domingo, 24 de octubre de 2010

“Mariano, métete en la cama y no te levantes hasta las elecciones”

24/10/2010 - CARLOS CARNICERO - en ElPlural.com

“Mariano, métete en la cama y no te levantes hasta las elecciones”

Pedro Arriola arrastra muchas leyendas. Algunas son inequívocamente ciertas, como su presencia inexplicable –no era ni es funcionario ni dirigente político- en la mesa de negociaciones que organizaron Jaime Mayor Oreja y José María Aznar en Suiza con ETA. Otra leyenda es la de sus minutas presentadas y pagadas por el PP. Fue sociólogo de cabecera de José María Aznar y lo es de Mariano Rajoy. Con Rajoy lleva dos descalabros electorales en sus espaldas y la estrategia de la tensión no le dio resultado en el 2004 y en el 2008, tal vez porque le devolvieron la misma medicina con una presión desde la izquierda que movilizó el voto útil hacia el PSOE en las dos ocasiones: aquel PP asustaba tanto por lo menos como este.
Ahora circula la información de que su consejo o instrucción a Mariano Rajoy es que lo único que tiene que hacer es “nada”, para no meter la pata; fue formulado de la manera más gráfica posible: “Mariano, métete en la cama y no te levantes hasta el día de las elecciones”. 

La pasividad es un arte, por lo menos taurino: el dontancredismo funciona sólo si el toro colabora con la creencia que la figura no es humana y por lo tanto no merecedora de una embestida. Pero quedarse quieto tiene sus inconvenientes: se desaprovechan algunas ocasiones de ampliar el electorado por una disociación de la derecha más extrema. Arriola sigue las ya viejas teorías de Karl Rove y los neoliberales norteamericanos que creen que la fragmentación y la radicalización de la sociedad mantiene movilizado al electorado más conservador y exaspera al progresista. 

Eso tiene ahora un inconveniente. Alfredo Pérez Rubalcaba es mucho más dialéctico que cualquiera de los dirigentes populares. La tonalidad del discurso de Dolores de Cospedal pierde crédito en la medida que gana previsibilidad y automatismo. Es como las viejas máquinas de discos que echando una moneda repetían la misma canción. Y aguantar un años sin decir otra cosa que el Gobierno es perverso y que hay que sacarselo de esquina no lo resistirán ni los niños, a los que es sabido que les entusiasma ver una y otra vez la misma película. 

NO hacer nada es perder oportunidades. Y los incondicionales, que se mueven mucho más por animadversión al contrario, pueden seguir siendo votantes fieles. Esa es la confianza de Arriola: la pasividad moviliza a los propios y exaspera a los rivales en la medida que las circunstancias y los vicios adquiridos evitarán los aciertos del Gobierno. 

Lo cierto es que con la remodelación se augura la posibilidad de que todavía haya partido, emulando el símil futbolístico cuando se considera la eventualidad de una remontada en el tanteo. 

Pero hay cosas que no se entienden: ¿por qué dejar pasar algunas oportunidades de darle el abrazo del oso al Gobierno? El alcalde de Valladolid un ginecólogo híper machista, que no es la primera vez que lo demuestra; podía haber encontrado su retiro en sus manifestaciones intolerables ofendiendo a todas las mujeres de España y también a los numerosos hombres que entendemos que la Igualdad es un derecho democrático de la sociedad que admite tolerancia cero frente al machismo. 

¿Por qué no aprovechar para librarse de ese cadáver político ultra que es el alcalde de Valladolid? ¡Compromisos anteriormente adquiridos? La nómina de machistas que no son condenados por el PP y ni siquiera por sus mujeres, es amplia. Y en los medios de la caverna no pierden ocasión de retratarse trasladando la caspa a las páginas donde escriben. Por qué no distanciarse de esos elementos. Quieren hacer creernos que las bajezas de este calibre se ventilan con que las declaraciones “fueron desafortunadas”; no es un problema de oportunidad, es la relación que existe entre el machismo y los asesinatos de género. Si Rajoy hubiera salido diciendo que lo que ha dicho el alcalde de Valladolid no cabe en el PP hubiera dado un salto importante en su crédito. 

¿Por qué no haberse abstenido en los presupuestos, aliviándole al Gobierno de pactar con el PNV y demostrando una responsabilidad institucional compatible con la crítica más despiadada al Gobierno? 

Tal vez Mariano Rajoy no tiene capacidad de iniciativa y no puede hacer nada porque cumple las órdenes de Arriola y está en la cama: probablemente durmiendo. 

Carlos Carnicero es periodista y analista política 
Blog de Carlos Carnicero: 
http://www.ccarnicero.com/  

No hay comentarios: