- http://www.elpais.com/articulo/economia/alta/demanda/deuda/EE/UU/subraya/debilidad/alemana/elpepueco/20111124elpepueco_2/Tes
- http://www.publico.es/dinero/408675/el-ataque-al-euro-alcanza-ya-a-la-deuda-alemana
jueves, 24 de noviembre de 2011
Alemania es el problema
martes, 15 de febrero de 2011
Sur-Norte: rebeliones extrapolables
Por Carlos Carnicero
lunes, 7 de junio de 2010
¡Que paren este universo que me bajo!
07/06/2010. El diario Público publica un excelente artículo sobre Física, Astronomía y Cosmología. Lo firma MARTA DEL AMO.
Aunque no se sepa mucho o nada de Cosmología, a poco que nos fijemos en las causas de esta crisis financiera, combinemos los "agujeros negros" en los que se han invertido los fondos de los Gobiernos para que "el universo/sistema capitalista" no se "colapsara", mientras se prometía acabar con los "paraísos fiscales", que en este símil serían "los agujeros blancos", todo quedaría clarísimo.
Todo, menos explicarnos cómo somos tan estúpidos de pertenecer a este "universo/sistema capitalista" que una y otra vez nos arrebata toda "nuestra materia" dejándonos con una cara de gilipollas que ni Einstein en sus mejores tiempos.
¡Que paren este universo que me bajo!
sábado, 15 de mayo de 2010
EL GOBIERNO ESTÁ EQUIVOCADO Y EL PP TODAVÍA MÁS, por Vicenç Navarro
Vicenç Navarro, en la revista digital de la Fundación Sistema, ofrece de nuevo su visión acerca de las medidas propuestas por el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, el pasado miércoles, y los argumentos aportados por el Partido Popular para oponerse a las mismas.
EL GOBIERNO ESTÁ EQUIVOCADO Y EL PP TODAVÍA MÁS
Creo que las políticas de austeridad que está llevando a cabo el gobierno socialista, en respuesta a la presión de la UE, son erróneas, por las razones que he elaborado extensamente en este forum (“Las políticas promovidas por la Unión Europea son ineficaces e injustas”. Sistema Digital. 07.05.10). Pero lo que encuentro incluso más reprobable son las propuestas del PP para salir de la crisis. En su presentación el 12 de mayo, ante las Cortes Españolas, de las propuestas para salir de la crisis, el Sr. Rajoy indicó que tales propuestas ya habían mostrado su efectividad cuando fueron aplicadas por el gobierno Aznar. Según Rajoy, tales medidas fueron determinantes para salir de la crisis económica anterior, que ocurrió a principios de los años noventa. De ahí la importancia de analizar cómo se salió de aquella crisis y a qué coste, tanto social como económico. La realidad es que la aplicación de aquellas políticas ahora llevaría a una situación semejante, con costes sociales y económicos mucho mayores, pues la crisis actual (la Gran Recesión) es mucho mayor que la crisis que tuvo lugar entonces.El objetivo principal de las políticas públicas del PP para salir de la crisis fue la reducción del déficit público, igual que ahora. Y esta reducción del déficit público se hizo a base de reducir el gasto público (incluyendo el gasto público social) y no a base de incrementar los impuestos, tal como el PP está proponiendo ahora. En realidad, el gobierno del cual el Sr. Rajoy fue parte, bajó los impuestos, aprobando reformas fiscales regresivas que favorecieron especialmente a las rentas del capital y a las rentas superiores. Una consecuencia de estas políticas fue un notable crecimiento del déficit que España tenía respecto al promedio de la UE-15 en gasto público social por habitante. Tal déficit aumentó de 1.928 euros estandarizados (euros con el mismo poder de compra en países con distintos niveles de riqueza en la UE-15) en 1996 a 2.242 euros en 2004, un crecimiento de 314 euros estandarizados por habitante (ver Navarro, V., dir. “La Situación Social en España, vol. III, Biblioteca Nueva). Esto supone un incremento muy marcado del déficit de gasto público en las distintas dimensiones del estado del bienestar. Este enorme descenso del gasto público social junto con las reformas fiscales regresivas diluyó todavía más el impacto redistributivo del Estado español, uno de los estados menos redistributivos en la UE-15. Ello explica tanto el elevado nivel de desigualdad de rentas existentes en el país (el mayor de la UE-15, junto con Grecia y Portugal), como su elevada pobreza (de nuevo la más elevada de la UE-15, junto con Grecia y Portugal). Las políticas del PP incrementaron el porcentaje de la población que sufre pobreza, pasando de ser el 18% de la población en el año 1996 a un 20% en el 2003, incremento de dos puntos, que significó un aumento del número de pobres en varios millones de habitantes. Esta reducción del gasto afectó también a las pensiones públicas. El déficit de gasto en pensiones públicas por habitante de España con el promedio de la UE-15, se incrementó un 40% durante el periodo 1996-2003, pasando de ser 492 a 693 euros estandarizados, aún cuando el porcentaje de la población española por encima de los 65 años aumentó durante aquel periodo, siendo este porcentaje mayor que el promedio de la UE-15.
