidas que debieran tomarse ver mis artículos: El error de la austeridad. PÚBLICO, 12.05.10; Otras políticas públicas son posibles y necesarias. SISTEMA DIGITAL, 29.07.10; Alternativas a la austeridad fiscal en España. Center for economic and policy research de Washington, Julio 2010).
Estas son las medidas que se enseñan en los libros de texto de Políticas Públicas, primer curso. Pues bien, la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están imponiendo a los países de la UE, políticas opuestas y contrarias a las que he indicado. En realidad están haciendo todo lo contrario. Como resultado de las presiones procedentes de tales instituciones, estos países están desarrollando  políticas de austeridad  en el gasto público. España e Italia están reduciendo su gasto público en 15.000 millones y 25.000 millones de euros respectivamente. Portugal está recortando su presupuesto de una manera drástica para reducir el déficit del Estado  y alcanzar el famoso 3% del PIB en 2013, reduciéndolo 6 puntos del PIB en tres años (España lo está reduciendo incluso más, 7 puntos en 3 años). En Alemania, la canciller Merkel se ha comprometido  a alcanzar el equilibrio presupuestario (es decir, déficit cero) en el año 2016, reduciendo el gasto público 10.000 millones por año, cada año hasta entonces. En Francia, el Presidente Sarkozy piensa reducir el gasto público siguiendo el ejemplo alemán para alcanzar un déficit cero, reduciendo el déficit del estado ocho puntos en el mismo periodo, y así país tras país en la UE. Y por si ello no  fuera suficiente, el FMI ha recomendado al Banco Central Europeo (que es el único banco en al UE que puede imprimir dinero) que reduzca la producción de moneda y que aumente los intereses bancarios a finales de 2010. Y todo ello está ocurriendo en un periodo en que las economías de la Eurozona están en la mayor recesión que han tenido en los últimos cincuenta años (y la inflación es la más baja desde el año 1953).
Estas políticas son profundamente erróneas y suponen  una nota de suicidio económico. Están dañando enormemente a las clases populares de aquellos países. Y se están justificando con una serie de argumentos que no tienen ninguna validez científica. Se está diciendo, por ejemplo, que todas estas políticas son necesarias para no dejar una enorme deuda a nuestros hijos y nietos, ignorando que el efecto de esta austeridad tendrá un efecto muy negativo sobre el nivel de vida de nuestros hijos y nietos, pues, consecuencia de tales políticas, el PIB que recibirán será mucho menor que el que hubieran recibido si no se hubiera ralentizado el crecimiento económico como resultado del descenso del estímulo económico,  consecuencia del recorte del gasto público. Las políticas de austeridad están causando una reducción de la tasa de crecimiento económico, con lo cual, el tamaño de la tarta, es decir, del PIB, que hereden nuestros hijos y nietos será mucho menor.
Otro argumento que se utiliza en la ideología neoliberal que domina los establishments políticos y mediáticos de la UE (incluyendo España) es que hay que “recuperar la confianza de los mercados”, eslogan que se utiliza para subrayar la importancia y necesidad de anteponer los intereses y beneficios bancarios (“de los inversores” se dice) por encima de todo. La situación paradójica es que las propias agencias de valoración de los bonos del estado (muy próximas a los bancos) están indicando que el mayor problema que perciben en los países como España, es “la fragilidad de sus economías”, que es la manera amable de indicar que tales economías no crecen. Así, en el informe de la Agencia Moody donde se habla de revisar la calificación sobre la deuda soberana de España, para bajarla de categoría se lee que la causa de esta decisión es “la débil perspectiva de crecimiento de su frágil economía”. Los economistas neoliberales (que siempre cuentan con enormes cajas de resonancia en los medios de información y persuasión españoles) también utilizan, para justificar tal austeridad, el argumento de que los elevados déficits y la elevada deuda absorben dinero que debiera estar disponible  para el mundo empresarial para que invirtiera. Tal argumento ignora que la falta de inversiones se debe precisamente a la escasa demanda creada, resultado de la reducción de los salarios y del gasto público, medidas que ellos están proponiendo. Y así un largo etcétera.
