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lunes, 21 de junio de 2010

El Foro por la Participación Social preconiza un contrapoder de la izquierda alternativa

Reunión de académicos, intelectuales y políticos en el Parlamento


El Foro por la Participación Social preconiza un contrapoder de la izquierda alternativa


RAFAEL FRAGUAS | Madrid - en ElPaís.com - 19/06/2010

La izquierda alternativa preconiza una cultura de nuevo cuño para crear "una nueva manera de ser y de pensar la política" capaz de realizar una "transformaciòn social del poder". Así se expuso ayer en una reunión del Foro por la Participación Social, plataforma de debate de la izquierda alternativa, celebrada con asistencia de numeroso público en la sala Clara Campoamor del Parlamento. El futuro de la izquierda era el eje de la reunión, coordinada por el diputado por IU, Gaspar Llamazares y por Montserrat Muñoz, ex alcaldesa de San Fernando de Henares. Para conseguir estos fines el Foro considera preciso "agrupar las fuerzas, actualmente dispersas, romper el silencio ideológico hoy existente y asumir los problemas de los segmentos sociales más golpeados por la crisis", según algunos de los ponentes del debate, entre los que figuraban Juan Torres, catedrático de Economía de la Universidad de Málaga; Manuel Bonmatí, dirigente de la Uniòn General de Trabajadores; Almudena Grandes, escritora; Carlos Berzosa, Rector de la Universidad Complutense; Augusto Zamora, embajador de Nicaragua en España; y José Antonio Martín Pallín, juez.
Juan Torres resaltó que actualmente en Andalucía, hasta 100.000 familias han sido desahuciadas de sus casas por insolvencia económica, sin que este problema, que considera gravísimo socialmente, haya encontrado eco en las organizaciones políticas ni en los medios de comunicación. A juicio del catedrático andaluz, desde el fin de la Segudda Guerra Mundial, "el Banco Mundial admite haber sufrido hasta 130 crisis, mientras se acentua el deterioro social y medioambiental". Y ello "en un mundo que se apresta a terminar consigo mismo". En este panorama subrayó que la izquierda se muestra incapaz de respirar en la diversidad.
El responsable de Asuntos Internacionales de UGT, Manuel Bonmatí, precisó que "los sindicatos no son opciones políticas" y criticó la falta de iniciativas de la izquierda política para atajar "una reforma laboral inadmisible y una intolerable ampliaciòn de los recortes de las pensiones", al tiempo que barajaba la posibilidad de que los Presupuestos "cambien los subsidios estatales al desempleo". Añadió además que en estos momentos se asiste a una "reordenaciòn global del sistema capitalista" y estimuló a que los partidos "no sean únicamente aparatos electorales, sino que también asuman la solidaridad y la redistribución de la riqueza como necesidades sociales vitales". Para conseguirlo propuso la creaciòn de un verdadero "contrapoder que gane terreno político y consiga una correlaciòn de fuerzas favorable a los intereses mayoritarios".
Carlos Berzosa explicó que "hace un año, las encuestras señalaban que la gente consultada culpaba de la crisis a la banca estadounidense; hoy, sin embargo, la atribuye a los Gobiernos". El Rector madrileño remarcó la contradicción de esta atribución de culpas, ya que, según recordó, "el ejercicio del ministro socialista Pedro Solbes generó superávit en las arcas estatales, mientras se achaca al Gobierno socialista inducir la crisis". Berzosa preconizó "acabar con el fetichismo del crecimiento"; reivindicó "la puesta en valor del gasto público"; y pidió "más y mejores impuestos, sobre todo los redistributivos". Criticó también la pérdida de derechos democráticos y se preguntó sobre cuál situaciòn vivimos "cuando se ataca la celebraciòn en la universidad madrileña de un debate sobre el juez Garzón, mientras incluso bajo el franquismo, los debates críticos de los universitarios eran frecuentes".
La escritora y columnista Almudena Grandes dijo que la izquierda debe plantearse "la renuncia a la conquista del poder"; alertó sobre el peligro que para la democracia implica la erosión de la soberanía popular y reclamó para la izquierda la lucha por la memoria histórica, la defensa de los valores republicanos, así como la de los derechos fundamentales.
Mientras el juez Martín Pallín reclamaba "más derecho penal sobre los ricos y menos derecho penal para los marginados", el embajador de Nicaragua remarcaba que Europa es hoy periferia económica mundial, y que América Latina vive un momento histórico en el cual. "La izquierda está creando en América el Estado nacional que los catastroficos gobiernos oligárquicos surgidos con la independencia continental no crearon".
Gaspar Llamazares resaltó la necesidad de "elaborar un model alternativo al modelo de mercado", pidió abandonar esquemas de la izquierda "propios del siglo XIX"; postuló erradicar las disputas dentro de la izquierda y plantear la confrontaciòn con los verdaderos adversarios "para estimular el potencial de propuesta, ya que hoy se posee poca capacidad de informaciòn y de cambio". Cerró el debate Montserrat Muñoz, que señaló la "necesidad de refundar la izquierda" desde la participación y las propuestas debatidas.

