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lunes, 15 de marzo de 2010

¿Qué habría hecho Cristo ante un apóstol pederasta? ¡Benedicto XVI tendría que dimitir!


ENRIC SOPENA, 14/03/2010, en ElPlural.com

¿Qué habría hecho Cristo ante un apóstol pederasta? ¡Benedicto XVI tendría que dimitir!

La ministra de Justicia del Gobierno alemán, Sabine Cautheusser –Scharrenberger, ha declarado que debe exigirse a la Iglesia católica más colaboración con las diversas fiscalías en los casos de abusos sexuales cometidos por clérigos. Al fin y al cabo, no hay que perder de vista que se trata de delitos tipificados en los códigos penales. Tiene razón la ministra, pero habría que añadir a su acertada observación otro elemento decisivo.

¿No constituye un delito en sí mismo no presentar –por los jerarcas del catolicismo-, en el Juzgado de Guardia o en la Fiscalía correspondiente, una denuncia contra aquellos capellanes presuntamente pederastas? ¿No está siendo la jerarquía eclesiástica cómplice, muy a menudo, de monstruosos crímenes, entendido este vocablo no en el sentido de matar a una persona, sino de delitos graves o acciones indebidas o reprensibles?

Un menor
¿Por qué Joseph Ratzinger, a la sazón, en 1980, obispo de Munich, decidió silenciar un episodio de pederastia, llevado a cabo por un sacerdote que forzó a un menor de 11 años a que le practicara sexo oral? El cura pederasta fue trasladado desde Essen a Baviera y no fue acusado ante la Justicia. Más tarde -con Ratzinger ya en Roma-, el sacerdote aludido reincidió en su delito sexual con otro menor. Esta vez fue condenado por un tribunal de la Alta Baviera. La pena fue, en todo caso, indignante: 18 meses de cárcel, cumplidos en libertad condicional y unos 2.000 euros de hoy.


El hermano del Papa
El hermano del Papa, Georg Ratzinger, fue durante treinta años director del prestigioso coro infantil de la Universidad de Ratisbona, también en Baviera. Hace poco ha aflorado una serie de acusaciones de adultos que sufrieron en aquel tiempo, siendo niños, abusos sexuales de sacerdotes. Dicen que era vox populi lo que estaba sucediendo en Ratisbona, aunque el director del coro –el otro Ratzinger, actualmente obispo- lo haya negado taxativamente.

El “valor sagrado del celibato”
El Papa que prohíbe el uso de condones -incluso en la África martirizada por el sida- miró hacia otro lado en 1980 y protegió a un cura pederasta. El Papa que ha vuelto a proclamar estos días el “valor sagrado del celibato” llamaba a capítulo, en su larga etapa de inquisidor, a los teólogos de la liberación o a los reformistas como Hans Küng, pero se debía de encoger de hombros cuando le llegaban noticias de las andanzas sexuales, de todo género, de Marcial Maciel, fundador de los llamados Legionarios de Cristo. El Papa que diaboliza con gran intensidad el relativismo parece relativizar nada menos que la pederastia.

Excepciones beneméritas
El Papa y su séquito de hipócritas –con algunas excepciones beneméritas- no hacen apenas otra cosa que fustigar a la ciudadanía con el divorcio, los métodos anticonceptivos, la sexualidad fuera del matrimonio, la homosexualidad, las bodas homosexuales, la igualdad de género entre hombres y mujeres [siguen estando discriminadas las mujeres en el interior de la Iglesia católica], el aborto y, en general, el sexo. Ante la pederastia –que es una perversidad abominable- se limitan a derramar lágrimas de cocodrilo y a lamentar los hechos.


La degradación ante la sociedad
La degradación de la Iglesia ante la sociedad empieza a ser irrefrenable. Si Benedicto XIII tuviera la dignidad que le es exigible por ser sucesor de Jesús de Nazaret –que se enfrentaba a los sacerdotes y a los fariseos de la época comparándolos por su hipocresía con sepulcros blanqueados-, tendría que dimitir y salir inmediatamente del Vaticano. Digan lo que digan sus voceros, la verdad es que permitió como obispo que un pederasta no fuera investigado por la justicia.


