lunes 13 de julio de 2009

¡Es la educación, estúpidos!

Las razones del pacto antiterrorista son válidas para un consenso educativo

GONZALO LÓPEZ ALBA - 12/07/2009 - 08:00, Público.es

El demoledor "¡Es la economía, estúpidos!" con que Bill Clinton tumbó en la lona electoral a George Bush padre en los años noventa experimenta un revival político al abrigo de la recesión económica mundial y, sin embargo, a pesar de las apariencias, está más caduco que nunca. No es la economía. ¡Es la educación, estúpidos! Hoy, más que nunca, la vigencia corresponde a las tres prioridades con las que Tony Blair lideró la entrada de Inglaterra en el siglo XXI: educación, educación y educación.

Si se acepta la premisa de que la educación es la médula de la democracia y la mejor política social en tiempos de crisis, como sostiene el ministro Ángel Gabilondo, el educativo es el pacto de Estado más necesario e inaplazable, el que debiera concitar sin más dilaciones el acuerdo entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Para lograrlo, bastaría con que aplicaran la misma altura de miras que los ha llevado a actuar, finalmente, de forma responsable para con las generaciones futuras sumando fuerzas contra el terrorismo.

Una tasa de abandono escolar superior al 30% como la que se registra en España es una bomba de relojería colocada en los cimientos del presente y el futuro del país, un artefacto explosivo cebado por los miles de jóvenes que abandonaron prematuramente su ciclo de formación al sucumbir a los cantos de sirena del dinero rápido que manaba del boom del ladrillo y los servicios.

La crisis los ha expulsado abruptamente del mercado laboral y las rigideces del modelo dificultan notablemente su reinserción educativa, alimentando el río del malestar social que en democracia siempre acaba en la abstención o en la extrema derecha y los partidos de corte populista. Es el mismo océano donde desemboca la frustración de treintañeros a los que se ha inculcado una escala de valores que los hace sentir fracasados si a esa edad no han alcanzado el éxito profesional.

Sociedad y mercado

El modelo educativo no deja de ser un reflejo del modelo social y, según las estadísticas, España es el país de la Unión Europea donde los profesores dedican más tiempo a hacer callar a sus alumnos antes de poder empezar las clases. El esquema basado en que uno habla y los demás escuchan pertenece al pasado, muy lejano socialmente y políticamente periclitado.

Zapatero ha sabido percibirlo con tino al impulsar en el PSOE un cambio en el procedimiento para confeccionar sus programas electorales, con la creación de un registro de asociaciones y colectivos que quieran involucrarse en su elaboración.

Más allá de la búsqueda pragmática de complicidades electorales, la idea responde al sentido democrático de que los compromisos programáticos de los partidos deben acomodarse a las demandas sociales, en vez de constreñir estas a las percepciones y criterios de un núcleo reducido de expertos, por muchos que sean.

Y, sin embargo, la educación sigue siendo, después de 19 años de gobiernos socialistas si se suman los de Zapatero con los de Felipe González el gran fracaso del PSOE. Los socialdemócratas, y no sólo los españoles, se han dejado robar las palabras por la derecha. Es así cuando su exponente más carismático, el francés Nicolas Sarkozy, e incluso el menos carismático, el español Mariano Rajoy, hacen bandera del "esfuerzo" y el "mérito", siendo incuestionable que si alguien conoce su significado profundo son los de la manteca colorá, los que han tenido que subir la escalera peldaño a peldaño, desde el rellano.

España ha dado un salto histórico en los últimos treinta años al pasar de 200.000 universitarios a 1,5 millones, un excedente económico que la derecha quiere aprovechar subrepticiamente para volver a los tiempos en que la Universidad estaba reservada a quienes la podían pagar y que la izquierda debe aprovechar para reivindicar el valor del talento y el esfuerzo. Pero ha de hacerlo sin incurrir en dogmatismos, sabiendo que el conocimiento no sólo está en la Universidad sino también en la Formación Profesional, esa que durante décadas ha sido el vagón de refugio para los menos dotados o los más perezosos y que hoy es el eslabón que mejor permite conectar el conocimiento con el crecimiento económico.

La tan traída y llevada productividad, a la que se quieren atribuir poderes taumatúrgicos, no es sólo de los trabajadores sino, sobre todo, de los puestos de trabajo, por más que la derecha quiera confundir ambos conceptos de la misma forma y con la misma intencionalidad con la que utiliza como sinónimos sociedad lo público y mercado lo privado.

La gran oportunidad

Los políticos, sea cual sea su adscripción ideológica, están obligados a pensar más en las próximas generaciones y menos en las próximas elecciones. Tienen la obligación moral y la responsabilidad social de dejar de utilizar la educación como un arma arrojadiza, poniendo fin a la tentación secular de todo ministro de Educación a hacer una nueva ley que revoque la de su antecesor para inscribir su apellido en letras de molde.

El de la educación ha de ser un pacto político y social, que implique al menos a los dos grandes partidos que se alternan en el Gobierno; las Comunidades Autónomas, que tienen transferidas la mayoría de las competencias; los agentes del modelo educativo educadores, estudiantes, sindicatos... y los ministerios, que siguen tratando la educación como la maría de la inversión pública. La fragmentación parlamentaria que obliga a la negociación continua de acuerdos debiera ser aprovechada como la gran oportunidad para el pacto pendiente.

PD.: La imagen la he tomado de aquí

domingo 12 de julio de 2009

El morro de Lali Ibarra

Lali Ibarra no tiene vergüenza. No señor, ninguna. ¿Que quién es Lali Ibarra? Pues esta señora es la concejal de Empleo, y portavoz del equipo de gobierno del PP en el ayuntamiento de Lorca.

Acabo de ver las noticias sobre Lorca, que el diario La Verdad ha actualizado hace un rato en su web para hoy domingo 12 de julio, y me he quedado asombrado de nuevo de la catadura moral de doña Lali. No es que me sorprenda porque como ella sabe muy bien, tengo razones suficientes para pensar de ella que, además de una soberbia y arrogante, es una torpe política.

