domingo, 11 de enero de 2009

En tiempos dífíciles como los que se avecinan


Tiempos difíciles son los que se avecinan. Tiempos de color gris. De color gris-negruzco. Tiempos para arrimar el hombro. Echar una mano. O, simplemente, colaborar. Pero, no nos engañemos. Frente a los que trabajan y trabajarán por salir del agujero, podremos ver a los especuladores. Especuladores de miserias e injusticias. Especuladores del pasado y del futuro. Extraperlistas con moralina. Pescadores de río revuelto. Pragmáticos. Simplistas. Aprovechados. Triunfadores de borracheras. El fin y los medios. El fin justifica los medios. Y lo mismo da ocho que ochenta. Serán tiempos para los que siempre ganan. Agazapados tras la esquina. Siempre al acecho. Conspirar se hará rutina.

En tiempos dífíciles como los que se avecinan, veremos la verdadera calaña de muchos. Nada es -ni será- lo que parece. Las verdaderas intenciones se ocultarán tras gestos de bailarina. Las apariencian engañarán más. Pero, a algunos ya no les sienta tan bien el tutú. Lo veremos.

Paul Krugman, vuelve a publicar hoy domingo un nuevo artículo en ElPaís.com. "Luchar contra la depresión", es el título. Como siempre lúcido. Como siempre alerta. Como siempre crítico. En tiempos como los que se avecinan, preparémonos para distinguir a los "lobos con piel de oveja".

Estos son algunos párrafos extraídos del artículo (para leerlo completo, pincha aquí):

... El hecho es que las recientes cifras económicas son aterradoras, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. La fabricación, en concreto, se está desplomando por doquier. Los bancos no prestan; las empresas y los consumidores no gastan. Las cosas como son, esto se parece mucho al principio de la segunda Gran Depresión.

... Resulta, sin embargo, que prevenir las depresiones no es tan fácil al fin y al cabo. Dirigida por Bernanke, la Reserva Federal está proporcionando liquidez igual que si fuera un equipo de bomberos tratando de apagar un fuego de gran magnitud, y la oferta monetaria ha crecido con rapidez. Pero el crédito sigue escaseando, y la economía continúa en caída libre.

... Lo cierto es que la toma de posiciones políticas ya ha empezado, y los líderes republicanos están poniendo obstáculos a las leyes encaminadas a estimular la economía al tiempo que pretenden ser los adalides de una deliberación prudente en el Congreso, lo cual no deja de tener su gracia, teniendo en cuenta el comportamiento de su partido en los últimos ocho años.

... Es un problema que Keynes conocía bien: regalar dinero, señalaba, tiende a recibirse con menos objeciones que los planes de inversión pública, "que, al no ser completamente despilfarradores, tienden a juzgarse de acuerdo con principios estrictamente 'empresariales". Lo que se pierde en dichos debates es el principal argumento a favor del estímulo económico, o sea, que en las actuales condiciones un aumento drástico del gasto público proporcionaría empleo a estadounidenses que de otro modo estarían en paro, y dinero que de otro modo se mantendría ocioso, y pondría a ambos a trabajar para producir algo útil.

... Ésta es mi hipótesis de pesadilla: el Congreso tarda meses en ratificar un plan de estímulo, y la legislación que acaba aprobándose es demasiado cauta. Como consecuencia de ello, la economía se hunde durante la mayor parte de 2009, y cuando el plan empieza por fin a surtir efecto, lo hace sólo con fuerza suficiente para frenar la caída, no para detenerla. Mientras tanto, la deflación se instala, y empresas y consumidores empiezan a basar sus planes de gasto en la perspectiva de una economía permanentemente deprimida; y bien, uno puede ver en qué desemboca esto.

... Por lo tanto, ésta es nuestra hora de la verdad. ¿Haremos realmente lo necesario para evitar la segunda Gran Depresión?

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y Premio Nobel de Economía de 2008.Traducción de News Clips. © 2008 New York Times News Service. En ElPaís.com, 11/01/2009,

1 comentario:

supersalvajuan dijo...

Liquidez y subvención en el siglo XXI subvencionada por la clase obrera. El espíritu de Madoff a la potencia del arresto domiciliario. Viva el sarcasmo!!!