Los benedictos de turno
La doctrina de Cristo la han pisoteado a lo largo de los siglos los benedictos de turno. Han convertido a la Iglesia en un poder terrenal y siguen sin apearse de semejanteconquista. O surge de dentro del cristianismo un movimiento regenerador y revolucionario o no habrá otro Trento fundamentalista que frene la caída. Martin Lutero lo intentó sin éxito. Todos los que lo han procurado han fracasado o los han hecho fracasar de modo temible, como le ocurrió al efímero Papa Albino Luciani, Juan Pablo I, muerto en circunstancias más que sospechosas que conducen a la hipótesis del asesinato.

Lo contrario a lo de Ratzinger
¿Cómo habría reaccionado Cristo si alguno de sus apóstoles –muchos de ellos casados- hubiera sido un pederasta? Recordando como plantó cara a los poderosos y a los mercaderes del templo, la respuesta es bien sencilla. No los hubiera protegido. Sin duda, hubiera hecho todo lo contrario de lo que hizo Ratzinger.


Enric Sopena es director de El Plural

PD.: viñeta tomada de aquí

sábado, 13 de marzo de 2010

Una Justicia que ¡Manda güevos!

Los platillos de la balanza, por el Gran Wyoming, 13 de marzo de 2010, en Asuntos & cuestiones.


Sorprende la susceptibilidad, más tarde corregida del Consejo General del Poder Judicial, al reaccionar súbitamente a las palabras de José Luis Rodríguez Zapatero cuando fue preguntado por el juez Garzón. Se limitó a resaltar su labor en la lucha antiterrorista.

Sin embargo, como el cazador que ve ponerse el sol sin haber abatido una pieza y dispara contra todo lo que se mueve, el consejo regulador de los jueces protestó por considerar que se intentaba presionar a la Justicia y menguar su independencia.

Resulta paradójico el hecho de que ese consejo levante el grito cuando se ensalza a un juez y calle cuando ese mismo magistrado es injuriado en el desarrollo de su labor. Rajoy, en curiosa sintonía, también se escandalizó por el “apoyo que brindaba el presidente del Gobierno a Garzón” que goza del mismo derecho a la presunción de inocencia que reclama el líder de la oposición, insistentemente, para los implicados en el caso Gürtel.

Sin embargo, el CGPJ calla, no considera intromisión de los políticos en la justicia cuando Trillo, Portavoz de Justicia del PP, le dedica a Garzón calificativos como los que reproduzco a continuación:

“El magistrado está actuando de forma parcial, sectaria e interesada”.

El auto es propio del vendaval de furia antidemocrática que es el juez Garzón”.

Debe soltar la causa y si no lo hace, el PP presentará una querella contra el juez por prevaricación”.

No entienden aquí los señores del Consejo que haya intromisión ni ánimo de influir en la independencia de los jueces.

Como diría Trillo: “Manda huevos”.


PD.: Imagen tomada de aquí

domingo, 29 de noviembre de 2009

SIGUE LA HIPOCRESÍA: ¿No fueron esos dos dictadores unos asesinos, monseñor Martínez Camino?

¿No fueron esos dos dictadores unos asesinos, monseñor Martínez Camino?

A Pinochet el Papa Juan Pablo II le dio la comunión y a Franco los obispos lo paseaban bajo palio, como si ambos fueran santos

Por Enric Sopena, en ElPlural.com

El obispo auxiliar de Madrid, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española ha recordado que la doctrina de la Iglesia católica establece que las personas “en pecado público” -como los políticos que apoyan el aborto- no deben comulgar, aunque señaló que no se trata de una “excomunión”. Los políticos que voten favorablemente la nueva ley del aborto, según subrayó Martínez Camino, “están objetivamente en pecado público y no pueden ser admitidos en la sagrada comunión”. Precisó el obispo citado -que es un protegido del cardenal Rouco Varela- que para volver a recibir la comunión, los políticos avaladores de la nueva legislación abortista, tendrían que reparar el “mal hecho” y arrepentirse públicamente”.