Sobre su mal humor, no diré nada porque es bastante conocida dentro y fuera de su partido. Ahora, desde la distancia puedo decir que sus malas formas eran para mi un estímulo, y que me divertía bastante. Guardo a buen recaudo un escrito oficial que me envió como -alcaldesa en funciones- a mi domicilio familiar. Me instaba, doña Lali, a presentarme ipso facto a sus pies para darle explicaciones acerca de unas declaraciones realizadas como portavoz de la Agrupación Socialista de Lorca. En fin, arrogancia y torpeza, todo en uno.

Pero, como es bien sabido, una de las cosas que más me irritan es ver cómo se miente descaradamente, pensando que los ciudadanos somos gilipollas. Hoy se puede leer en la prensa que esta inefable concejala se ha estirado diciendo que los más de 500 parados del sector agrícola que existen en Lorca se deben "a que no hay agua suficiente para realizar más plantaciones". Sin duda, una forma patética y burda de estirar la teta del manido -y muy rentable para el PP- lema del "agua para todos". Muy mal deben estar para salir con estos argumentos. Y es que donde no hay, no hay,...

Pero, es que la torpeza de doña Lali es aún mayor. En un afán, que no se puede entender mas que demagógico y manipulador, la super concejala entra en contradicción con la propia Comunidad de Regantes de Lorca que, hace tan sólo un mes, manifestaba -en boca de su presidente, Manuel Soler-, que las lluvias del pasado invierno, han beneficiado no sólo a los campos, sino también a las reservas. «Se cuenta con agua suficiente para poder regar las nuevas plantaciones. Por ello, estamos animando a los agricultores a que adelanten sus cosechas con los beneficios que puede conllevar». Lo que desconozco es si la periodista -que es la misma en ambas informaciones-, le recordó esta circunstancia y qué le respondió -en su caso- doña Lali. Así que, ¿mucho morro, o simple demagogia?.

Desde luego, esta ínclita concejala debería saber que los problemas económicos del campo lorquino son mucho más complejos y, sobre todo, que los lorquinos nos merecemos menos tonterías y más eficacia de nuestros gobernantes.
En fin, qué pena que no estemos más acertados,...

PD.: La imagen procede de murcia.com

sábado 11 de julio de 2009

La gaviota, con crisis de ansiedad: Bárcenas planta cara con ataques y amenazas

Parece que están bastante agitadas las aguas en la calle Génova, sede del PP. En el partido que está a la cabeza de casos de corrupción en los últimos años, -y, dicho sea de paso- que nada hace para colaborar con la justicia, son pocos los que se fian del ínclito millonario y senador, Luís Bárcenas.

El temor a que el tesorero de toda la vida del PP "cante por soleares" está marcando útimamente la vida interna del partido de la gaviota. Leyendo el artículo que adjunto a continuación, del diario elmundo, parece que hasta la gaviota vuela con crisis de ansiedad. ¡Ay, Marianín, Marianín.

Bárcenas planta cara a la dirección del PP con ataques y amenazas

  • Hace caso omiso de los avisos recibidos de que dimita y marca su estrategia

Carmen Remírez de Ganuza | Madrid - 10/07/2009

La tensión entre Luis Bárcenas y el núcleo duro de la dirección del Partido Popular ha alcanzado grados insospechados en los últimos días. El tesorero del partido ya no sólo se muestra enrocado e inamovible en su puesto, sino que ha montado su propia estrategia de defensa y de comunicación.

Pese a contar para ello con el respaldo oficial de la dirección y del propio gabinete de prensa, Bárcenas ha encendido todas las alarmas en Génova. Círculos oficiosos de la sede popular dan cuenta de cómo Bárcenas ha reaccionado con cierta virulencia, algún notorio ataque mediático y no pocas advertencias subterráneas, frente a quienes le vienen presionando para que dimita en breve.

La estrategia de Génova de aguardar hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie de un modo u otro sobre la acusación antes de las vacaciones de verano se ha revelado errónea y ha puesto nerviosos a miembros de la cúpula y al propio Rajoy.

El presidente del PP ya no puede salir a la calle sin enfrentarse a la prensa ni colocar un solo mensaje político fuera del Gürtel. Y las fuentes consultadas lo describen cada día más incómodo con su tesorero. Pese a haber renunciado a pedirle directamente la dimisión en un reciente cuerpo a cuerpo mantenido esta misma semana, Rajoy observa atónito la beligerancia de su tesorero.

> Texto íntegro en EL MUNDO

PD.: La imagen es de "loscalvitos"

viernes 10 de julio de 2009

Anchoas y chorizos, por Manolo Rico

Artículo de Manolo Rico, publicado el jueves 9 de julio de 2009 en su Blog "Trinchera Digital".
Anchoas y chorizos
Si Rita Barberá tuviera el más mínimo interés en debatir seriamente sobre el delito de cohecho, podría llamar a los catedráticos y profesores expertos en la materia, quienes le explicarían que el límite de lo correcto está en los usos socialmente admisibles. Un ejemplo puede servir para que lo entienda hasta la alcaldesa de Valencia: si alguien va a cenar a casa de unos amigos le puede llevar una botella de vino o una caja de anchoas, pero no se le ocurre aparecer con unos trajes a medida, una televisión o un Jaguar.
Pero a Barberá le importa un bledo la discusión jurídica
sobre el cohecho. Lo que pretende es montar un circo dedicado a hablar sobre las
anchoas, cuando lo único relevante en esta historia es aclarar el tema de los
chorizos.

Barberá y compañía tienen que explicar por qué cuando Garzón encarceló al chorizo Correa, el PP decidió disparar contra el juez y no colaborar en la investigación sobre la trama corrupta.

Barberá y compañía tienen que explicar por qué cuando el chorizo Álvaro Pérez apareció como gran benefactor textil del presidente Camps, el PP decidió responder con mentiras: que si había facturas, que si pagaba en metálico, que si la farmacia de la mujer. Mentira sobre mentira, como si no hubieran sacado ninguna lección del Prestige, de las armas de destrucción masiva de Irak y del 11-M.