El retraso del estado del bienestar en España se debe no sólo a los cuarenta años de una dictadura de derechas enormemente represiva (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000), con escasísima sensibilidad social (cuando el dictador murió, el gasto público social como porcentaje del PIB era sólo de un 14% del PIB, el más bajo, con diferencia, de la Europa occidental), sino también al dominio conservador y liberal en la vida política y mediática de este país, que resolvió la crisis de 1993 y 1994 a base de unas políticas que, aún cuando fueron iniciadas por el gobierno PSOE en el periodo 1993-1996, se acentuaron y expandieron todavía más en el periodo 1996-2004, durante el gobierno del PP. A la vista de esta experiencia, es fácil concluir que el desarrollo de las propuestas que está haciendo ahora el PP revertiría la reducción del déficit del gasto público social de España con la UE-15, que ha estado ocurriendo en el periodo 2004-2008 (bajando de 2.242 euros estandarizados en el año 2004 a 2.114 en el 2006, último año en que la agencia de estadísticas de la UE, Eurostat ha publicado datos para toda la Unión Europea), siendo el incremento del gasto público social una de las características del periodo 2004-2008, consecuencia de las alianzas informales entre el PSOE y los partidos a su izquierda, incremento que fue reduciendo el déficit de gasto público social español con el promedio de la UE-15. La crisis actual se está intentando resolver a costa de reducir el gasto público (incluyendo el gasto público social) que determinará una reversión de esta reducción del déficit del gasto público social, que se acentuaría más si gobernara el PP, tal como la experiencia de su gobierno anterior lo demuestra.
Por otra parte, las políticas fiscales y económicas del PP (que acentuaron todavía más las realizadas por el gobierno socialista) favorecieron claramente la polarización de las rentas del país, tal como señalé en la sección anterior. Mientras que los costes laborales aumentaron durante el periodo 1999-2004 sólo un 3,7%, los beneficios empresariales aumentaron un 73%
De estos beneficios, los más espectaculares fueron los de la banca, que alcanzó niveles exuberantes, basados en gran parte en actividades especulativas, de las cuales las inmobiliarias fueron las más importantes. La desregulación del precio del suelo llevada a cabo por el gobierno PP fue un elemento clave para provocar la burbuja inmobiliaria. El maridaje banca-sector inmobiliario-industria de la construcción fue el centro del crecimiento económico, que absorbió una enorme cantidad de recursos que deberían haberse invertido en áreas más productivas y menos especulativas. La política económica del PP fue la política basada en la especulación, que ha sido causa del enorme retraso, no sólo social, sino también económico, del país. El colapso de la burbuja ha provocado el enorme problema de la falta de crédito, mientras que la reducción de la masa salarial ha creado el enorme problema de endeudamiento y escasa demanda, que es la mayor causa de la crisis, la cual empeoraría todavía más con la aplicación de las políticas del PP. Su autopromoción como el partido portador de la solución a la crisis actual carece de credibilidad, pues está recomendando las mismas políticas que nos llevaron a la crisis.
Vicenç Navarro, es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy de The Johns Hopkins University
viernes, 14 de mayo de 2010
La izquierda económica plantea alternativas
Políticos e intelectuales no liberales ofrecen otras opciones para equilibrar el déficit
lunes, 4 de enero de 2010
viernes, 30 de octubre de 2009
Acuerdo europeo contra el cambio climático

Los Veintisiete han llegado a un acuerdo sobre la posición que defenderán en las negociaciones de Copenhague
EFE - Bruselas (Bélgica) - 30/10/2009 16:31 Publicado en Público.es
Los líderes de la UE han llegado hoy a un acuerdo sobre la posición que los europeos defenderán en las negociaciones mundiales de Copenhague relativas a la lucha contra el cambio climático, informaron fuentes comunitarias.
Los Veintisiete se han puesto de acuerdo sobre el problemático capítulo de la ayuda financiera a los países en desarrollo, a fin de apoyarles en sus esfuerzos y adaptaciones a la lucha contra el calentamiento global.