De hecho esta norma está siendo aplicada por el episcopado norteamericano al senador Patrick Kennedy -católico y partidario de la legalización del aborto-, hijo del recientemente fallecido Edward Kennedy y sobrino del asesinado John F. Kennedy, el primer presidente católico de EEUU, y sobrino de Robert Kennedy, también asesinado. A este Kennedy lo expulsan de la comunión, pero a los curas pederastas, que son legión en Norteamérica, los esconden o les procuran auxiliar, aunque sus gravísimos delitos arruinen a la Iglesia católica y, sobre todo, hayan quebrado vilmente a miles y miles de niños y niñas y, por supuesto, de familias.
Te recuerdo Amanda

Por cierto, monseñor, ¿podría Su Eminencia decirnos si cuando, en octubre de 1988, Su Santidad el Papa Juan Pablo II depositó en la boca del general Augusto Pinochet la hostia consagrada, tan sangriento dictador estaba o no en situación de “pecado público”? ¿Había al menos reparado el inmenso daño que produjo su golpe de Estado? ¿Se había arrepentido ese asesino uniformado de las miles y miles de muertes provocadas a sangre y fuego por su golpe militar?

¿Sabe usted, monseñor Martínez Camino, que justamente el 5 de diciembre de este año por fin le serán rendidos los honores fúnebres debidos a Víctor Jara, que “en cinco minutos quedó destrozado,” como el mismo vaticinaba en su bellísimo poema Te recuerdo Amanda, emocionante y repleto de humanismo?”


El católico José Bono

José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, socialista y fervoroso católico, evocó ayer, muy oportunamente, aquella misa en la que comulgó Pinochet de la

mano del Sumo Pontífice. Bono ha defendido la ley que regulará el aborto justificándola como un mal menor –lo que es discutible, pero desde su conciencia cristiana, respetable- y estos días se ha esforzado en argume

ntar con solidez sus puntos de vista como ciudadano, como político y como un católico que nunca ha ocultado sus creencias. Ha sido especialmente oportuna su referencia a aquella comunión que a muchas, a muchísimas personas, nos pareció una descarnada blasfemia.

Las bodas de oro
Es más. El 18 de febrero de 1993, Juan Pablo II envió un telegrama a Pinochet, felicitándole a él y a su mujer por las bodas de oro matrimoniales. El nuncio del Vaticano en Chile, Ángel Sodano, le añadió por escrito lo siguiente: “Su Santidad conserva el conmovido recuerdo de su encuentro (…) con ocasión de su extraordinaria visita pastoral a Chile”. En los Gobiernos de Pinochet los ministros fueron católicos y algunos, como en la dictadura de Franco, miembros del Opus Dei.

¿El capelo cardenalicio?
Asimismo fue del todo blasfema la actitud, abrumadoramente mayoritaria, de la jerarquía eclesiástica española, convirtiendo -durante casi cuarenta años- a otro dictador cruel, Francisco Franco, en “Caudillo de España por la gracia de Dios”. Comulgaba el tirano como un beato o un santurrón. Los monseñores lo paseaban en las procesiones bajo palio, igual que si fuera el nuevo hijo de Dios en la tierra. E incluso un grupo de influyentes católicos est

uvo a punto de que la Santa Sede le hubiera otorgado al dictador el capelo cardenalicio.

Las Cruzadas

Callaron los jerarcas eclesiásticos y no condenaron al Gobierno Aznar que, pudiendo haber liquidado en su segunda legislatura la despenalización del aborto, mantuvo esa ley para no crearse problemas y porque les hubiera perjudicado en las urnas. Ahora, sin embargo, sí condenan a Rodríguez Zapatero y a políticos de otros partidos que no son sólo del PSOE y les amenazan primero con la excomunión y después con retirarles a los que se confiesan católicos el sacramento de la comunión. Pero a asesinos como Pinochet y Franco [hay muchos más ejemplos, desde los tiempos de las Cruzadas y en siglos anteriores a aquellas maquinarias de guerra bendecidas por los Papas], la cúpula católica les absolvió y les trató con exquisita delicadeza y casi como santos venerables y, en vida, venerados.

El baluarte del cristianismo

Narrado por Paul Preston en uno de sus libros sobre Franco: “El 18 de noviembre de 1936, un Franco visiblemente emocionado aparecía en Salamanca ante las multitudes que aclamaban febrilmente a Hitler y a Mussolini. Les dijo que la Alemania nazi y la Italia fascista eran el baluarte de la cultura, la civilización y el cristianismo en Europa”. Por lo visto, Franco tenía razón. ¿O no monseñor Martínez Camino?

Enric Sopena es director de El Plural


Más sobre el tema:

domingo, 18 de octubre de 2009