jueves, 2 de julio de 2009

¿Neoprogresistas?


Traigo al blog un nuevo artículo de los muchos que, sobre análisis político desde la izquierda, se están publicando después de los comicios europeos del 7-J. En esta ocasión se trata de un artículo de Carlos Mulas Granados, publicado a mediados del mes pasado en ElPaís. Parece -o a algunos nos gustaría creer- que vivimos una coyuntura de efervescencia intelectual de la izquierda tremendamente positiva. Las ideas y las propuestas que desarrollen y extiendan los derechos y libertades, el bienestar, la solidaridad, la justicia social y la igualdad, entre otros muchos conceptos propios de la izquierda necesitan de argumentos sencillos pero convincentes para su correcta aceptación, difusión y persuasión pública. Por supuesto, que añadido al conveniente coraje político y al compromiso personal, con los que la labor comunicativa se ve allanada. La emoción es necesara, pero la emoción hueca no convence a nadie... de izquierdas.

Desde los órganos responsables -o no-, deben impulsarse cuantos foros de reflexión e innovación sean necesarios. No olvidemos que desde la izquierda creemos en el pensamiento divergente, pero sobre todo en la participación ciudadana. Una parte importante de las soluciones vendran de las aportaciones intelectuales, pero sobre todo de los debates eficientemente organizados para que sean verdaderamente eficaces. Toca creer, de verdad, en el verdadero potencial de nuestro Capital Intelectual y Humano, pero el resultado dependerá de forma exponencial de la forma en que gestionemos todo este proceso. Lo verdaderamente importante será rentabilizar eficazmente toda esta energía.

El potencial regenerador de la izquierda, se sostiene en su papel social de motor de propuestas e ideas. Esta es su verdadera energía que debe ser convenientemente canalizada, desarrollada, depurada e impulsada para hacerla accesible -masticable- a todos los ciudadanos y ciudadanas, especialmente los más desfavorecidos. Nuestro mensaje debe ser sólido pero accesible, para que nuestros potenciales votantes puedan entenderlo sin esfuerzo, apreciarlo, apropiárselo y beneficierse con él. Esto supone poner en marcha una eficiente maquinaria y metodología de trabajo, que será -de nuevo- la verdadera y fundamental fuente de energía del movimiento progresista, y cuya sostenibilidad debería estar garantizada por la cuenta que nos trae. Este proceso de efervescencia crítica no debería quedarse sólo en esta coyuntura.

La pregunta que se hacía Pedro Castro hace unos meses, requiere un análisis bastante más sesudo del que se le ha dado hasta la fecha. Los votos a la derecha por parte de las clases más populares de la sociedad, merecen un estudio riguroso y en profundidad, más allá del famoso desliz del alcalde de Getafe. El artículo es el siguiente:

Progresistas: una mayoría en minoría
Carlos Mulas Granados, 16/06/2009, diario ElPaís.

La mayoría de los ciudadanos, en España y en casi todo el mundo, prefiere las políticas progresistas, pero no se moviliza en su defensa. Según el último European Election Survey, un 58% de los europeos se autodefine de centro izquierda, pero en las elecciones del pasado 7-J los partidos conservadores han obtenido un 15% más de escaños que los socialdemócratas. ¿Cómo explicarlo?

La mayoría cree que el Estado debe actuar para proteger a los más débiles y que la religión no debe interferir en la política; defiende la promoción activa de las minorías y acepta nuevas formas de familia; otorga un papel importante al Estado en educación, sanidad, seguridad o dinamización económica, y sospecha de la capacidad de las grandes corporaciones para comportarse como deben sin controles públicos. Pero los partidos progresistas no logran persuadirles de que les voten con un mensaje sólido vinculado a valores ampliamente sentidos. En esta crisis económica es evidente: los progresistas ponen "las políticas" y los conservadores se llevan "la política", es decir, los votos, como Antonio Estella ha escrito aquí mismo recientemente.

¿Por qué los conservadores sacan la mejor tajada electoral? Pues porque aunque formuladas con franqueza sus políticas no tendrían apoyo general, su relato de "fuerza, seguridad y libertad" suena bien. En general, los conservadores ya no discuten los logros políticos y sociales defendidos y conquistados por sus adversarios a lo largo de la historia (el derecho a votar, a trabajar dignamente, al subsidio de desempleo, a la educación y la sanidad públicas, a la libertad de expresión, etc.), e incluso se han apropiado de algunos de ellos. Ahora se presentan como "centristas" y combinan su histórica defensa de la bandera nacional, la familia tradicional y la política de ley y el orden con un aura, más mítico que real, de gestión eficaz de la economía.

El retrato que haría de sí un neoconservador es el de un centrista compasivo, hombre o mujer de principios claros y moral sólida, buen gestor económico, amante de la libertad individual y riguroso en la defensa de la seguridad. Enfrente estarían los progres: izquierdistas trasnochados, empeñados en defender la salud y la educación públicas de inexistentes enemigos, que llaman a la lucha de clases, la nacionalización, el libertinaje, la desaparición de la religión, el aborto, la subida de impuestos, el despilfarro, la promoción de la pereza, la tolerancia con los criminales y la falta de principios morales.

Esta caricatura ignora la herencia de los pensadores de la Ilustración y de políticos progresistas egregios como Lincoln, Roosevelt, King, González, Brandt, Allende o tantos otros. Y ofende porque la Historia repite siempre lo mismo: los conservadores estuvieron siempre instalados en el"no" a cualquier avance cívico y social. Siempre "no"... hasta que el avance se impone y ya no hay vuelta atrás.

¿Cómo superar esta caricatura grosera e interesada del progre? Tal vez ayudaría la acuñación de un nuevo término que deshiciera tal simplificación y recogiera la esencia del nuevo pensamiento progresista del siglo XXI. De hecho, bajo el término neoprogresista se comienzan a agrupar distintos pensadores y políticos en los foros mundiales.

Un neoprogresista no acepta la contraposición clásica entre libertad e igualdad, porque la verdadera libertad se logra promoviendo la igualdad. Ama la libertad más que los conservadores, pero no sólo la del "dejar hacer, dejar pasar". Porque, ¿cómo puede llegar a ser libre un niño que no accede a la mejor educación posible a causa de la pobreza de sus padres? ¿Cómo puede ser libre una persona con discapacidad si no se garantiza desde el Estado que pueda circular como cualquiera por las calles? ¿Cómo puede una mujer ser libre si no se garantiza su igualdad cuando trabaja? ¿Cómo puede un país ser libre si no se le protege de los abusos del mercado y no se favorece su nivelación?

La búsqueda de esa verdadera libertad es lo que motiva las dos grandes políticas que hoy distinguen un programa progresista de uno conservador: la protección y la capacitación (lo que en inglés se llama empowerment).