Barberá y compañía tienen que explicar por qué cuando las andanzas de los chorizos pusieron en el punto de mira judicial al tesorero del partido, el PP respondió que jamás habría pruebas de la culpabilidad de Bárcenas, en vez de pedirle explicaciones serias sobre su vida de multimillonario.

Barberá y compañía tienen, en definitiva, que explicar por qué cuando en un lado están los chorizos y en el otro jueces, fiscales, policías y periodistas, el PP decide amparar a los chorizos, atacar a quienes persiguen a los delincuentes, mentir a los ciudadanos y propagar simplezas sobre las anchoas.

jueves 9 de julio de 2009

Pilar Miró, mal ejemplo para Camps


Pilar Miró, mal ejemplo para Camps

Los diputados más veteranos, entre los que se encuentra el socialista Francisco Fernández Marugán, recuerdan que por unos trajes y unos regalos tuvo que dimitir Pilar Miró como directora general de RTVE. La cineasta, que ya había sufrido el ataque posfranquista contra su cinta El crimen de Cuenca, no esperó el auto judicial para dejar el cargo. La derechona del señor Ramallo, ¿recuerdan?, la maltrató sin piedad. Ella no mintió al juez ni a los ciudadanos. No tenía, como Camps, una farmacia con analgésicos para el dolor de cabeza. Sólo dignidad.

Tomado del diario Público, éste es el enlace al texto, y éste a la viñeta de Vergara.

miércoles 8 de julio de 2009

Pon una anchoa en tu vida,... y resiste, resiste, res...


El aún presidente de la Comunitat Valenciana, el muy elegante señor Francesc Camps, ya tiene cita en el juzgado. Este presunto honorable, al parecer -con su cara carota- está deseando subir estos "dos escaloncitos" que quedan para que todo quede en nada. Su cara dura es proverbial, sobre todo al quedar en evidencia que mintió al afirmar y reiterar que sus trajes se los pagaba él. Ahora lo que se dice "del curita", desde el coro de sus cada vez menos fanáticos, es que unos trajes son pecata minuta,... y pelillos a la mar.

Su íntima compañera Rita Barberá no tiene vergüenza. Ni falta que le hace. Lo que sí tiene es imaginación. La aún alcaldesa de Valencia pidió ayer la dimisión del Presidente Zapatero por recibir anchoas regaladas por el Presidente de Cantabria, señor Revilla, que a su vez también se las regala a Camps y a Rajoy. En este esperpento de declaración de baja estopa, se le olvidó pedir a doña Rita también la dimisión de sus jefes Rajoy y Camps. Ante la sinvergonzonería de esta gente sin ética, ni la han conocido y, a falta de agallas para morderles -metafóricamente- en el pescuezo, no cabe más que el humor. EL humor de la anchoa. Este verano se lleva "la finta de la anchoa". EL baile de la anchoa. Ponga una anchoa en su vida.
(Puedes oir las declaraciones en los enlaces de CadenaSer)

Rita Barberá compara los trajes de Camps con las anchoas de Zapatero

Ya lo dice el presidente de Cantabria, "mal deben estar las cosas en el PP como para compararlo a él con los chorizos del caso Gürtel". Y tiene toda la razón.
PD.: Las imágenes son de cajón de sastre -en La Comunidad de CadenaSer.com, y de Pat, en ElPlural.com

martes 7 de julio de 2009

PP-CORRUPCIÓN: "LOS INTOCABLES DE MURCIA", en Interviú

Vegamediapress, se hace eco de la publicación en la revista Interviú de un especial sobre la corrupción en la Región de Murcia. Así lo recoge este prestigioso medio, adalid de la prensa independiente en esta Murcilandia en plena decadencia.

- Incluye fotografías de los alcaldes de Ulea, Archena, Ojós, Cieza y el ex alcalde de Ceutí Manuel Hurtado, entre otros
- El Partido Popular murciano es el grupo político con más implicados en corrupción y el más votado de España

("Bajo sospecha, pero populares", dice la revista INTERVIÚ)
VMPress.
Torre Pacheco es la zona cero de la crisis económica. Allí donde el espejismo inmobiliario creó riqueza en los eriales, el frenazo de la construcción ha dejado sin trabajo a miles de familias. Algunos no trabajan desde hace meses. Son las cinco de la tarde y las tiendas están abiertas. Pero nadie compra. No se mueve ni un alma en este pueblo de 30.000 habitantes. Javier cruza una esquina: “Yo de toda la vida soy del PP”, reconoce sorprendido por la pregunta, mientras juguetea con sus anillos, anillos de oro. El joven es cristalero. Y no encuentra trabajo desde que el PSOE llegó al poder. Crisis económica y gobierno socialista: dos conceptos que Javier liga sin remisión. “Desde que está Zapatero en el Gobierno yo no he tenido trabajo. Y tengo la FP y carné de conducir”, explica. “Así que por eso voto al PP”, afirma seguro. Así comienza el especial de cinco páginas escrito por Daniel Montero que publica esta semana INTERVIÚ.

Según Interviú, en el caso de Torre Pacheco, al contrario de lo que cabría esperar, el PP arrasó. “El alcalde pasó por el calabozo, pero no sufre desgaste electoral ni de popularidad en el pueblo”.

La situación se reproduce en toda Murcia. Y es que en 26 municipios de la comunidad autónoma, sobre un total de 45 ayuntamientos, tienen procesos judiciales abiertos por corrupción contra algunos de sus cargos, la inmensa mayoría del PP. Hasta 26 cargos populares acumulan imputaciones por presuntos delitos urbanísticos, compra de votos, cobro ilegal de comisiones, prevaricación o falsedad documental.

Interviú recuerda que también hay imputados que pertenecen al PSOE, y que algunos alcaldes llevan años a la espera de juicio. Pero poco importan las sospechas. En las pasadas elecciones, la formación política del presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel se consolidó como la más votada de España, con el 61,55 por ciento, y el PSOE de Murcia es el segundo grupo socialista menos votado del país, solo detrás de los vascos, comunidad con fuerte peso nacionalista inexistente en Murcia.

Además, el crecimiento espectacular de la economía murciana se ha frenado de golpe por el estallido de la burbuja inmobiliaria. El paro se ha doblado en Murcia en los primeros tres meses de este año y la Región ya cuenta con 28.000 desempleados.

Interviú, en cinco páginas muy ilustradas, da un repaso a los políticos imputados, con testimonios de vecinos y partidos políticos de la oposición, que explican, sin éxito, el éxito de los populares en una Murcia bajo sospecha de corrupción.

“Aquí la gente se ha hecho toda del PP”, dice un vecino en una terraza de Librilla. Fotografías de los presuntos corruptos, incluidos alcaldes como el de Ulea, Archena, Cieza y Ojós, dan pie a un acertado titular que explica que “el Partido Popular murciano es el grupo político con más implicados en corrupción y el más votado de España”.

lunes 6 de julio de 2009

Pausas y silencios en Honduras: "¡Oremos!"

La historia se repite de nuevo. Ahora en Honduras. Alucinado me quedé ayer noche escuchando a "Su Eminencia" el cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, con motivo del Golpe de Estado (que él niega) en Honduras, entrevistado por Jesús Cintora en Hora 25 de CadenaSER. Aunque, la verdad, pensándolo bien no sé de que me sorprendo.

Las pausas y silencios de "Su Eminencia" a las preguntas del periodista son tan expresivas como sus razonamientos antidemocráticos y progolpistas. Tocata y fuga de la Jerarquía Eclesiástica, en este caso la hondureña que huele a rancio como otras más cercanas, y no tiene ningún rubor en afirmar que lo que les toca a ellos es "colaborar con el nuevo gobierno", y que lo que pide para Honduras es "que oremos". No me extraña que "Su Eminencia" estuviera en las quinielas para ganar el cargo de Papa. Si ganó Ratzinger no fue precisamente por su ideología progresista.
La entrevista íntegra está en el siguiente enlace.

sábado 4 de julio de 2009

La derecha y el oportunisto ventajista


Vicenç Navarro es uno de los personajes más lúcidos que leo últimamente. En esta necesaria coyuntura de análisis crítico antes de las próximas elecciones -faltan dos años. Dos años para reorientar la flota, o naufragaremos de nuevo-, hay que desmenuzar cuantos apectos repercutan tanto en nuestro argumentario como en nuestra estrategia de comunicación. En este artículo, el profesor Navarro analiza la apropiación por parte de la derecha de cuantos elementos sociales o políticos, -mediáticos en definitiva- puedan ser atractivos para fidelizar al mayor número de electores. Su estrategia difiere bien poco de las que utilizan las principales empresas multinacionales para sus campañas de fidelización de "Marca". ¿Si lo hace la derecha y les da tan buenos resultados, porqué somos tan escrupulosos desde la izquierda, cuando además los iconos son de nuestro propio equipo, y sus valores progresistas los que conforman nuestro ideario?

A ellos, les da igual el orígen o el fondo de tales elementos de atracción, lo que realmente les importa es que producen adherencia de una porción del mercado, o del electorado. El triunfo de Obama, con un significativo cambio e incluso desplante radical respecto de las políticas y gestos de su antecesor, George Bush, el amigo de Ánsar, y paladín de las políticas neocons en el mundo mundial, no es obstáculo para que las distintas plataformas de la derecha no sólo no se distancien de sus postulados ni del personaje, sino que los abanderen por su eficacia mediática. Obviamente, mientras que el "Obamismo" venda, los estrategas conservadores querrán arrimar la sardina a su plato. Cuando vengan las vacas flacas serán los primeros en distanciarse, y nos harán ver que jamás han sentido simpatía alguna por ese "negro radical". Y si no, tiempo al tiempo. Este es el artículo publicado en en ElPlural.com

La apropiación de Obama por las derechas
Vicenç Navarro, diario ElPlural.com, el 03/07/2009

La popularidad del Presidente Obama explica que varios partidos políticos en España hayan intentado apropiarse de su figura, asignándole una pertenencia a su familia política. Incluso el Partido Popular intentó en su momento presentarse como la versión española del Obamismo. El intento más reciente es el de CIU, a través de un artículo que su diputado en el Parlamento, el Sr. Francesc Homs i Molist, escribió hace unos días en la revista semanal El Siglo (por cierto, una de las revistas semanales más interesantes que se publican hoy en España). Criticaba el autor al Presidente Zapatero por intentar adueñarse de la figura de Obama, recordándole que, en realidad, “Obama forma parte de la familia demócrata, que en el parlamento Europeo está representada por el ALDE (Alliance of Liberals and Democrats for Europe), precisamente el grupo donde residen los eurodiputados de CIU y del PNV.”.

El Partido Demócrata de EEUU, sin embargo, no pertenece a ninguna Internacional, ni tampoco a la Liberal. Y lo sé de primera mano. En el año 1988, siendo yo consejero del candidato a la Presidencia de EEUU por parte del Partido Demócrata, el Reverendo Jesse Jackson Sr., tuve la oportunidad de conocer por casualidad la relación que el Partido Demócrata tenía con la Internacional Liberal. Fue durante la Convención del Partido Demócrata en Atlanta (al final del proceso de las primarias del Partido Demócrata para elegir el candidato de tal Partido a la Presidencia de EEUU), cuando Jesse Jackson y sus asesores (entre los cuales me encontraba yo) y el Gobernador Dukakis y sus asesores nos reunimos para pactar las bases sobre las cuales Jackson (que había conseguido el 40% de los delegados elegidos en las primarias) apoyaría a Dukakis (que consiguió el 60%). En un descanso de las negociaciones, Jackson me pidió que le representara en una fiesta que se daba a invitados de otros países, y cuál sería mi agradable sorpresa cuando vi a Trias Fargas, al cual conocía de Barcelona por el apoyo que había dado, a pesar de ser liberal y banquero, a las izquierdas catalanas en la lucha clandestina de la cual yo había formado parte. Cuando le pregunté a qué se debía su visita al Congreso Demócrata, me indicó que estaba allí en representación de la Internacional Liberal, que tenía una relación privilegiada con el Partido Demócrata. Tenía yo gran estima y aprecio a Trías Fargas, pero esta estima no se extendía al Partido Liberal. De manera que, cuando volví a la reunión de trabajo, se lo comuniqué a Jesse Jackson (un socialdemócrata convencido), que hizo suya la causa de distanciar al Partido Demócrata de la Internacional Liberal. Y así se lo pidió a Dukakis, añadiendo este distanciamiento como una condición más del apoyo de Jackson a Dukakis, condición que éste aceptó. A partir de entonces, el Partido Demócrata no tiene un trato preferencial hacia la Internacional Liberal, pues también ha extendido su relación a la Internacional Socialista y a la Internacional Democrática Centrista. Su contrapunto europeo incluye partidos pertenecientes a todas estas sensibilidades políticas habiendo aclarado que es su deseo tener una relación con un amplio espectro político y no sólo el liberal (véase la web del National Democratic Institute). Me alegra haber contribuido a este hecho.

En realidad, el Partido Demócrata es un enorme paraguas en el que hay una gran variedad de sensibilidades políticas. Grandes sectores de las bases (lo que se llama grassroots) como sindicatos, movimientos sociales, movimientos de derechos civiles, movimiento feminista (Now) y movimientos ecológicos, son de orientación socialdemócrata, orientación que se diluye en la medida que se sube en el aparato del Partido (algo semejante a lo que ocurre con la socialdemocracia española). La cúspide del Partido Demócrata adopta frecuentemente posturas de centro y centroderecha, en parte debido a la influencia de los grandes grupos empresariales y financieros que pagan las campañas electorales del Partido Demócrata. A ello se debe que en su grupo parlamentario haya políticos (los Blue Dog Democrats) que están claramente a la derecha (predominantemente aquellos que proceden del Sur).

De ahí que exista una distancia muy elevada entre las bases del partido y su dirección, lo que explica el gran enfado de las bases, su abstención y su gran deseo de cambio, deseo que el candidato Obama supo muy bien capitalizar. Como he indicado en varios artículos, no fue Obama el que creó un movimiento, sino que fue el movimiento de desapego y hastío con la situación política, resultado de la enorme influencia de los grupos económicos en la vida política de Washington, lo que hizo un Obama posible.

Las políticas de Obama reflejan esta polivalencia que existe en el Partido Demócrata, lo que explica que sea fácil que personas de distintas sensibilidades políticas puedan identificarse con él. En la política de recuperación de la Banca, por ejemplo, ha seguido muy de cerca las políticas promovidas por la propia Banca, políticas muy poco populares. Ahora bien, en el plan de estímulo económico (que ha sido la mayor causa de la gran popularidad que tiene) ha seguido políticas keynesianas de clara orientación socialdemócrata, opuestas, por cierto, a las propuestas que han hecho los partidos conservadores y liberales españoles, PP, y catalanes, CIU. Obama ha incrementado sustancialmente el gasto público (un 5% del PIB), financiándolo a base de aumentar el déficit del Estado (hasta un 13% del PIB) y aumentando los impuestos de las rentas superiores, eliminando a la vez gran número de agujeros fiscales que beneficiaban precisamente a estas rentas. CIU y PP están precisamente en contra de cada una de estas intervenciones en España.

Apoyé la elección del candidato Obama, y deseo que su Administración cumpla con las promesas que hizo como candidato. Este apoyo no está carente, sin embargo, de críticas, que creo necesarias, sobre todo en Europa, donde se ha idealizado bastante la figura de Obama. Ahora bien, me parece de un excesivo oportunismo político que las derechas, que se han opuesto a que se realice en España cada uno de los pasos que ha dado Obama en EEUU, ahora se presenten como su colega y hermano político.

Una última observación. La cultura política estadounidense es muy distinta a la europea y española. Incluso la terminología política es distinta. En EEUU un liberal es un político como, Jesse Jackson, o un economista, como Paul Krugman, que están a favor de políticas públicas redistributivas, de un aumento del gasto público, de un incremento de los impuestos de carácter progresista, de un mayor protagonismo del sector público y de una mayor presencia de los sindicatos (políticas identificadas con la tradición socialdemócrata), precisamente al revés de lo que significa ser un liberal en Europa y en España. El hecho de que los medios de información raramente hagan tal aclaración refiriéndose, por ejemplo, al economista Krugman como “un liberal”, crea una gran confusión, sobre la cual aparecen todo tipo de malentendidos.


Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Estudios Políticos y Políticas Públicas. The Johns Hopkins University

jueves 2 de julio de 2009

¿Neoprogresistas?


Traigo al blog un nuevo artículo de los muchos que, sobre análisis político desde la izquierda, se están publicando después de los comicios europeos del 7-J. En esta ocasión se trata de un artículo de Carlos Mulas Granados, publicado a mediados del mes pasado en ElPaís. Parece -o a algunos nos gustaría creer- que vivimos una coyuntura de efervescencia intelectual de la izquierda tremendamente positiva. Las ideas y las propuestas que desarrollen y extiendan los derechos y libertades, el bienestar, la solidaridad, la justicia social y la igualdad, entre otros muchos conceptos propios de la izquierda necesitan de argumentos sencillos pero convincentes para su correcta aceptación, difusión y persuasión pública. Por supuesto, que añadido al conveniente coraje político y al compromiso personal, con los que la labor comunicativa se ve allanada. La emoción es necesara, pero la emoción hueca no convence a nadie... de izquierdas.

Desde los órganos responsables -o no-, deben impulsarse cuantos foros de reflexión e innovación sean necesarios. No olvidemos que desde la izquierda creemos en el pensamiento divergente, pero sobre todo en la participación ciudadana. Una parte importante de las soluciones vendran de las aportaciones intelectuales, pero sobre todo de los debates eficientemente organizados para que sean verdaderamente eficaces. Toca creer, de verdad, en el verdadero potencial de nuestro Capital Intelectual y Humano, pero el resultado dependerá de forma exponencial de la forma en que gestionemos todo este proceso. Lo verdaderamente importante será rentabilizar eficazmente toda esta energía.

El potencial regenerador de la izquierda, se sostiene en su papel social de motor de propuestas e ideas. Esta es su verdadera energía que debe ser convenientemente canalizada, desarrollada, depurada e impulsada para hacerla accesible -masticable- a todos los ciudadanos y ciudadanas, especialmente los más desfavorecidos. Nuestro mensaje debe ser sólido pero accesible, para que nuestros potenciales votantes puedan entenderlo sin esfuerzo, apreciarlo, apropiárselo y beneficierse con él. Esto supone poner en marcha una eficiente maquinaria y metodología de trabajo, que será -de nuevo- la verdadera y fundamental fuente de energía del movimiento progresista, y cuya sostenibilidad debería estar garantizada por la cuenta que nos trae. Este proceso de efervescencia crítica no debería quedarse sólo en esta coyuntura.

La pregunta que se hacía Pedro Castro hace unos meses, requiere un análisis bastante más sesudo del que se le ha dado hasta la fecha. Los votos a la derecha por parte de las clases más populares de la sociedad, merecen un estudio riguroso y en profundidad, más allá del famoso desliz del alcalde de Getafe. El artículo es el siguiente:

Progresistas: una mayoría en minoría
Carlos Mulas Granados, 16/06/2009, diario ElPaís.

La mayoría de los ciudadanos, en España y en casi todo el mundo, prefiere las políticas progresistas, pero no se moviliza en su defensa. Según el último European Election Survey, un 58% de los europeos se autodefine de centro izquierda, pero en las elecciones del pasado 7-J los partidos conservadores han obtenido un 15% más de escaños que los socialdemócratas. ¿Cómo explicarlo?

La mayoría cree que el Estado debe actuar para proteger a los más débiles y que la religión no debe interferir en la política; defiende la promoción activa de las minorías y acepta nuevas formas de familia; otorga un papel importante al Estado en educación, sanidad, seguridad o dinamización económica, y sospecha de la capacidad de las grandes corporaciones para comportarse como deben sin controles públicos. Pero los partidos progresistas no logran persuadirles de que les voten con un mensaje sólido vinculado a valores ampliamente sentidos. En esta crisis económica es evidente: los progresistas ponen "las políticas" y los conservadores se llevan "la política", es decir, los votos, como Antonio Estella ha escrito aquí mismo recientemente.

¿Por qué los conservadores sacan la mejor tajada electoral? Pues porque aunque formuladas con franqueza sus políticas no tendrían apoyo general, su relato de "fuerza, seguridad y libertad" suena bien. En general, los conservadores ya no discuten los logros políticos y sociales defendidos y conquistados por sus adversarios a lo largo de la historia (el derecho a votar, a trabajar dignamente, al subsidio de desempleo, a la educación y la sanidad públicas, a la libertad de expresión, etc.), e incluso se han apropiado de algunos de ellos. Ahora se presentan como "centristas" y combinan su histórica defensa de la bandera nacional, la familia tradicional y la política de ley y el orden con un aura, más mítico que real, de gestión eficaz de la economía.

El retrato que haría de sí un neoconservador es el de un centrista compasivo, hombre o mujer de principios claros y moral sólida, buen gestor económico, amante de la libertad individual y riguroso en la defensa de la seguridad. Enfrente estarían los progres: izquierdistas trasnochados, empeñados en defender la salud y la educación públicas de inexistentes enemigos, que llaman a la lucha de clases, la nacionalización, el libertinaje, la desaparición de la religión, el aborto, la subida de impuestos, el despilfarro, la promoción de la pereza, la tolerancia con los criminales y la falta de principios morales.

Esta caricatura ignora la herencia de los pensadores de la Ilustración y de políticos progresistas egregios como Lincoln, Roosevelt, King, González, Brandt, Allende o tantos otros. Y ofende porque la Historia repite siempre lo mismo: los conservadores estuvieron siempre instalados en el"no" a cualquier avance cívico y social. Siempre "no"... hasta que el avance se impone y ya no hay vuelta atrás.

¿Cómo superar esta caricatura grosera e interesada del progre? Tal vez ayudaría la acuñación de un nuevo término que deshiciera tal simplificación y recogiera la esencia del nuevo pensamiento progresista del siglo XXI. De hecho, bajo el término neoprogresista se comienzan a agrupar distintos pensadores y políticos en los foros mundiales.

Un neoprogresista no acepta la contraposición clásica entre libertad e igualdad, porque la verdadera libertad se logra promoviendo la igualdad. Ama la libertad más que los conservadores, pero no sólo la del "dejar hacer, dejar pasar". Porque, ¿cómo puede llegar a ser libre un niño que no accede a la mejor educación posible a causa de la pobreza de sus padres? ¿Cómo puede ser libre una persona con discapacidad si no se garantiza desde el Estado que pueda circular como cualquiera por las calles? ¿Cómo puede una mujer ser libre si no se garantiza su igualdad cuando trabaja? ¿Cómo puede un país ser libre si no se le protege de los abusos del mercado y no se favorece su nivelación?

La búsqueda de esa verdadera libertad es lo que motiva las dos grandes políticas que hoy distinguen un programa progresista de uno conservador: la protección y la capacitación (lo que en inglés se llama empowerment).

Un neoprogresista cree en la necesidad de dar seguridad a los niños, a los mayores, a los débiles, a las minorías, a los pobres... porque no cree que las desigualdades tengan un origen natural, sino un origen social que puede mitigarse. No se trata de proteger a los trabajadores frente a los empresarios, ni a los parias de la tierra y los descamisados contra los terratenientes y los nobles. Se trata de proteger a todos los ciudadanos de los excesos de un mercado sin normas y sin control.

Protección, sí, pero también capacitación, porque con ella se libera el potencial de los individuos y disminuye la necesidad de protección. Así adquiere sentido la regulación frente a una "libertad" mal entendida: para equilibrar las desigualdades, para que el porvenir del planeta no quede hipotecado por la ambición desmedida de unos cuantos, para que la generación de hoy no condene a las siguientes. Bajo los nuevos conceptos de "economía virtuosa", "recuperación verde" y "sociedad sostenible", los neoprogresistas están agrupando las políticas que marcarán el futuro.