La pregunta que el lector se hará es ¿por qué si estas políticas son tan dañinas, se están llevando a cabo, incluso por gobiernos (como el español) que en periodos de pre-crisis han mostrado tener  sensibilidad social y receptividad a los deseos de las clases populares? Y una parte de la respuesta es que la mayoría de gobiernos en la UE son de derechas. Y están aprovechando la crisis para conseguir lo que han deseado durante muchos años, es decir, reducir y/o eliminar el estado del bienestar y bajar los salarios. Y otra parte de la respuesta es el enorme poder del capital financiero -la banca-, que es el mayor beneficiario de estas políticas y tiene un enorme poder político y mediático. No son “los mercados financieros”, sino la banca la que está detrás de todas estas políticas de austeridad, y que son los que promueven el  dogma –el dogma neoliberal- que se impone.
En España, la influencia de la banca en los equipos económicos de los gobiernos (sean conservadores o socialistas) ha sido enorme, siendo el Banco de España (cuyo gobernador ultraliberal fue nombrado por el gobierno socialista) el mayor portavoz de tal poder fáctico -la banca-. Véanse las similitudes entre las propuestas del BBVA y las del Banco de España. Sus recetas son: mayor facilidad de despido, menores salarios, menor protección social, menor gasto público social, mayor bajada de impuestos y no subida para las rentas superiores (manteniendo la regresividad fiscal que caracteriza el sistema impositivo español, responsable, en gran parte, de que seamos el país de la UE-15 con mayores desigualdades sociales). Es predecible que las derechas apoyen tales políticas. Y el PP y CIU estén ahí esperando poder llevarlas a cabo lo más pronto posible. Pero, ha sido un gran error de los partidos gobernantes de centro izquierda el seguir tales políticas, que han desmoralizado y desmovilizado a sus bases electorales. País tras país, en la UE, se ha visto un enorme crecimiento de la abstención de aquellas bases en los procesos electorales que han determinado el enorme descenso del apoyo electoral a aquellas opciones de centroizquierda, que me temo ocurrirá también en las próximas elecciones legislativas en España, a no ser que se reviertan tales políticas.
Una última nota. Terminé de escribir este artículo el viernes, muy de mañana. Horas más tarde la noticia del día apareció con grandes titulares. La economía alemana había crecido de una manera muy notable en el último trimestre, presentándose este crecimiento como resultado de las políticas de austeridad seguidas por el gobierno Merkel. Y como era de esperar, el economista ultraliberal más promocionado por la televisión pública catalana, con la típica hipérbola que le caracteriza (instrumentalizada por los nacionalistas neoliberales, definió al gobierno tripartito catalán como el gobierno más parecido al gobierno de Corea del Norte) apareció en el programa de la mañana para señalar tal crecimiento económico, como resultado de las políticas neoliberales de la coalición de derechas gobernantes en Alemania, contrastándolo con el “desastroso” camino seguido por el Presidente Obama que estaba arruinando EE.UU.
En realidad, el crecimiento económico alemán poco tiene que ver con las medidas de austeridad. La economía alemana está basada en las exportaciones favorecidas por el enorme declive del valor del euro, y por el estímulo de la economía estadounidense, asiática y de América Latina. En realidad, tales medidas de enorme austeridad acabaron imponiéndose y retrasaron enormemente tal crecimiento y la euforia que se ha creado (ver artículo próximo en
 PÚBLICO, sobre este tema).
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University www.vnavarro.org 