miércoles, 9 de junio de 2010

DIPUTADOS DE IZQUIERDA SOCIALISTA PIDEN AL PSOE REARME IDEOLÓGICO Y UN DEBATE EN SERIO

DIPUTADOS DE IZQUIERDA SOCIALISTA PIDEN AL PSOE REARME IDEOLÓGICO Y UN DEBATE EN SERIO

Los diputados de la corriente Izquierda Socialista han pedido hoy al PSOE un rearme ideológico y un "debate en serio" sobre las medidas de ajuste para evitar el hundimiento del proyecto socialdemócrata, no caer en "políticas esquizoides" y poner freno a la "revolución neoliberal" que se intuye tras la crisis.

Así, el diputado por Granada José Antonio Pérez Tapias ha reflexionado sobre estas ideas en la habitual reunión de los martes del grupo parlamentario socialista del Congreso, donde ha advertido "de lo que puede ser una terrible revolución neoliberal", que "haga estragos encumbrando al mercado, socavando la democracia y acabando con el Estado de bienestar".

De ahí, a su juicio, la "necesidad imperiosa" de activar un discurso "mínimamente socialdemócrata" que le pueda hacer frente, según ha explicado a Efe.

Pérez Tapias ha reclamado, a cambio de la leal disciplina de voto, una "real disciplina de debate", de tal manera que el PSOE y el grupo parlamentario se obliguen "a un diálogo en serio" sobre las medidas aprobadas, como las del ajuste para acelerar la reducción del déficit.

Antes de votar en el Congreso iniciativas como esa, Pérez Tapias considera necesario debatir primero para que los diputados puedan armar su discurso y "no quedar enmudecidos ante la pura y dura presión de los hechos", que implican en el conjunto de Europa "una especie de locura de los ajustes".

En este sentido, ha alertado ante el comportamiento de los estados, que "impotentes para resistir el chantaje de los mercados" ceden "una y otra vez" a un proceso "en el que se aprietan de continuo las tuercas de reformas que, bajo la pretensión de reducir el déficit y achicar la deuda pública, apuntan más allá, hasta cuestionar radicalmente políticas sociales y de inversión pública".

Según su análisis, el peligro es que las medidas de ajuste "unilateralmente obsesionadas" con la estabilización van a hundir a los países en la recesión desde el momento en que impedirán el crecimiento.

"¿No es ése motivo suficiente para repensar lo que hacemos, dedicándole tiempo y energía?", se ha cuestionado.

EFE. Madrid, 8 junio 2010

sábado, 24 de abril de 2010

Refundar la izquierda: una propuesta abierta


Debate entorno a la refundación y la reorganización de la izquierda parlamentaria. Reflexiones y postura de dos miembros de Izquierda Unida: Enrique Santiago Ramos Y Jorge García Castaño
   