Un neoprogresista cree en la necesidad de dar seguridad a los niños, a los mayores, a los débiles, a las minorías, a los pobres... porque no cree que las desigualdades tengan un origen natural, sino un origen social que puede mitigarse. No se trata de proteger a los trabajadores frente a los empresarios, ni a los parias de la tierra y los descamisados contra los terratenientes y los nobles. Se trata de proteger a todos los ciudadanos de los excesos de un mercado sin normas y sin control.

Protección, sí, pero también capacitación, porque con ella se libera el potencial de los individuos y disminuye la necesidad de protección. Así adquiere sentido la regulación frente a una "libertad" mal entendida: para equilibrar las desigualdades, para que el porvenir del planeta no quede hipotecado por la ambición desmedida de unos cuantos, para que la generación de hoy no condene a las siguientes. Bajo los nuevos conceptos de "economía virtuosa", "recuperación verde" y "sociedad sostenible", los neoprogresistas están agrupando las políticas que marcarán el futuro.

Para capacitar hay que invertir y habilitar recursos públicos: es decir, cobrar impuestos. Sin avergonzarse. Reniegan de los tributos quienes no creen en lo público. Pero mucha gente necesita de la acción pública... y máxime en tiempos como los actuales de crisis financiera y económica.

De estos temas y enfoques se debate en los diferentes foros de think-tanks progresistas de todo el mundo celebrados en los dos últimos años en Londres, Washington, Santiago de Chile... o en el que, dentro de unos meses, se celebrará en Madrid. La idea que va emergiendo de tales intercambios de ideas es que una mayoría de ciudadanos firmaría un manifiesto con estos principios y apoyaría las políticas que de ellos se derivan. Ahora el reto está en comunicarlos bien.

Los neocon llevan décadas promoviendo sin pudor ni complejo sus ideas, defendiendo "la libertad, la fuerza y la seguridad", y presentándose como portentosos gestores que acabarían con los funcionarios y las instituciones públicas supuestamente inoperantes. La crisis en que nos encontramos ha demostrado que estaban equivocados, pero su habilidad comunicativa ha conseguido distraer a la ciudadanía de la responsabilidad plena que sus políticas tienen en la actual situación.

Los neoprogresistas deben neutralizar la demagogia conservadora y acertar a comunicar su visión esperanzada de futuro. Si no lo hacen, verán como se imponen de nuevo el miedo, el desprestigio de lo público, la llamada al poder duro más peligroso. Un ambiente en el que los conservadores se mueven como pez en el agua, pero que nos abocará a la asunción resignada de la formación y estallido de burbujas insostenibles, con la consiguiente ampliación de las desigualdades. El desafío es grave y urgente.

Obama, Zapatero, Sócrates, Brown, Rudd, Bachelet, Lula y sus pocos colegas progresistas aún en el poder han de contarnos su relato con claridad: protección y capacitación para la igualdad y para una verdadera libertad. También para la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible. Y deben hacerlo con determinación ante cada reto. El más inmediato es el de superar un estereotipo aún vigente, un estereotipo que puede haber pesado en los resultados del 7-J en el conjunto de la Unión Europea: que la derecha gestiona mejor la economía y es más decidida ante las crisis. Los progresistas tienen que demostrar que sus valores son capaces de producir las políticas más eficientes. Esto requiere coraje, y también asumir que las reformas que ganan el futuro no siempre satisfacen a todos en el presente.

La mayoría estaría con ellos si desplegaran un discurso cohesionado, emotivo y movilizador. Como lo hicieron antes cientos de líderes que lucharon para que las mujeres y los hombres fueran libres, para que se sintieran seguros y para que fueran capaces de construirse un futuro mejor. Los neoprogresistas, si decidimos asumir este término, son herederos de una larga y épica historia de libertad, derechos y protección que hoy deben reivindicar más que nunca.

Además de Carlos Mulas Granados, director de la Fundación Ideas, firma este artículo Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ideas para la izquierda

El pasado domingo (28/06/200) publicaba el diario ElPaís un interesante artículo de opinión del profesor de la Universidad de Zaragoza, Daniel Innerarity. El artículo es oportuno en está coyuntura post electoral a los comicios europeos en la que se analiza y cuestiona los modos y estrategias de los partidos de izquierda en Europa. No sería bueno, ni eficaz electoralmente en un futuro muy próximo, el pasar página rápidamente desde las distintas organizaciones políticas, y en los distintos ámbitos geográficos de actuación (estatal, regional o local) sin dedicar los esfuerzos necesarios para intentar alumbrar cuáles son los puntos negros que deben cambiarse para recuperar la confianza de los ciudadanos.

En mi breve paso por la política he podido comprobar cómo una serie de ideas preconcebidas -muchas veces enunciadas como verdades inmutables- sobre cómo hay que actuar o plantear la estrategia, la gestión y la práctica política, junto con las presiones e intereses personales maquillados de prioridades de interés general, propician un clima en el que la reflexión no es ni importante, ni necesaria. En muchas ocasiones, la práctica política se parece más a una mala práctica comercial y de ahí al precipicio hay tan sólo un breve trecho.

No sólo se hace necesario replantear si determinadas personas son las más adecuadas para los cargos y funciones que desarrollan o se pretende que alcancen. Los modos y procedimientos cotidianos han de evaluarse, así como la formación, reciclaje, promoción y retirada de los distintos cuadros de mando. Además, coincido como no podía ser de otra forma con el autor en que la reflexión, y la consiguiente producción de ideas, estrategias y proyectos, se hace más necesaria que nunca si queremos recuperar la confianza de los ciudadanos. Las ideas y proyectos, concretos y cercanos, deben conformar una parte importante de la solución a los problemas de la Izquierda Política. Pensar y actuar deben ir de la mano. El artículo es el siguiente:

Ideas para la izquierda

El fracaso de los socialistas en las recientes elecciones europeas, precisamente por haber afectado a todos los países, remite a algunas causas ideológicas de carácter general. La pregunta que se plantea con irritación y desconcierto sería la siguiente: ¿cómo explicar que la crisis o los casos de corrupción golpeen de manera muy diferente, desde el punto de vista electoral, a la izquierda y a la derecha?

Pienso que la raíz de esa curiosa decepción, que se reparte tan asimétricamente, está en las diversas culturas políticas de la izquierda y la derecha.

Por lo general, la izquierda espera mucho de la política, más que la derecha, a veces incluso demasiado. Le exige a la política no sólo igualdad en las condiciones de partida sino en los resultados, es decir, no sólo libertad sino también equidad. La derecha se contenta con que la política se limite a mantener las reglas del juego. Es más procedimental y se da por satisfecha con que la política garantice marcos y posibilidades, mientras que el resultado concreto (en términos de desigualdad, por ejemplo), le es indiferente; a lo sumo, aceptará las correcciones de un "capitalismo compasivo" para paliar algunas situaciones intolerables.