viernes, 13 de agosto de 2010

El PSOE vuelve a ser modelo

El PSOE vuelve a ser modelo
Luís Solana, en ElPlural.com

Comprendo la inquietud que se está produciendo entre algunos militantes y simpatizantes socialistas ante muchos análisis mediáticos que se producen por la "crisis de Madrid". No estamos acostumbrados a resolver las diferencias echando mano de algo tan simple como la Democracia. Que el Partido Socialista sea una y otra vez modelo de cómo se solucionan las diferencias internas, supongo que pone de los nervios a los ajenos y me parece que pone inquietos a los propios.
Si un partido como el PP (un partido que -por cierto- ha conseguido olvidar a sus padres y a sus abuelos) tiene diferencias sobre quién es el líder nacional o el líder asturiano, se buscan todo tipo de maniobras para que el resultado sea el que el núcleo dirigente quiere que sea. Los medios de comunicación no hacen ni el esfuerzo de crítica: aceptan que eso es no normal en el PP. 

Si un partido como el PSOE (el único partido en España que homenajea a sus padres y a sus abuelos) tiene diferentes opiniones sobre el mejor candidato a dirigir la organización nacional o una autonómica, se encuentran todo tipo de críticas sobre diferencias, desuniones, maniobras o rupturas. Y muchos socialistas dudan de su propio modelo democrático y envidian el sistema totalitario de sus rivales. 

Vamos a ver qué pasa en la Comunidad Autónoma de Madrid y sus candidatos socialista, pero sin que ningún militante o simpatizante del PSOE ponga en duda que, lo más democrático que va a vivir un partido en Madrid, va a ocurrir en el Partido Socialista de Madrid, no en el PP de Madrid, no en IU de Madrid, no en UPyD de Madrid, sino en el PSOE de Madrid: se va a elegir un candidato a líder mediante primarias. 

En Madrid todos los socialistas están actuando con su lógica y sus libertad. Unos socialistas piensan que Trinidad Jiménez tiene más fácil derrotar a la actual presidenta de la Comunidad de Madrid; otros socialistas creen que Tomás Gómez se merece la oportunidad de enfrentarse a la presidenta por su trabajo de tres años. 

Conozco algo como funcionan los partidos y sé de la tentación de alguien que manda (se llame Zapatero o se llame Gómez) de utilizar su maquinaria orgánica en su favor. Es así y seguirá siendo así casi siempre. 

Pero en Madrid, el PSOE ha decidido que sean cuales sean los grados de entusiasmo orgánico de uno o de otro candidato, son los militantes quienes deben decidir la persona que va a encabezar la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

Estoy seguro que desde medios conservadores se comenzarán campañas para achicar este éxito democrático. Hace daño que un partido de izquierdas sea otra vez más democrático que un partido de derechas. Pero esto viene pasando tantas veces que ya no debería llamar la atención. 

Supongo que (digan lo que digan) los partidarios de Trinidad Jiménez harán todo lo posible para que Jiménez gane. Supongo que (digan lo que digan) los partidarios de Tomás Gómez harán todo lo posible para que Gómez gane. ¿Hay algo de malo en esto? ¿No es lo mismo que pasa en unas elecciones generales o en unas elecciones a la dirección de CCOO o de la CEOE? 

Venga, amigos y compañeros: lo que está pasando en el PSOE de Madrid es un ejemplo de democracia interna a un nivel que ningún partido se atreve a llegar. 

Por favor, críticas desde filas populares, después de que me cuenten algún ejemplo suyo tan democrático como el de los socialistas en Madrid. Y, si no, a callar y a aprender del PSOE otra lección de democracia. 

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías 

www.luissolana.com

miércoles, 11 de agosto de 2010

ELECCIONES PRIMARIAS EN EL PSRM, O LA NECESIDAD IMPERIOSA DE RECONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO EN LA REGIÓN DE MURCIA


Desde que hace unos días Pedro Saura, actual Secretario General de los socialistas de la Región de Murcia, hiciese público que no optaría a ser candidato en los próximos comicios autonómicos de mayo de 2011, -al menos mediáticamente- se dice que se ha producido todo un tumulto en las filas socialistas. Lo cierto es que con este anuncio se ha iniciado un nuevo proceso para reinventar el camino de la reconstrucción del proyecto socialista en la región de Murcia. 
Es evidente que tras la ansiada renuncia de Saura, se ha pasado a la fase de orfandad propia de todo proceso que se vive con intensidad en la vida política. Mientras se van perfilando los posibles candidatos a las -espero- próximas elecciones primarias que tendrán lugar en los primeros días del mes de octubre, quiero expresar un par de cosas al respecto.

1) Como militante socialista, me siento dolido al comprobar que una vez más se ningunean los órganos democráticos de nuestra organización.
No puedo entender el resorte intelectual que conduce a dejar para el último lugar a los integrantes de la Comisión Ejecutiva Regional a la hora de trasladar la decisión de no ser candidato en las próximas elecciones autonómicas, por parte del aún secretario general, Pedro Saura. No sólo ha habido una cascada de filtraciones perfectamente evitable, sino que hasta se han ofrecido entrevistas personales a distintos medios de comunicación mucho antes de que el mencionado órgano ejecutivo se reuniera. Mal empezamos, o terminamos según se mire.