Refundar la izquierda: una propuesta abierta



Con este artículo queremos continuar el debate que se ha abierto en torno al proceso de refundación de la izquierda con la participación entre otros de Tomás Rodríguez Villasante oArmando Fernández Steinko. Sin duda es para nosotros un honor dialogar con compañeros de tanta valía, y mucho más en un medio como DIAGONAL, que es una de las iniciativas más importantes entre los medios críticos. Podemos considerar éste como un primer éxito, pues uno de nuestros principales objetivos es abrir un debate sobre la necesidad de un proceso de refundación de la izquierda.
Se han puesto sobre la mesa de debate las dificultades y las suspicacias. Conocemos las dificultades de IU para lanzar el proceso de refundación de la izquierda: posible falta de credibilidad, deriva hacia posiciones electoralistas, paulatina desvinculación de los movimientos sociales, conflictos y peleas internas, etc. No seremos nosotros quienes neguemos hechos que han sido públicos y notorios –más atribuibles a un núcleo dirigente que al conjunto de la organización–, pero junto a eso entendemos que es básico señalar que hay cosas que están cambiando en IU, que después de la IX Asamblea Federal se han reducido enormemente los conflictos internos, que la organización ha vuelto a dirigirse hacia la acción política y la movilización social, y que se están recomponiendo lazos con otras organizaciones y movimientos.
Abrir posibilidades
Y sobre todo creemos que no se resalta suficientemente la apuesta unánime que hace la militancia de IU en torno a la necesidad de lanzar lo que hemos llamado el proceso de refundación de la izquierda. Es decir, que pese a la situación de debilidad por la que pasaba la organización, la militancia de IU ha sido capaz de lanzar una iniciativa que abre posibilidades reales de recomposición de la izquierda en el Estado español.
En esta línea es importante dejar claro que IU lanza este proceso, pero que no espera tutelarlo ni acotarlo. Para nosotros se trata de una propuesta abierta que no define el resultado final del proceso, en la que caben todos y todas las que luchan contra el neoliberalismo. Se trata de construir, con otras y otros muchos, un nuevo proyecto político que supere la situación actual de la izquierda en el Estado; pero se trata de hacerlo sin tirar por la borda el capital político que tiene actualmente IU, que no es poco.
Evidentemente no tenemos todas las respuestas, por eso para nosotros es importante encontrar, dialogando con otros y otras, la respuesta a la pregunta que lanzaba Villasante en un artículo previo: “¿cómo hacer ese impulso sin ir de partido de vanguardia, de coordinador de los grupos motores, de mezclarlo con la refundación de IU, que la gente pueda sentirse protagonista de un proceso de refundación de la izquierda?”
Entendemos las suspicacias que pueda haber en algunos sectores de la izquierda en cuanto a la utilización electoralista de este proceso, pero creemos que es completamente injustificada. La dinámica que planteamos está completamente alejada de una operación electoralista, en primer lugar porque se trata de un proceso capilar y sostenido en el tiempo, y en segundo lugar porque está completamente desacoplado del ciclo electoral.
De hecho este diseño también ha tenido muchas críticas en sentido contrario, por situarse fuera de los tiempos político/electorales de la política partidaria realmente existente. Lo que nosotros creemos es que cuanto más alejado esté el proceso de la dinámica electoral mejor saldrá el proceso y mejores resultados conseguiremos a medio plazo. Y a la inversa, si hay gente en IU que pretende utilizar la refundación como una mera operación electoral, conseguirá que fracase el proceso y además peores resultados electorales.
Sinceridad
Apostamos sinceramente por la utilización de métodos participativos, como hemos planteado desde el principio del proceso y como hemos plasmado en el documento Foros y Grupos Motores en el Proceso de Refundación de la Izquierda o en la Guía participativa para la refundación de la Izquierda, y tenemos bien claro que de su uso sistemático va a depender en buena medida el éxito de la refundación. De hecho, parece claro que muchos de los problemas de IU, y de otras muchas organizaciones de la izquierda, han venido de la ausencia de reglas democráticas claras, y de la escasa introducción de métodos y técnicas que hayan permitido ampliar la participación a la hora de elaborar política y de tomar decisiones. Los espacios en torno a los cuales planteamos que se articule el proceso son los foros que pueden ser locales o sectoriales, funcionan de forma democrática y participativa, y tienen tres objetivos básicos:
a. El primer objetivo es servir de espacios de encuentro, el de convertirse en ‘plazas’ en las que puedan converger todos los ciudadanos activos o que aspiren a serlo.
b. El segundo objetivo es el de generar sinergias entre las diferentes luchas e iniciativas locales con el fin de potenciarlas y de crear otras nuevas con más y mejores fuerzas.
c. Su tercer objetivo es iniciar un proceso de discusión programática y organizativa sobre lo que debería y/o podría ser el nuevo movimiento político y social. El valor de esta discusión es que estará íntimamente unida a los dos puntos anteriores: por un lado a la comunicación y el intercambio de puntos de vista, por otro a las experiencias de lucha y a las iniciativas locales concretas.
Todo esto buscando un objetivo claro: construir un nuevo movimiento político y social que agrupe al conjunto de la izquierda alternativa. Definir entre todas y todos, en pie de igualdad, una alternativa política al neoliberalismo.
Ése es el planteamiento que hacemos desde la humildad, conociendo las resistencias y debilidades internas, y el escepticismo de muchos y muchas a las que nos queremos dirigir. Una propuesta sincera para un proceso de convergencia política y social que permita refundar la izquierda sin atajos. Una propuesta abierta que sólo puede mejorar con debates como éste.


Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Refundar-la-izquierda-una.html

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Bravo por Juan Carlos Rodríguez Ibarra!

Una vez más, oportuno, inteligente, contundente y clarificador. Excelente artículo de opinión de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, publicado hoy por ElPaís. Aparece este artículo precisamente cuando la "vendetta" -esperemos que coyuntural- en la línea editorial del prestigioso diario del grupo Prisa, está consiguiendo reforzar la línea estratégica del PP contra Zapatero. Esto es: "Zapatero no trabaja en equipo, es un peligro y un desastre en la gestión de la crisis económica, y además no escucha ni a sus propios compañeros del Consejo de Ministros, ni al resto de dirigentes socialistas".

Además de salir al paso de las maledicencias que corren estos días por los mentideros periodísticos, y sus rotativas, Rodríguez Ibarra nos regala algunas perlas a modo de principios de actuación que si muchos -pero muchos, muchos- socialistas, con cargos o no, cumplieran a pies juntillas, otro gallo nos cantaría en el funcionamiento, y en los resultados electorales tanto a nivel estatal, pero sobre todo en las agrupaciones locales y federaciones regionales de mi partido. A continuación, el artículo completo.