"La Unión Europea tiene ya un mandato para Copenhague, una posición fuerte y seguimos liderando" el proceso, ha asegurado el presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt. "Ahora esperamos que otros nos sigan", ha añadido. "Podemos decir a todo el mundo que estamos listos para Copenhague.
Llevaremos este mensaje a Washington, a Nueva Delhi y a otras capitales", ha indicado por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, durante la rueda de prensa final de la cumbre comunitaria celebrada ayer y hoy en Bruselas.
100.000 millones de euros
Los líderes europeos han reconocido finalmente que las medidas de lucha contra el cambio climático podrían costar a los países en desarrollo alrededor de 100.000 millones de euros anuales en 2020, de los que entre 22.000 y 50.000 millones de euros deberían proceder de la financiación pública internacional.
El resto resultaría de la combinación de los esfuerzos de los propios países en desarrollo (mediante financiación pública y privada) y los ingresos del mercado de carbono.
El Consejo Europeo también ha "tomado nota" de los cálculos de la Comisión Europea según los cuales las naciones en desarrollo necesitarán una financiación anual urgente (2010-2012) de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, a la que contribuirán tanto la UE como "aquellos estados miembros que puedan, de acuerdo con su situación económica y financiera, con la parte que les corresponda equitativamente de esos gastos".
Reinfeldt ha dejado claro en la rueda de prensa que esta primera ayuda será, pues, una "aportación voluntaria".
La aportación de la UE a la financiación pública internacional no ha sido concretada, pero los Veintisiete sí que han dado pistas sobre la magnitud que podría tener, al señalar que todos los países del mundo -excepto los más pobres- deberán contribuir en función de "su responsabilidad por las emisiones mundiales y de su capacidad de desembolso, atribuyendo un peso considerable a los niveles de emisión".
Concesiones a los países del Este
Todas estas cifras sólo han podido ser acordadas a base de concesiones a los países del Este. Si bien se dejó para más adelante la decisión sobre cuánto aportará cada estado miembro a la financiación que la UE conceda a las naciones en desarrollo, algo que los socios de Europa oriental insistían en aclarar antes de cerrar una posición europea, los occidentales tuvieron que ceder en otros aspectos.
En concreto, los 27 han aceptado dejar la puerta abierta a la utilización de los derechos de emisión que estableció el Protocolo de Kyoto una vez expire este acuerdo a finales de 2012, una opción que reportará importantes ingresos a las economías más modestas del bloque -ya que pueden vender los créditos que no hayan utilizado antes de esa fecha a otros estados miembros.
Según el texto de conclusiones de este Consejo Europeo, la transferencia de derechos de emisión "deberá abordarse de manera no discriminatoria, a fin de que no afecte a la integridad medioambental del acuerdo de Copenhague", lo que significa que la opción no queda descartada por completo como pedía, entre otros, Alemania.
A cambio de esta concesión, los países del Este han aceptado no sólo que se posponga el debate sobre cuánto debe aportar cada estado miembro a las ayudas a los países en desarrollo, sino que el mecanismo que se aplique dentro de la UE esté basado en el que se acuerde a escala internacional -que con toda probabilidad tendrá en cuenta el PIB y la responsabilidad por las emisiones en cada país.
viernes, 20 de marzo de 2009
La silenciada causa de la crisis
VICENÇ NAVARRO, en Dominio Público, 19/03/2009
Estamos en una crisis económica y financiera profunda que puede abocar rápidamente a una depresión mundial semejante a la que ocurrió en los años treinta del siglo XX. De ahí que sea importante ver si las dos crisis mundiales tienen causas comunes y si hay similitudes o diferencias entre ellas. Comencemos por las diferencias, y la más importante es que la situación existente en los países desarrollados es hoy muy distinta a la de los años treinta. Existen ahora sistemas de protección social (como los seguros de desempleo) que no existían entonces.
Ahora bien, también hay semejanzas y una de ellas, la más importante y que ha pasado desapercibida en los medios de información españoles, es la enorme polarización en la distribución de las rentas que existió en los años que precedieron a la Gran Depresión del siglo XX, y que existe ahora. En la gran mayoría de países de la OCDE hemos visto desde los años ochenta un gran crecimiento de las rentas del capital a costa de una disminución de las rentas del trabajo, alcanzándose una concentración sin precedentes de las rentas en los sectores más pudientes de las sociedades avanzadas, con una disminución del porcentaje de la masa salarial sobre la renta nacional (y ello a pesar de que el número de trabajadores ha aumentado). Esta situación es resultado de la llamada revolución neoliberal (iniciada por el presidente Reagan en EEUU, y por la señora Thatcher en Europa) y sus políticas públicas liberales regresivas (bajadas de impuestos de las rentas superiores, aumento de la regresividad fiscal, desregulación de los mercados de trabajo y descenso de la cobertura de derechos sociales y laborales, entre otras) que han acentuado las enormes desigualdades de renta en la mayoría de aquellos países, alcanzando niveles sin precedentes desde la Gran Depresión. Y ello ha ocurrido en ambos lados del Atlántico, acentuándose todavía más en los últimos años. En EEUU las rentas del capital ascendieron como nunca antes había ocurrido mientras que las rentas del trabajo descendieron de un 68% en 1992 a un 62% de la renta nacional en 2005.