Por supuesto que ambas aspiran a defender tanto la igualdad como la libertad y que nadie puede pretender el monopolio de ambos valores, pero el énfasis de cada uno explica sus distintas culturas políticas. La diferencia radicaría en que la izquierda, en la medida en que espera mucho de la política, también tiene un mayor potencial de decepción. Por eso el vicio de la izquierda es la melancolía, mientras que el de la derecha es el cinismo.

Esto explicaría sus distintos modos de aprendizaje, lo que probablemente responde a dos modos psicológicos de gestionar la decepción. La izquierda aprende en ciclos largos, en los que una decepción le hunde durante un espacio de tiempo prolongado y no consigue recuperarse si no es a través de una cierta revisión doctrinal; la derecha tiene más incorporada la flexibilidad y es menos doctrinaria, más ecléctica, incorporando con mayor agilidad elementos de otras tradiciones políticas.

Por eso la izquierda sólo puede ganar si hay un clima en el que las ideas jueguen un papel importante y hay un alto nivel de exigencias que se dirijan a la política. Cuando estas cosas faltan, cuando no hay ideas en general y las aspiraciones de la ciudadanía en relación con la política son planas, la derecha es la preferida por los votantes.

La izquierda debería politizar, en el mejor sentido del término, frente a una derecha a la que no le interesa demasiado el tratamiento "político" de los temas. La derecha hoy exitosa en Europa es una derecha que promueve, indirecta o abiertamente, la despolitización y se mueve mejor con otros valores (eficacia, orden, flexibilidad, recurso al saber de los técnicos...). Lo que la izquierda debería hacer es luchar, a todos los niveles (frente al imperialismo del sistema financiero, contra los expertos que achican el espacio de lo que es democráticamente decidible, contra la frivolidad mediática...) para recuperar la centralidad de la política.

Hoy no es que haya una política de izquierdas y otra de derechas; el verdadero combate se libra actualmente en un campo de juego que está dividido entre aquellos que desean que el mundo tenga un formato político y aquellos a los que no les importaría que la política resultara insignificante, un anacronismo del que pudiéramos prescindir. Por eso la defensa de la política se ha convertido en la tarea fundamental de la izquierda; la derecha está cómodamente instalada en una política reducida a su mínima expresión, a la que le han reducido enormemente sus espacios el poder de los expertos, las constricciones de los mercados y el efectismo mediático. Para la izquierda, que el espacio público tenga calidad democrática es un asunto crucial, en el que se juega su propia supervivencia.

La idea de que la izquierda está por lo general menos movilizada se ha convertido en un tópico que a veces revela una concepción mecánica y paternalista (cuando no militar) de la política. Hay quien entiende la movilización como una especie de hooliganización, como si la ciudadanía fuera una hinchada, y, llegado el momento, propone suministrar la dosis oportuna de miedo o ilusión para que la clientela se comporte debidamente. Este automatismo no es la solución sino el síntoma del verdadero problema de una izquierda que se está acostumbrando a chapotear en una ciudadanía de baja intensidad.

Lo que la gente necesita no son impulsos mecánicos sino ideas que le ayuden a comprender el mundo en el que vive y proyectos en los que valga la pena comprometerse. Y la actual socialdemocracia europea no tiene ni ideas ni proyectos (o los tiene en una medida claramente insuficiente).

No quiero caer en un platonismo barato y exagerar el papel de las ideas en política, pero si la izquierda no se renueva en este plano seguirá sufriendo el peor de los males para quien pretende intervenir en la configuración del mundo: no saber de qué va, no entenderlo y limitarse a agitar o bien el desprecio por los enemigos o bien la buena conciencia sobre la superioridad de los propios valores.

Daniel Innerarity es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Acaba de publicar El futuro y sus enemigos. Una defensa de la esperanza política.

El problema electoral de Valencia (y Murcia, y...), por Luís Solana

El problema electoral de Valencia, por Luís Solana


Convendría empezar a hablar del tema: el PSOE tiene un problema electoral en Valencia muy importante. La cuestión no es sólo Valencia; es también Murcia, Almería e incluso Málaga. Hay un arco mediterráneo que empieza a distanciarse del PSOE y hay que tener la valentía de analizar por qué pasa eso. Y lo que es más curioso: al mismo tiempo, en Barcelona se confirma el apoyo al PSC-PSOE. Un giro popular en toda la costa mediterránea menos en Cataluña, tiene unas consecuencias sociológicas y políticas que nadie debería menospreciar.

Comprendo que puede parecer inoportuno hablar de problemas del PSOE en Valencia cuando el PP tiene el de los trajes del President Camps. Pero creo que no lo es.

Las relaciones de Camps con la trama corrupta Gürtel la calificarán los Tribunales. Será culpable de algo o inocente de todo, pero para mi análisis es indiferente. Digo más: si el PSV-PSOE considera que una condena de Camps significa automáticamente un aumento del voto socialista, está muy equivocado.

La bajada del voto socialista en Valencia, en Alicante, en Almería y en Málaga tiene otras razones que nada tienen que ver con corrupciones.

El PSOE tiene que investigar por qué una burguesía, ahora creciente, que en viejos tiempos era radical y republicana, empieza a ser hoy conservadora y popular.

En el PSOE de Valencia, en el de Murcia, en el de Almería -y ¡ojo!- en el de Málaga, tendría que haber en estos momentos dos dirigentes: uno, dedicado a seguir corrupciones y torpezas; otro estudiando por qué el mensaje del PSOE no conecta con las mayorías.

La cuestión no es menor ante una determinada concepción de España. Si se construye un eje Madrid-Valencia-Murcia-Almería-Málaga popular/autonomista frente a una Cataluña socialista/independentista, el debate sobre España adquiere matices de poder nunca planteados hasta ahora.

Si sois socialistas y pensais que es positivo que el PSOE gobierne España, empezad a meditar por qué estamos perdiendo unas zonas fundamentales del mapa de nuestro país.

El President Camps podrá ser condenado o no, pero el PSOE podría estar lejos del poder en el Mediterráneo por muchos años.

¿No hay socialistas en el sureste español que se den cuenta de lo que está pasando?


PD.: Tomado del blog del autor: http://www.luissolana.com

martes, 30 de junio de 2009

Gracias al PP, España es líder

Nadie negará que el PP sí apoya a que este país esté en lo más alto de este escalafón. Sus esfuerzos denodados están dando su fruto. Sus apoyos interesados a cuantas personas de su entorno son resaltadas públicamente. Su mirar hacia otro lado, o el ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Su doble vara de medir, hacen que España esté en lo más alto, sea líder internacional en algo.

Aún podía ser mejor, si no fuese por los socialistas y por Zapatero. Menos mal que desde el PP denuncian un día sí, y otro también la utilización por parte del PSOE y el Gobierno de España, de las fuerzas de seguridad del Estado, los jueces, los fiscales, y todas cuantas instancias judiciales sean necesarias en contra de los intereses del PP, justo los mismos que han posibilitado esta grata calificación internacional.