PSOE: ... donde nadie se atreve a levantar la voz

Por JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA, publicado hoy en ElPaís.com

El título de este artículo está sacado de la crónica que Fernando Garea, periodista de EL PAÍS, realizó el 14 de septiembre y que se titulaba "La gestión de Zapatero de la crisis siembra el desconcierto en el PSOE". Según el cronista, un anónimo dirigente socialista contaba: "No hay confrontación ni fractura en el PSOE, porque estar en el Gobierno apacigua mucho. Te pueden llamar por teléfono y ofrecerte una secretaría de Estado o un ministerio". En semanas pasadas, Joaquín Leguina afirmaba en un reportaje televisivo que Zapatero había eliminado a militantes que podían aportar cosas al proyecto socialista por su obsesión de contar con gente nueva, prescindiendo de la vieja guardia socialista; en concreto se citaba a él mismo y a quien firma estas líneas.

Quiero empezar por aclarar que Rodríguez Zapatero no tuvo ninguna intervención en mi deseo y decisión de abandonar la actividad institucional al frente de la Presidencia de la Junta de Extremadura. Fui yo el que, voluntariamente, decidí apartarme para no volver a tentar la suerte. El corazón me jugó una mala pasada, me sacaron tarjeta amarilla y pensé que la próxima sería roja. Yo no soy una víctima de nadie más que de mis circunstancias. Si estoy en silencio, y sólo me expreso a través de cauces periodísticos, es por voluntad propia, no por marginación. Siempre he pensado que quienes hemos tenido una cierta responsabilidad política e institucional, lo mejor que podemos hacer, cuando la abandonamos, es no pretender seguir conduciendo un autobús del que ya no tenemos ni los mandos ni el puesto de conductor. Nuestra tarea debe consistir en ocupar los últimos asientos, no importunar al nuevo conductor, ayudarle a transitar por la nueva ruta y, en el supuesto de que requiera nuestra opinión, ofrecerla con rigor, libertad y sinceridad; y si no, ¡silencio y no molestar! Y, si en el PSOE fuera cierto que nadie se atreve a levantar la voz, la culpa no la tendría Zapatero, sino quienes por una secretaría de Estado o por un ministerio son capaces de perder la voz, la dignidad y la vergüenza. El silencio no es consecuencia de un supuesto autoritarismo del secretario general del PSOE, sino de la cobardía de los que han hecho dejación de su responsabilidad.

Se habla de que Zapatero ha acabado con la generación de socialistas que hicimos la Transición y protagonizamos la etapa más brillante del socialismo en España. Niego la mayor. No se ha prescindido de nosotros; ése no sería, además, un problema grave. El drama aparece cuando, como recoge la crónica de Garea, la generación que nos siguió decide prescindir de ellos mismos. Es cierto que las reuniones de las comisiones ejecutivas del PSOE en la etapa de Felipe González duraban varias horas y que las que preside Zapatero apenas llegan a los 60 minutos, pero la explicación de tal reducción en el debate no es que Felipe fuera muy demócrata y Zapatero muy autoritario; la explicación es que los que acompañábamos a Felipe le discutíamos hasta la saciedad sus propuestas y defendíamos con uñas y dientes las nuestras, mientras que, ahora, véanse las reuniones del Comité Federal del PSOE: todo son elogios y aplausos.
En tiempos anteriores, en el PSOE estaba prohibido hablar bien de la Comisión Ejecutiva Federal cuando se trataba de examinar la gestión de la dirección socialista; ahora eso ha cambiado y lo que se oye son elogios totales o parciales, pero no he percibido nunca que Rodríguez Zapatero pretenda prohibir o molestarse por la crítica libre y democrática.

Zapatero es un dirigente socialista que se ganó su puesto con ahínco y decisión; sabía que no era imposible ser secretario general del PSOE y lo intentó. Me temo que, de ahí para abajo, las figuras que han ido surgiendo, en distintos ámbitos de responsabilidad, no siguieron el camino de Zapatero, sino que creen que deben su puesto a la voluntad de Zapatero, lo que anula o difumina su capacidad para ser libres y aportar visiones personales a la difícil tarea de gobernar un país desde la perspectiva socialista. No dudo de que la actual generación de socialistas tenga grabada, a sangre y fuego, la ideología socialdemócrata, pero, por lo que se ve, existe mucha ideología y apenas ninguna idea que permita al líder medirse y medir sus propias iniciativas que, hasta ahora, son las únicas que conocemos. No estamos, pues, ante el problema de rescatar o no a la generación anterior de socialistas, estamos ante el dilema de saber si la generación que la sucedió decide asumir su responsabilidad o queda como una generación perdida y silenciosa.
Lo de la "cartera ministerial o lo de la secretaría de Estado" no puede ni debe ser la aspiración de un socialista que participa del proyecto colectivo de un partido de izquierdas y centenario. La misma crónica, citada más arriba, nos ilustraba sobre la "huida" de ex ministros del Parlamento español. Parece ser que, una vez destituidos de sus responsabilidades ministeriales, ya no tienen nada que hacer en la vida política; unos se quejan de que, por el hecho de haber formado parte del círculo inicial que apoyó a Zapatero para ocupar la secretaría general del PSOE, merecerían ser ministros, como mínimo. Si todo el mérito que se puede aducir para volar por las alturas es haber visto antes que otros la valía de Zapatero, prefiero que sigan donde están, porque eso sólo les acreditaría como buenos visionarios, pero no les da ningún plus a la hora de ocupar cargos de mayor responsabilidad. Y luego están los que abandonan el escaño porque, después de haber sido ministros, "ya no tienen nada que hacer en el Parlamento". Si esa fuera la norma a seguir, ¿cómo explican que existan cientos de socialistas que, habiendo tocado el techo, siguen defendiendo y peleando por las ideas que profesan y por el triunfo del partido en el que militan? ¿Cómo que no tiene nada que hacer quien ha sido ministro? Se nota que no conocen las Casas del Pueblo, donde miles de socialistas están deseando que quienes han acumulado una experiencia gubernamental puedan explicar las claves de la política seguida y de lo que queda por hacer.

