viernes, 30 de octubre de 2009

¿Quién tiene la autoridad en la escuela?

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Traigo a este blog un nuevo artículo que mi admirado Manolo Saco publica en su blog fuego amigo. Otro día contaré algunas cosas que vivimos y sufrimos diariamente mis compañeros del departamento de Educación Física y yo, en mi instituto. El post es el siguiente:

Todos sabemos que de la crisis económica saldremos algún día. Y lo sabe también el Partido Popular, el único que en verdad espera sacar tajada de nuestras desgracias. Como decía la ministra Salgado ayer, “saldremos de la crisis en el año 2010 sin el apoyo del PP”. Eso es algo que el resto de los españoles dábamos por descontado. Pero hay una crisis soterrada, la de la educación, mucho más profunda y dañina, que está configurando la calidad de nuestro futuro, y en la que parece que el ministro Gabilondo está dispuesto a emplear todo su tiempo e inteligencia.

De la crisis económica vamos a salir sin consenso, pese a quien pese, pero sin un consenso nacional en la reforma educativa, un consenso que elabore planes de estudios y estrategias para decenas de años vista, las crisis venideras serán más dañinas y seguirán cebándose con nosotros.

Sobre la mesa está la patata caliente de la restitución de la famosa autoridad perdida de los profesores, una autoridad que anteayer el PP pretendía otorgar a su manera testicular, convirtiendo a los profesores en simples elementos represores, en “autoridad pública”.

Lo inventos, con gaseosa. Porque basta preguntar a los docentes qué día sintieron que les despojaban de su autoridad, y cuándo los insultos de los alumnos o las agresiones físicas comenzaron a quedar poco menos que impunes, y oiréis a coro que fue el mismo día en que el Consejo Escolar, en lugar de ser un órgano consultivo, como debería ser, despojó al profesor de la autoridad que antaño gozaba.

Conozco un Instituto de enseñanza media, de tamaño también medio, en el que el Consejo Escolar está formado de la siguiente manera:

1 director.
1 jefe de estudios.
5 profesores.
2 representantes de los padres.
2 representantes de los alumnos.
1 representante del personal no docente (puede ser el bedel o alguien de la limpieza).
1 representante del Ayuntamiento, generalmente un concejal.

Este Consejo Escolar, modelo de democracia interna, tiene facultades ejecutivas, y debe tomar decisiones sobre el régimen disciplinario del Instituto en cuestión. Es decir, si un alumno debe ser expulsado o no, y durante cuánto tiempo, juzgar la gravedad de las faltas, supervisar la programación escolar…

Alguno de vosotros estará cavilando qué pintan ahí el bedel y el concejal (con lo devaluados que están últimamente los concejales), o cuál es la preparación para este cometido de los padres o de los alumnos, pero debo recordaros que estamos mejor que en los Estados Unidos, lo cual no es mucho decir en esta materia, donde un grupo mayoritario de padres descerebrados puede decidir que se enseñe el Creacionismo, y hasta que la Tierra es plana, si les dejan.

Es imprescindible, en ese gran pacto sobre la enseñanza que promueve trabajosamente Gabilondo, y que el otro día intentó torpedear el PP con la propuesta del profesor “autoridad pública”, que se recorte esa función ejecutiva a un Consejo Escolar tan extravagante. Porque la autoridad tiene que ser devuelta al profesor dotándole de sus facultades perdidas, de modo que las decisiones que adopte en cuestiones académicas, curriculares, evaluativas o disciplinarias sean inmediatas y respaldadas por la autoridad correspondiente.

Que tengamos a un profesorado en estado de depresión permanente, o alarmantes casos de padres que se suman a las amenazas, y alumnos que vegetan por las aulas sin la menor intención de aprender y ni un asomo de miedo a la reprimenda, convierten la tarea de Gabilondo en los trabajos de Persiles y Segismunda.

Última obra de Cervantes, como, por cierto, ni un solo alumno de bachillerato lograría recordar.

2 comentarios:

supersalvajuan dijo...

En todos los órdenes de la vida hay que hacerse de respetar, y en la educación, más.

Fet dijo...

Piezas. La autoridad en la escuela la tiene Piezas.