Este gran logro no sería posible, sin duda, sin su colaboración en casos como el Gürtel, su empatía para con la elegancia del esbelto Camps, sin la altanería de gentes como Trillo, Aguirre, Bárcenas, Fabra,... y tantos otros que hacen posible que nuestro país, nuestra Patria, destaque por encima de otros muchos países.

Gracias, señor Rajoy, gracias a todos por vuestra colaboración.

España, a la cola de la UE en lucha contra la corrupción

PD.: Porca miseria,...

lunes, 29 de junio de 2009

El PP prepara el asalto final, por Graciano Palomo

El PP prepara el asalto final

Publicado hoy en ELPlural.com

En estos momentos, las fuerzas en la alta dirección en Génova 13, están divididas respecto a la conveniencia o no de presentar una moción de censura. Prefieren no correr riesgos (de ahí que un día sí y otro también inciten al presidente Zapatero para que se someta a una “cuestión de confianza”), pero hay mayoría –Arriola incluido, que es al final el que manda-respecto a ir a esa solución constitucional última si el paro alcanza los cinco millones de desempleados.

Es verdad que en los últimos meses Mariano Rajoy ha conseguido dos victorias importantes principalmente internas pero escasamente significativas en su objetivo final de habitar los salones que ahora son privativos de José Luis Rodríguez Zapatero.

En la planta séptima de Génova se confía principalmente en tres vectores. El primero y más principal es el deterioro gubernamental a propósito de la situación económica; en sustancia, en los insufribles dígitos del paro que está trastocando todo hasta el punto que ya se pueden contabilizar casi un millón de mendigos por las calles en diferentes condiciones. El segundo, en la necesidad perentoria de que el conglomerado mediático de la derecha (diverso y cainita) se ponga de acuerdo en lo fundamental: llevarle en volandas como líder al mismo tiempo que decreta la caza y captura de ZP.

El tercero, que el otrora poder fáctico por antonomasia, el dinero, se ponga de una vez por todas en pié de guerra contra el señor de “rojo” y propine, a su vez, una gran ofensiva para propiciar la alternativa de la derecha.

Tengo para mí que no tienen en cuenta la demostrada capacidad de supervivencia del Presidente.

Repetir el modelo

Cuando se analiza el contexto de la derecha política no se puede olvidar el libro de estilo del rasputín Pedro Arriola, uno de los personajes más viscosos de la actual coyuntura. Rajoy se ha liquidado a todos los aznaristas que pululaban a su alrededor (o casi) pero acoge en su seno como suyo al ex comunista sevillano al que incluso sube sus honorarios.

Arriola es partidario (al fin y al cabo se considera el padre de aquel invento) de repetir el modelo Aznar en 1995, esto es, ir liquidando cuanto se mueve alrededor de Zapatero. Con nombres y apellidos. Esta semana sería el jefe del CNI y pasado mañana el vicepresidente Manuel Chaves que, además, es presidente del PSOE y el líder histórico del socialismo andaluz.
Las conspiraciones y estrategias de salón son buenas si dan finalmente resultado; pero generalmente la praxis española dice que fracasan.

El Señor de los Anillos

Aquí lo que está por comprobar es si José Luis Rodríguez Zapatero es capaz de darle la vuelta a la situación como hizo en la anterior legislatura o si por el contrario el sutnami económico se lo lleva por delante.

Entre los más viejos del PSOE empieza a cundir el pánico; los más zapateristas entienden que el vallisoletano/leonés tiene todavía recorrido. Los primeros entienden que se equivocó a ir a un gobierno de perfil bajo desde el punto de vista técnico porque lo que demanda la actual hora es, además de una cierta dosis de ideología, capacidad de GESTIÓN y que los números cuadren.

De hecho el espectáculo del tándem ALONSO/MADINA pactando a las 11 con Llamazares y a las 12 arrugándose ante CIU no ha gustado nada, pero que nada, en el inquieto Grupo Parlamentario.

Lo que se necesita ahora en el cuadro gubernamental es que aparezca algún “brote verde” incuestionable e inmarcesible; tendría un efecto vivificador entre la concurrencia.

Porque en determinados ambientes del millón de fascistas que oficialmente cubre la geografía nacional ya piden abiertamente que los mosquitos de Togo se lleven por delante a un jefe de gobierno constitucional y democrático.
Desde el 23-F no había visto espectáculo semejante.

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de
IBERCAMPUS.ES

martes, 23 de junio de 2009

¿Viramos a estribor, capitán?

Dos datos. Dos noticias. Dos reacciones. Dos respuestas. Justo en un día marcado por un fuerte envite neoliberal camuflado de soluciones para la gestión de la vergonzosa crisis financiera mundial.

Una. Nada menos que el Presidente del Banco Central Europeo conmina a España a que abarate el despido y que haga una reforma laboral, y no precisamente para apoyar económica ni socialmente a los millones de parados a los que la crisis fruto de la avaricia y de la especulación financiera e inmobiliaria ha eliminado del mercado laboral. No.

Como es lógico y coherente con su ideología, este lumbreras de la Economía -que, como otros fue tan avispado de saber que alguien había fumado, cuando la ceniza rebosaba por la azotea-; este profeta del día después, se atreve a aventurar cuál es la mejor solución para sacudirnos la ceniza de encima. Y, no os podéis imaginar lo revolucionario de sus propuestas: ¡¡que la crisis la paguen los trabajadores!!, Claro. Aún no puedo levantarme de la sorpresa que me ha dado este "experto librepensador". Su colega del Banco de España, no le va a la zaga, y es que cada cuál defiende su cortijo y a sus colegas de cartas. Por cierto, cada vez me gusta más que Fernández Ordoñez se vaya soltando la lengua. Si somos inteligentes, lo usaremos de faro para marcar nuestro rumbo, a su izquierda, claro. La pregunta es: ¿Se despertarán los gurús de la estrategia de comunicación en el PSOE potenciando estos tics para impulsar nuestro discurso o seguiremos con merengadas? ¡¡Más contundencia, capitán!!

La otra noticia que quiero resaltar, es el acuerdo al que parece querían llegar PSOE e IU-ICV, para hacer más proporcional la fiscalidad. Es decir, que quien más tiene pague más, que por otro lado sería algo totalmente revolucionario si viniera del PP, pero los de la gaviota no estan por la labor, como es lógico.

En lo que he estado redactando este post, se ha difuminado -al menos mediáticamente- esta enmienda de izquierdas en el Congreso de los Diputados. Todo apunta a que no necesitamos la oposición de derechas para cargarnos la alegría en la casa del pobre de izquierdas. Los palos en las ruedas nos los ponemos nosotros mismos. Menos táctica, y más rumbo, coño.