Quien ha sido ministro de Justicia tiene una larga tarea para asesorar a los militantes socialistas sobre los abusos de poder que suceden en muchos pueblos de España, donde la falta de control democrático de las instituciones públicas vulnera constantemente los derechos de los ciudadanos. Quien ha sido ministro de Cultura tiene un amplio campo de juego para coordinar una política cultural que nos haga entender, aún mejor, la diversidad cultural española y los fenómenos políticos que esa diversidad cultural conlleva. Quien ha sido ministro de Sanidad tiene el campo abonado para explicar las excelencias del sistema público de salud español y los riesgos que significa el que los más pudientes sigan sin confiar en el mismo, comprando fuera lo que, excelentemente, se ofrece dentro. El máster que significa haber pasado por un ministerio se puede usar en beneficio propio o en beneficio de las siglas que nos permitieron llegar a lo más alto. ¡Miles de militantes nunca llegaron ni a concejal y ahí siguen peleando y defendiendo sus ideas, sin pensar que, si no llegan a ministros, no merece la pena seguir en este apasionante proyecto!

Juan Carlos Rodríguez Ibarra es miembro del Comité Federal del PSOE y ex presidente de Extremadura.

jueves, 17 de septiembre de 2009

A esta derecha le interesa el Paro, pero le importan un bledo los parados


Desde finales de julio no había vuelto a escribir nada por aquí. La pereza estaba siendo abonada por no pocas dosis de impotencia ante determinados comportamientos que no llego aún a comprender por parte de los dirigentes de mi partido. Como diría un conocido, se me hiela la sangre ante tanta pasividad y exceso de talante, ante un enemigo político que no respeta nada, ni a nadie. ¿Cómo es posible que tengan tanta cara, que mientan como bellacos, que insulten a la inteligencia, que tengan el descaro de sonreir mientras pronuncian tan enormes falsedades, mientras demuestran tremendo cinismo y nos faltan al respeto? ¿Cómo es posible que la corrupción campe impunemente en muchos de sus cargos institucionales y orgánicos, y en vez de combatirla arremetan contra todo Cristo en un intento eficaz de dispersión? Y, lo peor, que aún así cale en la gente.

¿Tránsfugas? ¡Pero qué morro tienen para montar la que están montando con la Moción de Benidorm, cuando ellos han perpetrado 24 mociones de censura en los últimos años! ¿Aborto? Después de más de 25 años en que el aborto es legal en España, -de ellos 8 años gobernando el PP en la Moncloa sin derogar nada-, ahora Rajoy exhorta a sus hordas para que vuelvan a llenar las calles de cinismo e hipocresía. Manda güevos, como diría el impresentable y todavía diputado, Federico Trillo.

¿Crisis? ¿Paro? ¿Han aportado alguna medida concreta? ¿Han arrimado el hombro estos patriotas de naftalina para mejorar la Patria? NO. ¡Cuánto peor mejor! A esta derecha le interesa el Paro. Pero le importan un bledo los parados.

En el debate de Control al Gobierno de ayer miércoles, Rajoy -muy hábil- le resumía al presidente Zapatero que la Política Social de este gobierno socialista eran los 4 millones de parados que actualmente hay en España. No es que espere que desde el PP reconozcan que parte de responsabilidad de las profundas y graves consecuencias de esta crisis la tiene el modelo económico especulador que fomentaron en sus ocho años de mandato. No. Ni que en gran parte, las medidas que adoptaron en su día para superar la crisis económica de los años noventa no son posibles de adoptar hoy en día. Como es bien sabido, ni se puede devaluar la moneda, ni tenemos empresas públicas que privatizar como hizo Aznar. Nada de eso es posible. Y frente a eso, proponen reducir el gasto público -claro está que sin decir de dónde reducirían-. En todos los países del mundo afectados por esta enorme crisis, de no ser por las aportaciones que salen de las arcas públicas, los indicios de recuperación de la economía hubieran sido imposibles. Además, los expertos hablan de tercera fase de la crisis -primero fue la financiera, después la económica-, ahora sufriremos la más demoledora que es la del aumento sostenido del desempleo.