En la Unión Europea pasó algo semejante. Las rentas del trabajo han sufrido un enorme bajón, pasando de representar en los países de la eurozona (que son los que llevaron a cabo aquellas políticas neoliberales con mayor contundencia, estimulados por la Comisión Europea y por el Banco Central Europeo) el 70% de la renta nacional en el año 1992 al 62% en el año 2005. En España las rentas del trabajo pasaron de representar el 72% de la renta nacional total al 61% en el mismo periodo. En otras palabras, el periodo neoliberal fue un periodo de gran exuberancia para el mundo empresarial (y muy en especial para el mundo financiero) que vio en la UE-15 crecer sus beneficios durante el periodo 1999-2005 un 33%; en la eurozona subió un 36% y en España un 73%, más del doble que el promedio de la UE-15. Los costes laborales, sin embargo, crecieron sólo un 18% en la UE-15 y en España sólo un 3,7%, una quinta parte del promedio de la UE-15.
Una consecuencia de la polarización de las rentas y del descenso de las rentas del trabajo, ha sido la disminución de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora y de la demanda con el consiguiente endeudamiento de las clases populares.
En EEUU la familia promedio que debía 40.000 dólares en 1980 pasó a deber 130.000 dólares en 2007. Una situación semejante ocurrió en la UE. Este endeudamiento creció enormemente hasta que se hizo insostenible. Por otra parte, las exuberantes rentas del capital se invirtieron en actividades especulativas, y muy en especial (en EEUU, España y Gran Bretaña) en la vivienda, desarrollando una burbuja que al explotar (debido a la enorme especulación y excesiva construcción) creó el colapso del crédito, pues la vivienda es el aval más utilizado por las clases populares para conseguir crédito. Contribuyendo a ello es la existencia de un sistema financiero altamente contaminado con productos tóxicos que nadie sabe cuántos ni dónde están, convirtiéndose en lo que se ha definido como bombas financieras de destrucción masiva.
Mientras que las semejanzas en el origen de la crisis a ambos lados del Atlántico son muy notables, las respuestas son muy diferentes. En EEUU las fuerzas progresistas están respondiendo con medidas similares, aunque menos intensas, que las que desarrolló Franklin D. Roosevelt en el New Deal. Un aumento muy notable del gasto público en inversiones y servicios públicos (como sanidad y otros servicios), financiando tal gasto con un incremento en los impuestos de los sectores más pudientes de la población (que se beneficiaron enormemente de las políticas liberales) y permitiendo un crecimiento del déficit federal hasta alcanzar un 12% del PIB. También un reforzamiento de los sindicatos para aumentar los salarios, un elemento clave de la recuperación de la demanda, tal como hizo Franklin D. Roosevelt con la Ley Wagner que estableció los sindicatos y que la Administración Obama (presionada por las clases populares y por los sindicatos) está expandiendo para facilitar el incremento de los salarios y de la demanda.
En la Unión Europea, sin embargo, bajo un dominio conservador liberal (excepto en España), la respuesta ha sido enormemente insuficiente. El estímulo económico ha sido mucho menor que el aprobado por el Congreso estadounidense; el Pacto de Estabilidad continúa penalizando a aquellos estados que tienen un déficit de más del 3% del PIB, y los gobiernos están proponiendo que los trabajadores congelen sus demandas salariales como manera de salir de la crisis. Todas ellas medidas contrarias a las necesarias en estos momentos en que debieran revertirse las políticas regresivas que causaron la polarización social, responsable de la crisis de entonces y la de ahora.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra
y profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University.
PD.: Ilustración de Mikel Jaso
jueves, 22 de enero de 2009
Obama pone en marcha el plan de retirada de Irak

Al igual que hizo el Presidente José Luís Rodríguez Zapatero, nada más tomar posesión de su cargo, en 2004: Obama pone en marcha el plan de retirada de Irak. También ha firmado el cierre de Guantánamo. Por ahora, Obama está respondiendo a las expectativas. Que no es mucho. Es muchísimo. miércoles, 14 de enero de 2009
El Arte del engaño