Para capacitar hay que invertir y habilitar recursos públicos: es decir, cobrar impuestos. Sin avergonzarse. Reniegan de los tributos quienes no creen en lo público. Pero mucha gente necesita de la acción pública... y máxime en tiempos como los actuales de crisis financiera y económica.

De estos temas y enfoques se debate en los diferentes foros de think-tanks progresistas de todo el mundo celebrados en los dos últimos años en Londres, Washington, Santiago de Chile... o en el que, dentro de unos meses, se celebrará en Madrid. La idea que va emergiendo de tales intercambios de ideas es que una mayoría de ciudadanos firmaría un manifiesto con estos principios y apoyaría las políticas que de ellos se derivan. Ahora el reto está en comunicarlos bien.

Los neocon llevan décadas promoviendo sin pudor ni complejo sus ideas, defendiendo "la libertad, la fuerza y la seguridad", y presentándose como portentosos gestores que acabarían con los funcionarios y las instituciones públicas supuestamente inoperantes. La crisis en que nos encontramos ha demostrado que estaban equivocados, pero su habilidad comunicativa ha conseguido distraer a la ciudadanía de la responsabilidad plena que sus políticas tienen en la actual situación.

Los neoprogresistas deben neutralizar la demagogia conservadora y acertar a comunicar su visión esperanzada de futuro. Si no lo hacen, verán como se imponen de nuevo el miedo, el desprestigio de lo público, la llamada al poder duro más peligroso. Un ambiente en el que los conservadores se mueven como pez en el agua, pero que nos abocará a la asunción resignada de la formación y estallido de burbujas insostenibles, con la consiguiente ampliación de las desigualdades. El desafío es grave y urgente.

Obama, Zapatero, Sócrates, Brown, Rudd, Bachelet, Lula y sus pocos colegas progresistas aún en el poder han de contarnos su relato con claridad: protección y capacitación para la igualdad y para una verdadera libertad. También para la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible. Y deben hacerlo con determinación ante cada reto. El más inmediato es el de superar un estereotipo aún vigente, un estereotipo que puede haber pesado en los resultados del 7-J en el conjunto de la Unión Europea: que la derecha gestiona mejor la economía y es más decidida ante las crisis. Los progresistas tienen que demostrar que sus valores son capaces de producir las políticas más eficientes. Esto requiere coraje, y también asumir que las reformas que ganan el futuro no siempre satisfacen a todos en el presente.

La mayoría estaría con ellos si desplegaran un discurso cohesionado, emotivo y movilizador. Como lo hicieron antes cientos de líderes que lucharon para que las mujeres y los hombres fueran libres, para que se sintieran seguros y para que fueran capaces de construirse un futuro mejor. Los neoprogresistas, si decidimos asumir este término, son herederos de una larga y épica historia de libertad, derechos y protección que hoy deben reivindicar más que nunca.

Además de Carlos Mulas Granados, director de la Fundación Ideas, firma este artículo Luis Arroyo, presidente de Asesores de Comunicación Pública.

miércoles 1 de julio de 2009

Ideas para la izquierda

El pasado domingo (28/06/200) publicaba el diario ElPaís un interesante artículo de opinión del profesor de la Universidad de Zaragoza, Daniel Innerarity. El artículo es oportuno en está coyuntura post electoral a los comicios europeos en la que se analiza y cuestiona los modos y estrategias de los partidos de izquierda en Europa. No sería bueno, ni eficaz electoralmente en un futuro muy próximo, el pasar página rápidamente desde las distintas organizaciones políticas, y en los distintos ámbitos geográficos de actuación (estatal, regional o local) sin dedicar los esfuerzos necesarios para intentar alumbrar cuáles son los puntos negros que deben cambiarse para recuperar la confianza de los ciudadanos.

En mi breve paso por la política he podido comprobar cómo una serie de ideas preconcebidas -muchas veces enunciadas como verdades inmutables- sobre cómo hay que actuar o plantear la estrategia, la gestión y la práctica política, junto con las presiones e intereses personales maquillados de prioridades de interés general, propician un clima en el que la reflexión no es ni importante, ni necesaria. En muchas ocasiones, la práctica política se parece más a una mala práctica comercial y de ahí al precipicio hay tan sólo un breve trecho.

No sólo se hace necesario replantear si determinadas personas son las más adecuadas para los cargos y funciones que desarrollan o se pretende que alcancen. Los modos y procedimientos cotidianos han de evaluarse, así como la formación, reciclaje, promoción y retirada de los distintos cuadros de mando. Además, coincido como no podía ser de otra forma con el autor en que la reflexión, y la consiguiente producción de ideas, estrategias y proyectos, se hace más necesaria que nunca si queremos recuperar la confianza de los ciudadanos. Las ideas y proyectos, concretos y cercanos, deben conformar una parte importante de la solución a los problemas de la Izquierda Política. Pensar y actuar deben ir de la mano. El artículo es el siguiente:

Ideas para la izquierda

El fracaso de los socialistas en las recientes elecciones europeas, precisamente por haber afectado a todos los países, remite a algunas causas ideológicas de carácter general. La pregunta que se plantea con irritación y desconcierto sería la siguiente: ¿cómo explicar que la crisis o los casos de corrupción golpeen de manera muy diferente, desde el punto de vista electoral, a la izquierda y a la derecha?

Pienso que la raíz de esa curiosa decepción, que se reparte tan asimétricamente, está en las diversas culturas políticas de la izquierda y la derecha.

Por lo general, la izquierda espera mucho de la política, más que la derecha, a veces incluso demasiado. Le exige a la política no sólo igualdad en las condiciones de partida sino en los resultados, es decir, no sólo libertad sino también equidad. La derecha se contenta con que la política se limite a mantener las reglas del juego. Es más procedimental y se da por satisfecha con que la política garantice marcos y posibilidades, mientras que el resultado concreto (en términos de desigualdad, por ejemplo), le es indiferente; a lo sumo, aceptará las correcciones de un "capitalismo compasivo" para paliar algunas situaciones intolerables.