El paro desgraciadamente aún va a seguir aumentando. La pregunta es: ¿Se deja sin cobertura alguna a las personas que dejen de percibir ningún ingreso? Si, como es propio de un partido socialdemócrata, se quiere seguir atendiendo a los más necesitados, más allá de caridades hipócritas, habrá que adoptar medidas impopulares en esta situación tan grave para poder mantener activas las políticas sociales puestas en marcha en los cinco años de este gobierno socialista. Algunas medidas ciertamente, verdaderos logros sociales aún sin desarrollar completamente. Tal es el caso de la Ley de Dependencia.

Desde este planteamiento, la elección se plantea de la siguiente manera:

1) o aportar ingresos al Estado -mediante una subida de impuestos coyuntural- para compensar lo que se está gastando en las medidas de incentivo de la economía y de protección de los perjudicados, al tiempo que se acompañan de otras medidas activas de impulso y de austeridad, sin tocar lo esencial de la Política Social de apoyo a las familias y personas más necesitadas; o,

2) asumir, en primer lugar, un recorte drástico en los derechos laborales adquiridos en los últimos años; en segundo lugar, ver cómo se ven recortadas drásticamente las políticas sociales impulsadas en los últimos años, para, finalmente, terminar aceptando la inevitable -y, en estos días de plena actualidad- si no la subida de impuestos, sí la reducción de los salarios y los derechos laborales, etc etc, tan severas como sean necesario a juicio ya del PP, que habría conseguido de nuevo el gobierno en esos momentos.

Una diferencia no pequeña sería que mientras que el apartado 1) lo realizaría un gobierno con sensibilidad progresista, el apartado 2) sería la política económica desarrollada sin escrúpulo alguno por el reducto neocón que anida en FAES y controla el PP, tras ganar las próximas elecciones generales.

Hasta ese momento, todo vale con tal de desgastar al gobierno, y recuperar el poder sin importar las tácticas torticeras, las mentiras, las manipulaciones, la demagogia más ruín y la política de oposición más despreciable y barriobajera. Sí. Siempre ha sido así para esta derecha carcomida por el rencor del poder perdido. Un poder que creen que les corresponde por obra divina. Por la gracia no de Dios, sino de Su Dios particular con franquicia en la Conferencia Episcopal Española. Ese Dios que -según la jerarquía- teme al virus de la gripe A, pero no al del VIH-SIDA. Ese Dios tan contradictorio que ahora propone vaciar de agua bendita las iglesias para reducir el contagio de la gripe A, al tiempo que condena y prohibe el uso del preservativo a pesar del riesgo de morir de SIDA. ¿Qué dirían Tarancón y Juan XXIII de todo esto?...

Volviendo a lo estrictamente político: O espabilamos y nos dejamos de titubeos, y hablamos clarito, cercano y de seguido a los ciudadanos para que aprecien la diferencia entre unas políticas y otras, o apaga y vámonos. Mientras tanto,... nosotros con el talante a buen recaudo. Manda cuyons!

miércoles, 8 de octubre de 2008

Difícil elección, o no

No sé si Halle Berry será la mujer más sensual del mundo, como dice esta prestigiosa revista norteamericana, pero sí me parece que lo es más que Bill Clinton. Al menos para mi. Y, en este caso, no es cuestión de ideología, claro.

Han elegido esta portada para ilustrar el mes electoral por excelencia en los USA, noviembre.

Si Clinton es demócrata, ¿Berry será republiana? A ver si no acierto al elegirla a ella. En este caso, creo que me permitiría una excepción.

Por lo demás, en el segundo debate electoral entre Obama y McCain, parece que el demócrata le ha vuelto a ganar la batalla, aunque según "laverdad.es", Obama arrasa en las encuestas. Ya veremos. Parece que la mayoría lo ve cada vez más fuerte, y como la persona capaz de sacar al país de la desastrosa situación que deja el íntimo amigo del señor Ansar.
En cualquier caso, como por desgracia no podremos participar en estas elecciones, pues... viento fresco, no? Aunque, siempre nos quedará la portada.

lunes, 8 de septiembre de 2008

En tiempos de crisis, Justicia Social.

Desde hace semanas, todo el mundo hablamos de la situación económica. De la región, del país, de Europa, del mundo. En estos momentos de crisis hay mucho "pescador" suelto. A los neoliberales les viene siempre bien los periodos de crisis. Son los momentos en los que introducen las correciones en la política económica de sus territorios. A mar revuelto, ganancia de pescadores. Oímos a los de siempre justificar recortes en los derechos de los trabajadores, al tiempo que proponen ayudas para que las mismas empresas que durante años ganaron ingentes cantidades de dinero, puedan ahora rellenar con dinero público, es decir, de todos los ciudadanos, los saldos negativos del último ejercicio. De este modo, las crisis siempre solemos pagarlas los mismos.