Comparaciones odiosas

Vicente Ferrer ha sido un ejemplo de entrega a los demás, especialmente a los más necesitados. Su obra, a través de la Fundación que lleva su nombre seguirá viva por muchos años. Pero sobre todo seguirá vivo su recuerdo y su gratitud en el corazón de miles, quizás millones de personas en todo el mundo, especialmente en la India.

Su trabajo realizado con los parias y las castas más miserables y marginadas en la región india de Anantapur; la sencillez, la bondad, el compromiso y la honestidad de su obra progresista y emancipadora, contrasta sin duda con el que desempeñan las jerarquías católicas tanto en España, como en el Vaticano. La comparación no puede ser más odiosa.

Somos muchos los que al igual que José María Garrido, nos preguntamos ¿Por qué Rouco Varela no considera a Vicente Ferrer uno de los suyos? Para mí las diferencias están muy claras.

Mientras que Vicente Ferrer se desprende de toda estética pomposa en pro de la eficacia, la solidaridad y la justicia social fomentando la emancipación de los más necesitados, llevando el progreso. la justicia social y la esperanza donde sólo hay pobreza, miseria y discriminación; los "Roucos", "Cañizares", "Martínez Caminos", o "Ratzingers" de turno, se movilizan justo con los valores más conservadores, retrógrados y reaccionarios.

¿Quién desarrolla más fielmente la doctrina cristiana? ¿De quién creéis que estaría más orgulloso Jesucristo, de Vicente Ferrer, de Rouco Varela, o de Benito XVI? ¿Excomulgaría a alguno de ellos?

domingo, 21 de junio de 2009

¿Sin iniciativa?

Desde fuera de los ámbitos políticos se entiende muy bien el distanciamiento del normal de los ciudadanos para con la clase política. Es muy difícil comprender que prevalezcan los debates sobre las vergüenzas, lujos y trapicheos de los políticos, por encima de los esfuerzos y los acuerdos sobre temas fundamentales.

Es cierto: la derecha ha ganado de largo la batalla de la comunicación política. Hace mucho. ¿Y,... qué se hace al respecto desde la izquierda?

La crispación no nace, se hace; se abona y se fomenta porque interesa y da ventajas. ¿Quién o cuándo se desfacerá el entuerto comunicativo en la izquierda?. ¿Se conseguirá alguna vez la pócima mágica para atraer la adhesión y simpatía de los ciudadanos, en su mayoría de clase media o baja, a las propuestas de izquierda de los partidos de izquierda? ¿Lo veremos?

Estas simplezas que expongo me vienen tras leer la aparente "tabla rasa" que se expresa en el Editorial del diario ELPaís, de hoy domingo, con respecto a las medidas y actuaciones frente a la crisis de los dos partidos mayoriarios. Después de haber propuesto y desarrollado medidas desde el gobierno, y criticado y vaticinado el apocalípsis -sin aportar nada- desde la oposición, ¿Cómo es posible que la percepción pública sea de "Tabla rasa"?
Ya se sabe, en tiempos de crisis, pisar el acelerador... mediático. ¿Pudor?

Sin iniciativa

Gobierno y oposición están eludiendo sus respectivas responsabilidades frente a la crisis

ElPaís.com, 21/06/2009

La crisis económica que ha elevado el paro hasta cifras que rondan los cuatro millones, que puede situar el déficit público cerca del 10% y contraer el PIB en más del 3%, está revelando, además, las insuficiencias del liderazgo político en España. Desde que en agosto de 2007 -pronto hará dos años- se manifestaron los primeros signos de la que ya pasa por ser una de las mayores recesiones de la historia, los líderes y los partidos han trasmitido la impresión de que se preocupan más por encontrar los flancos electorales del adversario que por tomar la iniciativa para paliar la dura realidad que tiene enfrente el país. La campaña de las recientes elecciones europeas dio la medida de hasta qué punto unos y otros han interiorizado que la política se reduce a una lucha entre profesionales del poder, olvidando la dimensión más importante y la que la hace imprescindible: convocar la voluntad mayoritaria de los ciudadanos en torno a una estrategia dirigida a medirse con la realidad y no sólo con los restantes partidos.

El modo de gobernar que ha desarrollado Rodríguez Zapatero al frente del Ejecutivo se apoya en una paradoja. Mientras que, por un lado, ha acentuado los rasgos presidencialistas de su mandato hasta convertir el Consejo de Ministros en un simple órgano consultivo, por otro ha venido transfiriendo la responsabilidad de las decisiones más comprometidas a los expertos o a los agentes que pueden resultar afectados por ellas. Así ocurrió, entre otras, con las reformas estatutarias, y así está volviendo a suceder ahora con ocasión del pacto social entre patronal y sindicatos. El papel del Gobierno no puede limitarse a instar el acuerdo, sino que está obligado a adoptar un papel activo y a presentar las líneas maestras sobre las que debe discurrir la negociación. Lo contrario equivale a eternizar las conversaciones, poniéndolas en riesgo. De paso, convierte al Gobierno en una institución subsidiaria de la patronal y los sindicatos, sólo encargada de sancionar los acuerdos que puedan alcanzar.

Pero tampoco la oposición se ha mostrado dispuesta a asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde. Frente a la crisis, el Partido Popular se ha instalado en un discurso que reposa en la predicción catastrófica y que repite como un mantra la necesidad de regresar a las políticas que aplicó desde el Gobierno. Ni la gravedad de la situación interna e internacional es comparable a la que vivía España en 1996 ni las recetas de entonces sirven ahora. Entre otras razones porque fueron esas recetas las que sentaron en gran medida las bases de las actuales dificultades y porque en estos momentos el principal problema de la economía española no es la inflación, sino la sombra de la deflación. Y también porque volver a las recetas de 1996 supondría alejar a nuestro país del consenso fraguado entre las principales economías del mundo para hacer frente a la crisis, obligándonos a una incierta travesía en solitario.

jueves, 11 de junio de 2009

7-J: De nuevo, Bocatto di Cardinale

Hace casi tres meses que no escribo nada por aquí. El motivo inicial fue el nacimiento de mi hija Alejandra; pero después, el trajín de la adaptación al nuevo escenario familiar se fue convirtiendo en distanciamiento por falta de tiempo, dedicación y ganas. Bien es cierto, que en este tiempo he empezado algún que otro post que no he llegado a concluir. No siempre por falta de ganas, sobre todo viendo algunas decisiones, comportamientos y declaraciones de los de siempre, pero también de otros más cercanos. Hoy he decidido arrancarme de mi abulia y sentarme de nuevo por aquí. Sin grandes pretensiones, pero intentando recobrar la senda de hace unos meses.

7 J - Día D: Análisis y Diagnósticos. Seguimos de resaca de las Elecciones Europeas. Otras -y van dos- que ha ganado Rajoy cuando no es él el candidato. Desde el PP no cesan de cacarearlo, y hacen bien. Tienen tantas ganas de anticipar su llegada a la Moncloa que les traiciona la brújula. Lo mejor sin duda de este pasado domingo es que Rajoy sigue -aún- al frente del PP. Pero, ojito: ¡zafarrancho tocan!.

Sobre el análisis de estos resultados electorales, recomiendo el muy completo realizado el martes en las páginas del diario Público. En el que se puede apreciar cómo no sólo fue el PSOE quien rebajó sus apoyos de forma importante. También le pasó al PP, solo que de forma menos acusada. A ellos también dejaron de votarles sus votantes menos radicales, más volubles. Igual que al PSOE e IU. En cuanto a los resultados de UPyD, me da la impresión de que esta formación seguirá aumentando mientras Rajoy siga liderando el PP. El apoyo del diario ElMundo, y otros predicadores del mismo palo antiRajoy, animan a Rosa Díez de forma táctica y coyuntural. Cuando llegue el momento, reorientarán sus mensajes y quedarán huérfanos. Lo veremos.

Sobre las dificultades de realizar un diagnóstico post electoral concluyente en los partidos mayoritarios, me han gustado dos artículos de opinión. Uno de Carlos Carnicero, y otro de Luís Solana. Los recomiendo, y me gustaría que se hiciera algo más que echar balones fuera.

Bocatto di Cardinale. Con respecto al sótano que estamos cavando electoralmente comicio tras comicio, los socialistas en la Región de Murcia, recomiendo el excelente análisis que realizaba el martes Fran Rodríguez en su blog (lasombradeAznar.com). En política se valora más una mentira piadosa que inversiones como nunca. A veces, y sobre todo en tiempos de crisis, hay que ir a lo práctico. La gente no percibe los millones, pero sí los afectos, -aunque sean fingidos-. Unos cariñicos y santaspascuas, que de eso sabe mucho miRamónLuís. Pero, además del cariño de arriba hay que hacer mejor las cosas, y sobre todo más cerca de la gente. Por lo que respecta a Lorca, y el nuevo batacazo, el diario LaVerdad publicaba hoy un artículo de opinión de José Antonio Gallego, ex alcalde socialista lorquino, con el que no puedo estar más de acuerdo.

¿Para cuándo un análisis en profundidad de cómo se trabaja políticamente con las personas y personalmente con la política, en cada agrupación socialista de la Región de Murcia? Además de señalar perennemente a Pedro Saura como máximo responsable de los desaguisados, estaría muy bien que cada dirigente socialista murciano se mirara menos el ombligo y más los callos de las manos. Que se parara a analizar qué hace por sus vecinos; y, sobre todo, cómo le ve la gente de su pueblo, de su barrio, de su calle. Esto es válido incluso para aquellos que se aprestan raudos a señalar con el dedo buscando responsables a este desastre colectivo que estamos propiciando.

La diferencia de votos, señala claramente el déficit de implicación y compromiso social con el que es percibido socialmente nuestro partido y nosotros como militantes. No nos rasguemos las vestiduras. En la transición y en los años ochenta, la fuerza de la izquierda estaba en la calle, en los barrios, en las asociaciones, en el deporte, con las mujeres, con la ecología,... Por eso gobernábamos esta región. Hoy día, salvando honrosísimas excepciones, nuestra participación y militancia social -no sólo socialista- es escasa, residual, gris o intrascendente. E incluso a veces, aún peor: elitista o ineficaz. Mientras que -paradógicamente- los votantes de la derecha están impregnando el tejido social de todo el territorio murciano, incluso en ámbitos otrora ajenos a sus postulados ideológicos. Pero, es que ellos aprendieron muy bien que ese era el camino. Alguien les dijo aquello de que "si quieres gobernar, hay que arremangarse". Y lo hacen. Lo hacen y se les ve. Ya se encargan ellos, de que se les vea. Ya.
Además, se hace necesario a mi juicio un análisis de las motivaciones -o más bien des-motivaciones hacia la militancia de izquierdas en esta tierra. ¿Qué hacemos con/para/por los jóvenes? ¿Qué espacios, funciones, roles ofrece nuestra organización? ¿Cómo se forman nuestros "cuadros"? ¿Lo cualo? Pues eso. Se hace necesario dotar de imagen, estrategia y márketing a nuestras agrupaciones. Hay que aprender a ser más eficaces. Nos va todo en ello.

En fin, ya te digo: ¿Y el Real Madrid qué, otra vez campeón de Europa?
PD.- Ah, un último consejo: NO hablemos más de corrupción, que la gente es muy lista y no le preocupa quien es el chorizo de turno. Las pruebas electorales son muy tozudas.

viernes, 20 de marzo de 2009

La silenciada causa de la crisis

VICENÇ NAVARRO, en Dominio Público, 19/03/2009

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Estamos en una crisis económica y financiera profunda que puede abocar rápidamente a una depresión mundial semejante a la que ocurrió en los años treinta del siglo XX. De ahí que sea importante ver si las dos crisis mundiales tienen causas comunes y si hay similitudes o diferencias entre ellas. Comencemos por las diferencias, y la más importante es que la situación existente en los países desarrollados es hoy muy distinta a la de los años treinta. Existen ahora sistemas de protección social (como los seguros de desempleo) que no existían entonces.
Ahora bien, también hay semejanzas y una de ellas, la más importante y que ha pasado desapercibida en los medios de información españoles, es la enorme polarización en la distribución de las rentas que existió en los años que precedieron a la Gran Depresión del siglo XX, y que existe ahora. En la gran mayoría de países de la OCDE hemos visto desde los años ochenta un gran crecimiento de las rentas del capital a costa de una disminución de las rentas del trabajo, alcanzándose una concentración sin precedentes de las rentas en los sectores más pudientes de las sociedades avanzadas, con una disminución del porcentaje de la masa salarial sobre la renta nacional (y ello a pesar de que el número de trabajadores ha aumentado). Esta situación es resultado de la llamada revolución neoliberal (iniciada por el presidente Reagan en EEUU, y por la señora Thatcher en Europa) y sus políticas públicas liberales regresivas (bajadas de impuestos de las rentas superiores, aumento de la regresividad fiscal, desregulación de los mercados de trabajo y descenso de la cobertura de derechos sociales y laborales, entre otras) que han acentuado las enormes desigualdades de renta en la mayoría de aquellos países, alcanzando niveles sin precedentes desde la Gran Depresión. Y ello ha ocurrido en ambos lados del Atlántico, acentuándose todavía más en los últimos años. En EEUU las rentas del capital ascendieron como nunca antes había ocurrido mientras que las rentas del trabajo descendieron de un 68% en 1992 a un 62% de la renta nacional en 2005.

En la Unión Europea pasó algo semejante. Las rentas del trabajo han sufrido un enorme bajón, pasando de representar en los países de la eurozona (que son los que llevaron a cabo aquellas políticas neoliberales con mayor contundencia, estimulados por la Comisión Europea y por el Banco Central Europeo) el 70% de la renta nacional en el año 1992 al 62% en el año 2005. En España las rentas del trabajo pasaron de representar el 72% de la renta nacional total al 61% en el mismo periodo. En otras palabras, el periodo neoliberal fue un periodo de gran exuberancia para el mundo empresarial (y muy en especial para el mundo financiero) que vio en la UE-15 crecer sus beneficios durante el periodo 1999-2005 un 33%; en la eurozona subió un 36% y en España un 73%, más del doble que el promedio de la UE-15. Los costes laborales, sin embargo, crecieron sólo un 18% en la UE-15 y en España sólo un 3,7%, una quinta parte del promedio de la UE-15.
Una consecuencia de la polarización de las rentas y del descenso de las rentas del trabajo, ha sido la disminución de la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora y de la demanda con el consiguiente endeudamiento de las clases populares.

En EEUU la familia promedio que debía 40.000 dólares en 1980 pasó a deber 130.000 dólares en 2007. Una situación semejante ocurrió en la UE. Este endeudamiento creció enormemente hasta que se hizo insostenible. Por otra parte, las exuberantes rentas del capital se invirtieron en actividades especulativas, y muy en especial (en EEUU, España y Gran Bretaña) en la vivienda, desarrollando una burbuja que al explotar (debido a la enorme especulación y excesiva construcción) creó el colapso del crédito, pues la vivienda es el aval más utilizado por las clases populares para conseguir crédito. Contribuyendo a ello es la existencia de un sistema financiero altamente contaminado con productos tóxicos que nadie sabe cuántos ni dónde están, convirtiéndose en lo que se ha definido como bombas financieras de destrucción masiva.

Mientras que las semejanzas en el origen de la crisis a ambos lados del Atlántico son muy notables, las respuestas son muy diferentes. En EEUU las fuerzas progresistas están respondiendo con medidas similares, aunque menos intensas, que las que desarrolló Franklin D. Roosevelt en el New Deal. Un aumento muy notable del gasto público en inversiones y servicios públicos (como sanidad y otros servicios), financiando tal gasto con un incremento en los impuestos de los sectores más pudientes de la población (que se beneficiaron enormemente de las políticas liberales) y permitiendo un crecimiento del déficit federal hasta alcanzar un 12% del PIB. También un reforzamiento de los sindicatos para aumentar los salarios, un elemento clave de la recuperación de la demanda, tal como hizo Franklin D. Roosevelt con la Ley Wagner que estableció los sindicatos y que la Administración Obama (presionada por las clases populares y por los sindicatos) está expandiendo para facilitar el incremento de los salarios y de la demanda.

En la Unión Europea, sin embargo, bajo un dominio conservador liberal (excepto en España), la respuesta ha sido enormemente insuficiente. El estímulo económico ha sido mucho menor que el aprobado por el Congreso estadounidense; el Pacto de Estabilidad continúa penalizando a aquellos estados que tienen un déficit de más del 3% del PIB, y los gobiernos están proponiendo que los trabajadores congelen sus demandas salariales como manera de salir de la crisis. Todas ellas medidas contrarias a las necesarias en estos momentos en que debieran revertirse las políticas regresivas que causaron la polarización social, responsable de la crisis de entonces y la de ahora.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra
y profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University.

PD.: Ilustración de Mikel Jaso

"Nunca un científico ha quemado a un religioso por afirmar a Dios sin pruebas"


El físico y divulgador habla con DIARIO de MALLORCA sobre el cambio climático, los "bebés medicina", el acelerador de protones, las relaciones ciencia-Iglesia o el futuro museo científico del archipiélago

MATEU CUART. PALMA. Hombre del tiempo por muchos años, director, desde hace unos cuantos, del Museu de les Ciències de Valencia, el científico Manuel Toharia ha dedicado buena parte de su carrera a hacer más accesible la ciencia. Ayer visitó Es Parc, "una de las soluciones de tecnología ambiental más avanzadas del mundo", para cerrar el postgrado en gestión de residuos con una charla en la que apostó por "reciclar la palabra residuo y volverle a dar valor".

-Duda del cambio climático, pero dice que es uno de los problemas que evitaría una buena gestión de residuos.

-Soy excéptico con el cambio climático, pero no lo niego, es una realidad muy antigua. Otra cosa es que ahora esté ocurriendo. El clima no ha cambiado en los últimos cien años. ¿En los dos últimos? Eso no es clima, es el tiempo.

-¿Por eso interesa tanto la información meteorológica?

-Siempre ha gozado de una fama ambigua. Tiene un parte de magia, de predicción, y una científica, mucho mayor que en mis tiempos. Pero también interesan los agujeros negros, que no nos afectan, porque a la gente le hace gracia que se traguen cosas, y las cuestiones de alimentación, salud y nuevos cacharros. Eso es ciencia, la ciencia como cultura.

-¿Por qué resulta tan críptica?

-Porque tenemos una idea equivocada. La ciencia es la capacidad para preguntarse por qué y cómo son las cosas, la que nos permite vivir mejor, y no tanto lo que hace un premio Nobel.

-Y yo que iba a preguntarle por la teoría de las cuerdas...

-¿Hay alguien a quien le interese? Yo creo que no. Habría que explicar la teoría atómica, hablar de los quarks y de que los elementos que los forman vibran como cuerdas, pero eso no es cultura científica, es erudición, Hay que hacer divulgación de la ciencia de base en los medios masivos y a través de los museos.

-¿Qué errores deberían evitarse en el futuro museo de la ciencia de Balears?

-No tiene que ser demasiado grande ni demasiado costoso, y debería insistir en las características de las islas, en sus elementos de distinción. Debería ser interactivo, sin colecciones, porque son pasado y la ciencia es hoy y mañana, no ayer, y con una orientación claramente turística.

-Usted impulsó revistas como Muy Interesante, vistas con recelo por los científicos.

-Muchos creían que rebajaban el nivel de su tarea y se equivocaban, porque hacen que la gente aprecie la ciencia, la apoye y dé más dinero.

-Se han destinado miles de millones de euros al acelerador de partículas, y la gente aún se pregunta para qué sirve.

-Para saber más y entender mejor el mundo. El objetivo no es conseguir algo, aunque el retorno tecnológico es infinito. El CERN es el padre de la web, y la crearon porque necesitaban comunicarse entre ellos.

-¿Los avances científicos están en buenas manos?

-No, porque no están en manos de los científicos. Quien tiró la bomba atómica no fue Einstein sino el presidente de EEUU, apoyado por el 80 por ciento de los ciudadanos.

-¿La ciencia y la Iglesia siempre estarán enemistadas?