Por supuesto que ambas aspiran a defender tanto la igualdad como la libertad y que nadie puede pretender el monopolio de ambos valores, pero el énfasis de cada uno explica sus distintas culturas políticas. La diferencia radicaría en que la izquierda, en la medida en que espera mucho de la política, también tiene un mayor potencial de decepción. Por eso el vicio de la izquierda es la melancolía, mientras que el de la derecha es el cinismo.

Esto explicaría sus distintos modos de aprendizaje, lo que probablemente responde a dos modos psicológicos de gestionar la decepción. La izquierda aprende en ciclos largos, en los que una decepción le hunde durante un espacio de tiempo prolongado y no consigue recuperarse si no es a través de una cierta revisión doctrinal; la derecha tiene más incorporada la flexibilidad y es menos doctrinaria, más ecléctica, incorporando con mayor agilidad elementos de otras tradiciones políticas.

Por eso la izquierda sólo puede ganar si hay un clima en el que las ideas jueguen un papel importante y hay un alto nivel de exigencias que se dirijan a la política. Cuando estas cosas faltan, cuando no hay ideas en general y las aspiraciones de la ciudadanía en relación con la política son planas, la derecha es la preferida por los votantes.

La izquierda debería politizar, en el mejor sentido del término, frente a una derecha a la que no le interesa demasiado el tratamiento "político" de los temas. La derecha hoy exitosa en Europa es una derecha que promueve, indirecta o abiertamente, la despolitización y se mueve mejor con otros valores (eficacia, orden, flexibilidad, recurso al saber de los técnicos...). Lo que la izquierda debería hacer es luchar, a todos los niveles (frente al imperialismo del sistema financiero, contra los expertos que achican el espacio de lo que es democráticamente decidible, contra la frivolidad mediática...) para recuperar la centralidad de la política.

Hoy no es que haya una política de izquierdas y otra de derechas; el verdadero combate se libra actualmente en un campo de juego que está dividido entre aquellos que desean que el mundo tenga un formato político y aquellos a los que no les importaría que la política resultara insignificante, un anacronismo del que pudiéramos prescindir. Por eso la defensa de la política se ha convertido en la tarea fundamental de la izquierda; la derecha está cómodamente instalada en una política reducida a su mínima expresión, a la que le han reducido enormemente sus espacios el poder de los expertos, las constricciones de los mercados y el efectismo mediático. Para la izquierda, que el espacio público tenga calidad democrática es un asunto crucial, en el que se juega su propia supervivencia.

La idea de que la izquierda está por lo general menos movilizada se ha convertido en un tópico que a veces revela una concepción mecánica y paternalista (cuando no militar) de la política. Hay quien entiende la movilización como una especie de hooliganización, como si la ciudadanía fuera una hinchada, y, llegado el momento, propone suministrar la dosis oportuna de miedo o ilusión para que la clientela se comporte debidamente. Este automatismo no es la solución sino el síntoma del verdadero problema de una izquierda que se está acostumbrando a chapotear en una ciudadanía de baja intensidad.

Lo que la gente necesita no son impulsos mecánicos sino ideas que le ayuden a comprender el mundo en el que vive y proyectos en los que valga la pena comprometerse. Y la actual socialdemocracia europea no tiene ni ideas ni proyectos (o los tiene en una medida claramente insuficiente).

No quiero caer en un platonismo barato y exagerar el papel de las ideas en política, pero si la izquierda no se renueva en este plano seguirá sufriendo el peor de los males para quien pretende intervenir en la configuración del mundo: no saber de qué va, no entenderlo y limitarse a agitar o bien el desprecio por los enemigos o bien la buena conciencia sobre la superioridad de los propios valores.

Daniel Innerarity es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Acaba de publicar El futuro y sus enemigos. Una defensa de la esperanza política.

El problema electoral de Valencia (y Murcia, y...), por Luís Solana

El problema electoral de Valencia, por Luís Solana


Convendría empezar a hablar del tema: el PSOE tiene un problema electoral en Valencia muy importante. La cuestión no es sólo Valencia; es también Murcia, Almería e incluso Málaga. Hay un arco mediterráneo que empieza a distanciarse del PSOE y hay que tener la valentía de analizar por qué pasa eso. Y lo que es más curioso: al mismo tiempo, en Barcelona se confirma el apoyo al PSC-PSOE. Un giro popular en toda la costa mediterránea menos en Cataluña, tiene unas consecuencias sociológicas y políticas que nadie debería menospreciar.

Comprendo que puede parecer inoportuno hablar de problemas del PSOE en Valencia cuando el PP tiene el de los trajes del President Camps. Pero creo que no lo es.

Las relaciones de Camps con la trama corrupta Gürtel la calificarán los Tribunales. Será culpable de algo o inocente de todo, pero para mi análisis es indiferente. Digo más: si el PSV-PSOE considera que una condena de Camps significa automáticamente un aumento del voto socialista, está muy equivocado.

La bajada del voto socialista en Valencia, en Alicante, en Almería y en Málaga tiene otras razones que nada tienen que ver con corrupciones.

El PSOE tiene que investigar por qué una burguesía, ahora creciente, que en viejos tiempos era radical y republicana, empieza a ser hoy conservadora y popular.

En el PSOE de Valencia, en el de Murcia, en el de Almería -y ¡ojo!- en el de Málaga, tendría que haber en estos momentos dos dirigentes: uno, dedicado a seguir corrupciones y torpezas; otro estudiando por qué el mensaje del PSOE no conecta con las mayorías.

La cuestión no es menor ante una determinada concepción de España. Si se construye un eje Madrid-Valencia-Murcia-Almería-Málaga popular/autonomista frente a una Cataluña socialista/independentista, el debate sobre España adquiere matices de poder nunca planteados hasta ahora.

Si sois socialistas y pensais que es positivo que el PSOE gobierne España, empezad a meditar por qué estamos perdiendo unas zonas fundamentales del mapa de nuestro país.

El President Camps podrá ser condenado o no, pero el PSOE podría estar lejos del poder en el Mediterráneo por muchos años.

¿No hay socialistas en el sureste español que se den cuenta de lo que está pasando?


PD.: Tomado del blog del autor: http://www.luissolana.com