Se dice que la economía es una ciencia que realiza el diagnóstico exacto de una situación, una vez que el problema ya ha pasado. Pues, como decía el refrán: ¡para ese viaje no hacían falta tantas alforjas! Hace apenas un año nadie baticinaba la envergadura de la que está cayendo. Aunque sí oíamos desde hace años preguntarse acerca de cúando estallará la llamada "burbuja inmobiliaria". Algo, por cierto, que no inquietaba lo más mínimo a nuestro gobierno regional.

Esta mañana, el Presidente de España, Zapatero, ha dado una nueva muestra de su compromiso. Ha vuelto a comprometerse con los más necesitados y con la necesidad de seguir impulsando, precisamente en estos tiempos difíciles, las políticas sociales.

Mientras tanto, pregunto: ¿alguien ha escuchado alguna medida propuesta por el PP para salir de la complicada situación económica? Deberíamos volver a recordar que esta crisis tiene su orígen en el modelo económico desequilibrado que se impulsó frenéticamente en los años del gobierno del señor de la melena y del bigote. El PP trasladó a España una mala copia del modelo económico excesivo de Estados Unidos. Propiciando el desequilibrio y escoramiento del desarrollo y de la producción económica hacia el "boom del ladrillo rápido", al igual que ha ocurrido en los USA. Empujando igualmente a los bancos hacia políticas financieras atrevidas y de riesgo. Durante años han hecho ganar ingentes cantidades de dinero a unos cuantos. Ahora, algunos pretenden que paguemos entre todos sus efectos perjudiciales.

¿Por cierto, donde está todo ese dinero ahora? ¿Es justo salir al auxilio de empresas que han ganado miles de millones durante años? ¿Es justo que seamos los ciudadanos los que paguemos de los bolsillos del Estado, que son los nuestros, las atrevidas aventuras empresariales de algunos? ¿Acaso no es más necesario salir en auxilio de quienes más lo necesitan, fomentando políticas de empleo y de protección social? Desde luego, desde una perspectiva socialista, sí.

En cualquier caso, tendremos oportunidad de observar cómo actúan los distintos gobiernos, tanto europeos y mundiales, como autonómicos y locales, de cara a afrontar esta situación. Siempre según su propia concepción ideológica. Estamos viendo cómo unos salen a defender a los que ganaron mucho, y repartieron poco. Mientras, proponen recortes a los de siempre. Por eso, la sabiduría popular nos enseña que en tiempos de crisis se hacen las mayores fortunas. Frente a eso, parece más justo impulsar políticas de hondo calado social y socialista. En tiempos de crisis, Justicia Social.

Si quieren crecer giren a la izquierda

Transcribo por su importancia el siguiente artículo aparecido en "El País", en el día de ayer, y firmado por el Premio Nobel de Economía JOSEPH E. STIGLITZ.


Si quieren crecer giren a la izquierda

Tanto la izquierda como la derecha de Estados Unidos afirman que defienden el crecimiento económico. Por lo tanto, ¿deberían los votantes que intentan decidirse por una de las dos opciones tomárselo como una cuestión de elegir entre dos equipos alternativos de gestión?

En EE UU, hoy en día, la izquierda, a diferencia de la derecha, tiene un programa coherente¡Ojalá fuese así de sencillo! La suerte forma parte del problema. Durante la década de los noventa, la economía estadounidense se vio bendecida por unos precios bajos de la energía, un ritmo elevado de innovación, y una China que ofrecía productos cada vez mejores y a menor precio, una combinación que tuvo como resultado un crecimiento alto y una inflación baja.

El presidente Clinton y el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, no tuvieron mucha mano en esto, aunque, por supuesto, una mala política podría haberlo estropeado todo. Sin embargo, los problemas a los que nos enfrentamos actualmente -unos precios de la energía y los alimentos por las nubes y un sistema financiero en ruinas- sí han sido, en gran parte, consecuencia de una mala política.

En efecto, existen diferencias importantes entre las estrategias de crecimiento, y es muy probable que lleven a resultados distintos. La primera diferencia reside en el concepto mismo de crecimiento. El crecimiento no es un simple aumento del PIB. Debe ser sostenible: el crecimiento basado en la degradación del medio ambiente, en los empachos de consumo financiados por la deuda, o en la explotación de recursos naturales escasos, sin que haya una reinversión de los beneficios, no es sostenible.

El crecimiento también tiene que ser inclusivo: debe verse beneficiada al menos una mayoría de los ciudadanos. Las economías de goteo no funcionan: de hecho, un incremento del PIB puede incluso empeorar la situación de la mayoría de los ciudadanos. El crecimiento estadounidense de los últimos tiempos no ha sido ni económicamente sostenible ni inclusivo. La mayoría de los estadounidenses están peor ahora que hace siete años.