-No debería haber posibilidad de lucha, porque son planos distintos. La Iglesia cree cosas sin demostración, la ciencia no cree nada. La ciencia es humilde, porque la verdad es verdad hasta que se demuestre lo contrario, la religión es soberbia. Es sorprendente e injusto el integrismo de la religión. Los científicos no han quemado a ningún religioso por hacer afirmaciones sin pruebas, pero ¿cómo puede el Papa decir que el preservativo empeora el problema del sida? Ese hombre no sabe lo que dice, y le siguen millones de personas.

-Hábleme de los "bebés medicina".

-La selección embrionaria es un tema delicado, pero en este caso con un buen fin. Yo también lo hubiera hecho, con los límites legales que la sociedad democrática decida.

"Si la Iglesia no nos deja, lo bautizo yo en el chorro"


Encontramos en el diario Público, una esclarecedora entrevista con la familia del niño que fue salvado por su hermano seleccionado genéticamente, y que la iglesia católica había catalogado como "práctica horrenda". Los padres afirman que:

"Si la Iglesia no nos deja, lo bautizo yo en el chorro”.

En mi opinión, esta entrevista es esclarecedora por varios aspectos. Por un lado, para ver la fortaleza ante el sufrimiento de un chaval y de una familia que no se resignan ante la perspectiva de una vida de dolor, y en espera de una muerte más que cierta, por una enfermedad que puede tener cura.

Pero, también es esclarecedora para comprobar cómo algunos jerarcas de la Iglesia Católica que nos ha tocado sufrir, hacen gala de esa doble moral tan sórdida e inhumana. Impropia de unos responsables religiosos que deberían abogar por solucionar los problemas de las gentes sencillas y corrientes. En vez de dedicarse a esos menesteres, los vemos manifestarse contra la ampliación de derechos de las personas homosexuales, manipulando la ecología contra la píldora anticonceptiva, o reabriendo demagógicamente un debate sobre el aborto que ya tuvo lugar hace más de 25 años en España. Vuelvo a insistir: ¿Para cuándo una Manifestación de la Iglesia Católica para movilizar a la sociedad en la lucha contra la Pobreza?

Sólo hace unos días, el actual Papa declaraba criminalmente una vez más contra el uso del preservativo como instrumento de lucha contra la epidemia del SIDA en África. Y precisamente el Papa hace estas manifestaciones en el inicio del viaje oficial al continente donde, por no tener la oportunidad de utilizarse el condón en la fase más atroz de expansión del virus del VIH, como pudieron hacer Europa y Norteamérica en los años ochenta y noventa, el SIDA sigue imparable su estela de muerte y dolor.

En África es donde más infectados malviven y donde más muertes tienen lugar cada año. El continente africano es el INFIERNO DEL SIDA, ya que la prevención es difícil, ni se aplican los tratamientos que hoy en día pueden atenuar y controlar la gravedad. Y la Iglesia es cómplice de los factores que no ayudan a su control. La Iglesia se equivoca abanderando postulados que van incluso contra sus propios principios éticos. Pero, como dijo don Quijote, "con la Iglesia hemos topado".

Utilizar un día sí, y otro también esta doble y obtusa moral obsesionada con el sexo y el placer humanos, es un ejercicio de la más vil y sectaria demagogia. No es de extrañar que estas jerarquías estén logrando que la gente cada vez acuda menos a las iglesias por entender que sus intereses no son de este mundo, del real, del de la gente normal y corriente. En salud pública, no vale todo, señores.

Además, es dramático pensar que la Católica sólo se expande allá donde hay subdesarrollo, pobreza e ignorancia. Ese es el caldo de cultivo de estos jerarcas de la doble moral y contra la salud pública, en el caso del SIDA. Por más que lo intenten explicar moralmente, sus actos son inmorales y van contra los propios orígenes del Cristianismo.

Aunque nos pongan de ejemplo, la sanidad en España debe mejorar, y mucho


Los problemas de espalda se tratan mal y sin éxito
Expertos denuncian la mala regulación de las tecnologías sanitarias en España

A. I. - MADRID - 18/03/2009 08:00, en Público.es

Comparar el tratamiento del dolor de espalda inespecífico con un campo de minas no es un mensaje muy tranquilizador para los miles de pacientes que acuden a los servicios sanitarios en busca de una solución a un problema que padece, al menos una vez en su vida, el 80% de la población.

Sin embargo, ésta es la denuncia que se deriva de un estudio publicado en la última edición de la revista Spine, en el que ha participado el director de la Red española de Investigadores en Dolencias de Espalda (REIDE), Francisco Kovacs, y Gerard Urrutia, epidemiólogo del centro Cochrane Iberoamericano del Hospital de la Sta. Cruz y San Pablo de Barcelona.

Los autores, que señalan que en la actualidad se usan más de 200 tratamientos distintos para la lumbalgia inespecífica, demuestran que muy pocos de estos procedimientos se han demostrado eficaces no sólo frente a placebo, sino en comparación con tecnologías o técnicas ya existentes. A pesar de esta situación, denuncian, tanto la sanidad pública como la privada es testigo de una sobreutilización de soluciones no eficaces.

Fusión vertebral vs ejercicio
Según comentó Kovacs, un claro ejemplo de esta situación es la aplicación masiva 21.000 operaciones al año de la artrodesis o fusión vertebral, una técnica quirúrgica cuya "eficacia frente al placebo es desconocida y que tiene una efectividad parecida al ejercicio". Además, subrayó, es mucho más frecuente la artrodesis instrumental que junta dos vértebras con placas y tornillos que la que no utiliza estos materiales.

Respecto a la razón que explica esta mala praxis, Urrutia subrayó que en España "no se promueve la eficiencia de un sistema sanitario sostenible" y que, "muy a menudo la toma de decisiones se orienta a vender productos". Detrás de esta tendencia se encuentran los intereses de las empresas de tecnologías sanitarias y el hecho de que éstas "vendan al médico, y no al consumidor".

Humor: PP y Garçón


Acabo de verla en el diario Público, y no he podido parar de reir durante un buen rato. A veces encontramos genialidades en el humor gráfico. Para mí esta viñeta de Vergara, es absolutamente genial. Lo del PP y Garzón promete. Buen provecho.


PD.: La viñeta de Vergara en Público.es

jueves, 19 de marzo de 2009

¿Alguien sabía que en España hay una ley del aborto DESDE 1985?


- Oye, ¿no sabes que en España se puede abortar legalmente desde 1985?
- ¿Qué me dices? ¡¡Es inaudito!! ¡¡Estos rojos!!
- ¿Cómo que estos rojos? Aznar gobernó con el PP y no cambió nada.
- Hey, si Aznar no lo prohibió fue porque tampoco lo sabía.
- Sí claro, como lo de las armas de Irak, ¿no?
- Exacto.
- En fin, ¡qué país,...!

La Semana Santa andaluza, contra el aborto

Cofradías de Sevilla, Huelva, Jerez, Jaén y Córdoba aprovecharán los pasos para protestar por la reforma
ELPAÍS.com - Madrid - 19/03/2009

PD.: viñeta en http://loscalvitos.com/