2) Recelar de que tanto Pedro Saura como Paco Oñate –máximos responsables del PSRM- hablen en los medios de comunicación de “consenso y transparencia” para elegir al “mejor candidato o candidata”.
Desde hace algún tiempo soy bastante precavido cuando escucho aquello del “consenso”. Lo que recuerdo de mi corta experiencia en política me dice que muchas veces cuando se apela “al consenso”, en verdad lo que se pretende es “hacer comulgar con ruedas de molino”.
Así que, precisamente por ser partidario del “consenso deliberativo y democrático”, en esta ocasión creo que lo que el PSRM necesita como “agua de mayo” –magnífica metáfora me acaba de salir- es precisamente un proceso vibrante de confrontación de ideas, y de personas. Un debate abierto y participativo, con la militancia y la sociedad, no tanto con los cuadros orgánicos y cargos institucionales del partido. Y ajeno absolutamente a cualquier atisbo de “pomada consensual”. Claro está, que yo me refiero a si el fin último de este proceso que ahora se inicia es el de reconstruir y fortalecer con unos sólidos cimientos el denostado proyecto socialista en la Región de Murcia.
Y, en mi opinión, para conseguirlo se hace imprescindible, no sólo que haya transparencia orgánica en el proceso, sino que lo deseable sería que la actual cúpula regional del partido se mantuviera absolutamente ajena al proceso, e incluso pasara a un segundo plano mediático. Justo lo contrario de lo que pretenden los dos máximos responsables del PSRM, Pedro Saura y Paco Oñate, a tenor de lo manifestado a la prensa durante estos días.

3) Recomendar huir del abrazo del oso. Es decir, de presentar a la sociedad murciana un candidato o candidata oficialista. A mi me parece que lo que los ciudadanos de la Región de Murcia esperan de este proceso es que genere un producto que se parezca lo menos posible al actual.
Si los murcianos y murcianas no compran nuestro actual producto electoral, jamás comprarán como “nuevo”, alternativo, renovador,… el mismo producto que no quieren aunque vaya envuelto en seda y con encajes.
Por tanto, lejos de tutelar el proceso de consultas con los cargos de agrupaciones locales en pleno mes de agosto, como pretende Pedro Saura y sus incondicionales, con el fin de conseguir -ellos mismos (sic)- un candidato o candidata de “consenso”, lo deseable sería abrir puertas y ventanas de la sede de la calle Princesa y propiciar que todos los movimientos de militantes que deseen compartir inquietudes y deseos de cambio, se desenvuelvan con absoluta igualdad de oportunidades, sin que exista ningún atisbo de apadrinamiento de tal o cual candidato o candidata. Cuanto más ajeno se perciba desde la ciudadanía al candidato/a y a su equipo de los actuales responsables, mejores perspectivas electorales existirán de cara a los próximos comicios autonómicos.
En este sentido, flaco favor se le ha hecho a Begoña García Retegui tras publicarse que es la favorita de Saura, y del actual staff. Una auténtica pena para una persona valiente y comprometida como ella. Por cierto, una cosa que no me ha gustado de Begoña ha sido escucharle –a través de la prensa- aquello tan poco motivante en tiempos turbulentos como estos de que “si me lo pide la mayoría”. Pues no. Lo que necesitamos muchos militantes es comprobar que hay uno o varios candidatos/as que se lanzan a la piscina con entusiasmo, coraje, determinación y claridad de ideas, para liderar la reconstrucción del nuevo proyecto socialista en esta maltrecha región que sigue a la cola en todos los indicadores de progreso y bienestar.
Repito una vez más que sería magnífico encontrarnos en el PSRM con un líder o lideresa con la actitud y fortaleza que está manifestando Tomás Gómez frente a Zapatero, y a Ferraz, en el proceso de primarias que también se va a desarrollar en la Comunidad de Madrid. Y, por otro lado, reiterar que a poco que se intuyera públicamente que “hay gato o gata encerrada”, los murcianos y murcianas volverán a darnos la espalda. Y, si cabe aún con más fuerza. 
Por tanto, aprovechemos el periodo de primarias para abrir el partido a la sociedad murciana, debatamos lo que tengamos que debatir siempre en positivo y con la máxima lealtad a nuestros principios y a los compañeros, y háblese claro y bonico, que son muchos los murcianos y murcianos que están a la espera de acontecimientos.
Mucha suerte a todos y a todas.