Pero no hay por qué elegir entre crecimiento y desigualdad. Los gobiernos pueden potenciar el crecimiento aumentando la integración. La mayor riqueza de un país es su población. Por eso es fundamental asegurarse de que todo el mundo pueda alcanzar su potencial, para lo cual es necesario que todos tengan oportunidades para recibir una educación.

Una economía moderna también requiere que se asuman riesgos. Los individuos están más dispuestos a arriesgarse cuando existe una buena red de seguridad. En caso contrario, puede que los ciudadanos exijan protección frente a la competencia extranjera. La protección social es mucho más eficiente que el proteccionismo.

La incapacidad para fomentar la solidaridad social puede tener también otros costes, como el gasto social y económico que requieren la protección de la propiedad y la encarcelación de criminales, que no es nada desdeñable. Se calcula que en unos años en Estados Unidos habrá más trabajadores en el sector de la seguridad que en el de la educación. Un año en la cárcel puede costar más que un año en Harvard. El coste que conlleva encarcelar a dos millones de estadounidenses (una de las tasas per cápita más altas del mundo) debería restarse del PIB, pero a pesar de ello se añade.

Una segunda diferencia importante entre la izquierda y la derecha es el papel que desempeña el Estado en el fomento del desarrollo. La izquierda comprende que el Gobierno tiene una función vital en las infraestructuras y la educación, en el desarrollo tecnológico, e incluso como empresario. El Gobierno estableció las bases de Internet y de las revoluciones modernas de la biotecnología. Durante el siglo XIX, la investigación llevada a cabo en las universidades estadounidenses con dinero público creó la base para la revolución agraria. Gracias al Gobierno, estos avances llegaron a millones de agricultores estadounidenses. Los préstamos para pequeñas empresas han sido cruciales en la creación no sólo de nuevas empresas, sino también de nuevos sectores.

La última diferencia puede parecer un tanto extraña: la izquierda ahora comprende los mercados, y el papel que pueden y deben tener en la economía. La derecha, especialmente en Estados Unidos, no. La Nueva Derecha, representada por la Administración de Bush y Cheney, no es más que el viejo corporativismo con un traje nuevo.

No son libertarios. Creen en un Estado fuerte, con importantes poderes ejecutivos, pero utilizados en la defensa de intereses establecidos, sin prestar demasiada atención a los principios del mercado. La lista de ejemplos es larga, pero incluye subsidios a grandes empresas agrícolas, aranceles para proteger el sector del acero y, más recientemente, los megarrescates de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero la falta de coherencia entre la teoría y la práctica viene de lejos: el proteccionismo aumentó con Reagan, entre otras cosas, mediante la imposición de limitaciones supuestamente voluntarias a la exportación de automóviles japoneses.

La nueva izquierda, en cambio, intenta que los mercados funcionen. Los mercados sin trabas no funcionan bien por sí solos, una conclusión que se ve confirmada por el actual desastre financiero. Los defensores de los mercados a veces admiten que efectivamente fallan, incluso desastrosamente, pero afirman que los mercados se "autocorrigen". Durante la Gran Depresión, se oían argumentos similares: el Gobierno no tenía por qué intervenir, puesto que, a la larga, los mercados harían que la economía volviese al pleno empleo. Pero como bien dijo John Maynard Keynes, a la larga todos estamos muertos.

En un marco de tiempo relevante, los mercados no se autocorrigen. Ningún gobierno puede permanecer de brazos cruzados mientras un país entra en recesión o en una depresión, ni siquiera cuando han sido causadas por la avaricia de los banqueros o por los errores en la evaluación de riesgos que cometen los mercados de valores y las agencias de rating. Pero si los gobiernos van a pagar la factura sanitaria de la economía, deben tomar medidas para que sea menos probable que se necesite ingresar en el hospital. La cantinela de la derecha sobre la liberalización resultó estar equivocada, y ahora estamos pagando el precio. Y el total de la factura, en lo que se refiere a producción perdida, será alto, posiblemente superior al billón de euros sólo en Estados Unidos.

La derecha a menudo atribuye sus orígenes intelectuales a Adam Smith, pero aunque Smith reconocía el poder de los mercados, también admitía sus límites. Incluso en su época, las empresas habían descubierto que podían aumentar sus beneficios con mayor facilidad conspirando para incrementar los precios que creando productos innovadores de manera más eficiente. Hacen falta unas leyes antimonopolio fuertes.

Organizar una fiesta es fácil. En un primer momento, todo el mundo puede sentirse a gusto. Fomentar el crecimiento sostenible resulta mucho más complicado. Hoy en día, la izquierda, a diferencia de la derecha, tiene un programa coherente, que ofrece no sólo un mayor crecimiento, sino también justicia social. Para el electorado, la decisión debería ser sencilla.

Joseph E. Stiglitz es catedrático de la Universidad de Columbia. Recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. © Project Syndicate, 2008.